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No apta para niños, por favor

No apta para niños, por favor

17/Sep/2014

No dejes que el frívolo título de la película te confunda, si estás familiarizado con el trabajo del talento canadiense Denis Côté sabes que utilizará cualquier artificio para despistarte, dejándote desprotegido para el golpe emocional. En Vic + Flo Vieron Un Oso el drama es casi nulo durante el inicio de la trama, pero un sentimiento de amenaza latente se esconde en los resquicios de la narrativa y toma cuerpo y forma hacia el final del filme con terribles consecuencias.

En la campiña quebequés, las ex convictas Victoria (Pierrette Robitaille) y Florence (Romane Bohringer) intentan rehacer su vida en la casa del viejo tío Émile (Georges Molnar) después de haber compartido celda. En este amorío pronto es claro que una es la que ama y la otra es más bien una convenenciera. La tranquilidad de su nuevo entorno empieza a desarrollar sentimientos de ansiedad en las dos mujeres, un tipo de cabin fever que exalta las diferencias en sus personalidades.

Al mismo tiempo, el pasado truculento, los sucesos que las llevaron a la cárcel y que el director no se molesta en explicar, se esconden en la maleza del bosque y terminan por encontrarlas. Vic y Flo sí terminan viendo al oso, pero no en el sentido literal.

Los encuadres de Côté son cerrados, de manera que nos sentimos atrapados al igual que las mujeres y no podemos ver que hay más allá de los márgenes. Mencionaba que hay detalles que el realizador prefiere no revelar y los pocos personajes secundarios que aparecen no quieren o pueden ayudarnos a entender algo del trasfondo de la historia; el tío Émile, por ejemplo, vive en una silla de ruedas sin poder hablar.

El director y guionista es conocido por su humor seco, un tipo de comedia que tiene ganas de asomarse pero solo coquetea con el público, Côté se ayuda mucho de su director de fotografía, Ian Lagarde, para añadirle comicidad a un guion a través de la colocación de las cámaras. Sin embargo, el buen humor no termina por llegar ya que hay asuntos pendientes, justo cuando uno se asienta cómodamente en esta historia de personajes excéntricos. El soundtrack de Melissa Lavergne, con un estruendoso palpitar de tambores tribales, nos anuncia que el peligro ya está cerca, incluso bajo nuestras propias narices.

A final de cuentas es una historia de venganza que Denis Côté entreteje con varios géneros fílmicos para sorprender a su público. En su cómodo entorno urbano de Montreal, sigue imaginando nuevas maneras de cómo la naturaleza del campo lo perturba.

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