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Patti Smith visitó la CDMX

Patti Smith visitó la CDMX

Cortesía
Casa del Lago Juan José Arreola UNAM

04/Sep/2017

 

“Patti Smith no es solo una cantante fantástica, es un chamán —es decir–, alguien en contacto con otros niveles de la realidad. Su efecto en la audiencia es eléctrico, comparable al de los rituales del vudú o de la umbanda, donde los miembros del público pasan a ser participantes y son literalmente elevados por encima de sí mismos”, William Burroughs.

La poetisa, cantautora estadounidense y madrina del punk, Patti Smith regresó a la Ciudad de México para transmitirnos –con su canto– una sobredosis de poder y esperanza en una serie de encuentros que culminaron en Sesiones del Café La Habana Poesía en Voz Alta, organizado por la Galería de Arte Contemporáneo Kurimanzutto.

Un café no es un lugar, sino un estado de ánimo:

Patti Smith visitó el legendario Café La Habana de la Colonia Juárez en el corazón de la Ciudad de México, lugar en el que se reunían personalidades como Roberto Bolaño, Octavio Paz, Fidel Castro y el "Che" Guevara. En este emblemático café inauguró una exposición fotográfica que entreteje una historia de recuerdos de canon personal.

Café La Habana en Café La Habana
Exposición
1 al 15 septiembre
Av. Morelos 62, Col. Juárez
CDMX
Entrada libre

Individuo ¡presente!, Pueblo ¡unido!

Es el nombre del poema lírico-fotográfico que Patti Smith creó para el proyecto Sonora 128, una invitación a la acción de los individuos para el espacio mental en el que se cultivan ideas creativas. Esta obra está colocada en un espectacular publicitario que incluye un número telefónico gratuito (5276 97 77) al que podrás llamar –a cualquier hora del día– para escuchar un poema en la voz de la propia Patti Smith.

Café La Habana en Sonora 128
Av. Sonora y Nuevo León
Col. Condesa
1 al 30 de noviembre
Entrada Libre

We Have The Power, People Have The Power...

En conferencia de prensa, Patti Smith compartió recuerdos, su admiración por Frida Kahlo y Diego Rivera, y el surgimiento de su amor por México cuando su mamá le regaló el libro The Fabulous Life of Diego Rivera de Bertram Wolfe. Además, expresó su vergüenza por las acciones de Donald Trump en contra de los inmigrantes y los mexicanos. "La forma en la que él se enfoca en México es algo que jamás imaginé que podría hacerse. Es completamente terrible en muchísimas formas". Al finalizar, Patti Smith y su compañero musical de toda la vida, Lenny Kaye compartieron "People Have The Power".

"Hola México"

Así comenzó Patti Smith Sesiones del Café La Habana Poesía en Voz Alta en la Casa del Lago Juan José Arreola de la UNAM. Portando una playera roja en honor a su pintor favorito Diego Rivera, la cantante recitó la canción "People Have The Power" y posteriormente leyó un fragmento de su libro Just Kids, que narra el momento en el que –junto a Robert Mapplethorpe– vio un espectacular en el que se leía: War it's over, if you want it, happy Christmas from John and Yoko.

La también ganadora del National Book Award (2010) expresó su tristeza por las madres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y les dedicó "Mothers of The Disappeared" de U2. "A las madres y padres que perdieron a sus hijos, 43 estudiantes en 2014, nosotros los recordamos y siempre vamos a recordar a los estudiantes y siempre vamos a recordar a toda la gente que ha desaparecido de pronto por fuerzas terribles. No podemos traerlos de regreso, pero podemos mantenerlos en nuestros corazones".

Patti Smith recordó con gracia la visita que realizó a México hace tres años, cuando en la Casa Azul fue víctima de "la venganza de Moctezuma" y para recuperarse estuvo recostada en la cama de Diego Rivera. Ahí, escribió una pequeña canción titulada “Noguchi’s Butterflies”, inspirada por las mariposas que el escultor y diseñador Isamu Noguchi regaló a Frida Kahlo.

