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A 10 años del 'Slave Ambient' de The War On Drugs 

A 10 años del 'Slave Ambient' de The War On Drugs 

¿Qué tendría en común una solitaria carretera con este álbum? La gloriosa extensión de la serenidad.

Si bien Slave Ambient ha sido descrito como un gran soundtrack para viajar y perderse por la autopista más remota, cualquier destino sería el menos importante para escucharlo siempre y cuando haya un camino para hacerlo. 

Adam Granduciel, líder y frontman de The War On Drugs, postra un sentimiento de inquietud en este, el segundo larga duración de la banda. Tal como una locomotora andante, este compilado es un sinónimo de movimiento constante que solo se transita hacia adelante, el impulso que motiva a desaparecer y dejar de lado tus problemas sin mirar el espejo retrovisor. Este es el disco que edificó el rascacielos sonoro del conjunto norteamericano. 

La demarcación discográfica: La drogas llegan a la guerra.

El aquel entonces integrante de la banda Kurt Vile, inició en 2005 un prometedor viaje acompañado de Granduciel; dos músicos amantes de las obras maestras del “bardo de Minnesota” Bob Dylan, inspiración y gran referencia para sus primeros lanzamientos y LP debut, Wagonwheel Blues.  

Fue en este momento cuando co-crearon un sello muy característico que acompañó el mismo sentimiento de un viaje por carretera hasta 2008, cuando Vile decidió abandonar el proyecto y convertirse en solista. Sin embargo, la partida de este miembro fue uno de los motivos que obligaron a TWOD a continuar con la búsqueda de su sonido, el más establecido hasta ahora. Adam dejó de interesarse por el acontecimiento exterior y enfocó su atención al drama dentro de su cabeza, un viaje mucho más introspectivo que compaginó perfecto con ese deseo de salir y comenzar de nuevo.  

La explosión psicoactiva

Musicalmente, Slave Ambient es un hito en la discografía del actual sexteto. Con 12 tracks incluidos, el disco es el ejemplo de una mutación de géneros como folk, rock y country blues (americana) que se dopan de ambientalidad y psicodelia. Al iniciar, el disco pareciera tomar un camino similar al de su antecesor; secuencias de guitarra hiper brillantes e intervalos de balada campirana que entregan tranquilidad, aún con un posible cambio progresivo. 

No es hasta “Your Love Is Calling My Name” que la historia de la banda cambia su curso. Los engranajes que ruedan su sonido hasta este sencillo, parecieron reventar por la intensidad de la reverberación infinita con melodías que asimilan a esa extensión del espacio tiempo que no tiene continuidad. La sinergia de este disco desembocó en volatilidad como única fuerza de transición y movimiento.  

A partir de este extracto, The War On Drugs da pauta a una serie de mash ups con “The Animator” y “Come To The City”. Con ello explota un cúmulo de texturas sintetizadas, baterías recargadas de delay, guitarras saturadas y extensas, la implementación del saxofón como un aditamento más elegante, además de una exploración vocal que deja de lado las aproximaciones pasadas al country. 

Slave Ambient es el checkpoint al que todos los amantes del heartland rock y la psicodelia pueden regresar. Y no es necesario ser un camionero o un amante de los largos viajes para poder disfrutarlo, solo basta con comprender a esta primera carta de presentación para iniciar un verdadero trip, uno muy similar al de las drogas, pero sin necesidad de ellas. 

Corrección: Este es el disco que edificó el rascacielos sonoro del conjunto norteamericano y no parece haber ninguna guerra o droga que lo haya destruido hasta ahora. 

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