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Jose Cuervo Salón: Nada peor que los escombros de una sala de conciertos

Jose Cuervo Salón: Nada peor que los escombros de una sala de conciertos

Fotos cortesía Toni François

Salón 21 –Vive Cuervo Salón o José Cuervo Salón–: Lo que alguna vez fueron cánticos, risas y, lágrimas; ahora son escombros y recuerdos.

Una vez un coleccionista de objetos de lucha libre me contó que fue al terreno recién demolido de la Pista Arena Revolución en Mixcoac a ver si podía rescatar algún rastro de su historia. Cual arqueólogo, pudo recolectar planos, casilleros y hasta butacas de aquel lugar que dio paso a la construcción de una gasolinera. Un inmueble insignia de la lucha libre mexicana reducido a cascajo, tal y como sucedió con el Salón 21, también conocido como Vive Cuervo Salón o José Cuervo Salón.

Sentí nostalgia inmediata al ver que aquella estructura había desaparecido al pasar hace unos días por Avenida Moliere. Tomé una foto con mi teléfono, la compartí con amigos en redes sociales y, al instante, la respuesta fue de sorpresa y recuerdos permanentes: al primer concierto al que habían ido, las bandas que vieron, la tristeza por saber que un espacio que resguardaba música había desaparecido.

Mi primera vez en el Salón 21 fue en su estacionamiento en dos fines de semana diferentes en las ediciones del Festival Skandalo Nacional: Salón Victoria, Sekta Core, Maldita Vecindad, Panteón Rococó y demás bandas hicieron levantar la polvadera y la cerveza se vendía a través de una reja. En aquellos días, el 21 albergaba en su interior eventos de salsa y son cubano de grandes orquestas, ya que comenzó a funcionar como venue de conciertos internacionales fue sede de varios sucesos importantes para la música en vivo en la ciudad, entre ellos las primeras visitas de The Strokes, Broken Social Scene (en el Indie-O Fest 2008) y Kings of Leon o la última vez que vimos con vida a Jeff Hanneman con Slayer y a Chi Cheng con Deftones.

El Inmueble también sirvió para las promotoras emergentes, nos mostró proyectos oscuros como London After Midnight, Ataraxia, Lacrimas Pofundere y actos de metal como Behemoth, Saxon, Helloween, y Sepultura.

Ronnie James Dio, David Byrne, Nina Hagen, Peter Murphy, Norman Cook, Emir Kusturica, Slash, Lee “Scratch Perry”, Peter Hook entre muchos otros pisaron su escenario. Infinidad de shows en vivo, ferias de disqueras independientes, fiestas corporativas encontraron en el José Cuervo Salón un lugar para hacer historias.

Había un detalle curioso en sus entrañas: cuando llovía, el drenaje hacía que las coladeras de los baños de los camerinos emitieran un olor fétido que se contrarrestaba con velas aromáticas. Aún así nunca hubo mayor queja de los artistas que se presentaron ahí. En algunas ocasiones el inmueble albergó funciones de box, artes marciales mixtas y lucha libre, fue ahí donde Villano IV se hizo del cetro del torneo Rock y Lucha. Irónicamente, Belphegor y Kataklysm, bandas de blackened death metal, presidieron el sepelio a la actividad musical en el inmueble hasta donde se tiene registro el 10 de septiembre de 2014.

La gentrificación siempre devastadora comenzó a levantar la voz ante los altos decibeles que molestaban a los vecinos cercanos. Sólo puedo decir a favor de la sala de conciertos que ya estaba ahí antes de que comenzara la invasión auspiciada por esos rumores por toda la ciudad que claman corrupción delegacional en procesos inmobiliarios, –pero eso no nos compete ni nos consta–, lo que nos preocupa es que un inmueble más donde se apreciaba la música en vivo fue borrado del panorama urbano y cultural, y a nadie se le ocurrió ir a tratar de rescatar algún vestigio de su legado.

Sólo nos quedarán los recuerdos, los cuales los invitamos a compartir con nosotros, porque como yo, apuesto a que cantaste, reíste o hasta lloraste escuchando a tu banda favorita.  

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