Durante este recorrido, también sonaron canciones como: “Dancing Barefoot”, “Because The Night”, “Wing”, “Ghost Dance” y “Grateful”. Finalmente, el escritor mexicano Juan Villoro fue quien leyó en español Hecatomb, un poema de 100 líneas escrito por Patti Smith y dedicado al poeta chileno Roberto Bolaño, quien en la década de los setenta participó en los talleres de poesía de Casa del Lago.

Más de 2000 se concentraron en el lugar, pero pocos fueron los afortunados de presenciar este ritual del que todos salimos transformados.

Hecatombe

Hablaste de una hecatombe espiritual
El sacrificio de cien bueyes
En ofrenda al oráculo
El dios de la verdad
La poesía y la música

Hablaste de una canción
La cruzada de los niños
La muerte y la montaña
En un empalme helicoidal

Ahora nosotros los indignos
Reveladores no solicitados
Ponemos todo patas arriba
Pagamos y nos vamos
Y hablamos de esta
Infiltración
Canonización
Celebración apocalíptica

Escupimos semillas nos lavaos bien las manos
Esparcimos harina de cebada
Ante el altar de tu libro
El mundo que es todos los mundos
Y la lira quebrada de Apolo
Y la sierra curva del sacrificio

Hablamos del círculo de hierro
Una hecatombe sagrada en tu nombre
Aunque no mueran todos a la vez
Metódicamente en intervalos de tres minutos

Un centenar de cohetes al final
En cámara lenta un estallido a la vez
Para que la boca de los espectadores asombrados
Permanezca alerta el tiempo necesario

En cuanto a las cifras de los bueyes 3 X 100
Un ritual de trescientos minutos
Un poema de muerte perpetua
Que supere a los griegos
En el distrito de la musa

Estos bueyes son como pájaros
Transitivos casi sin ensayar
De largas patas grises como elefantes
Con tristes gestos espasmódicos

Cada uno un poema un águila de alas desplegadas
Con una falda multicolor
Subida hasta el rostro
Envuelta entre las alas
De risas inflamadas

Los bueyes son terneros
Que retozan en el polvo
Suspirando por el leñador
Cuya hacha estaba viva

Sus lágrimas se evaporan
Como sudor en la nuca de un jornalero de la frontera sur
Donde no hay fronteras
Donde bardos y asesinos raspan las suelas
Encriptadas de zapatos incriminadores
Y los corazones que se resquebrajan escriben
Sobre su Santa Teresa
Una ciudad en forma de vestido
Con el pecho perforado
Que riega varitas de sangre

Un retablo de su santa ropa sucia
Extremidades blancas
Pies blancos
Que brincan juegos indiscretos

Pellejo pálido
Muslo fajado estremecido sobre el asador
Bajo la lámpara lunar
Un cuerno suena y se propaga
Somos esclavos renacidos
El berrido de los
Bueyes anudados como una exhibición de fieras
Alrededor del cuello de un gigante

Somos su orgullosa cabeza
Que estalla como una burbuja
En una jeringa dorada

Somos los bueyes del sol
Que arrojamos camisas en llamas
En dirección más peligrosa

El abrigo de un poeta
Es la piel con bolsillos de abismo
Cortados en verso yámbico
Su cuchillo es un juguete que hace girar en espiral el universo
que marca el cielo curvo
una trilogía de números que sella un cráneo electrificado
Él ensancha su torso huesudo
Se zambulle en el estanque de la fuerza vital
Y desata para siempre
Un centenar de coronas de laurel

Levántate Roberto
Alza tu ballesta
Levántate por el centro
Baila sobre las aguas
Un baile lento que haga temblar la tierra con tu furia extasiada

Patti Smith
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg 

 

 

 

FOTO:

Cortesía
Casa del Lago Juan José Arreola UNAM

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