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Campo Abierto: Un libro de trabajo

Campo Abierto: Un libro de trabajo

01/Oct/2013

Campo Abierto

Juan Carlos Martín

México, 2012

Hidrógeno Films

Gabriel Orozco es un artista reconocido en todo el mundo, cualquiera que busque información sobre él la va a encontrar fácilmente. Un documental no es necesario y no le haría mucha justicia a menos que la obra audiovisual experimentara con las formas cotidianas, convirtiéndola en una extensión del mismo Orozco. Es por eso que al inicio del documental Campo Abierto me emocioné mucho, a diferencia de muchos otros, este inicia con Gabriel lanzando un boomerang y volteando al director, Juan Carlos Martín, para preguntar sobre su crecimiento, su obra y su naturaleza artista.

El diálogo entre director y artista presumía de este intelecto rico en información y con nuevas propuestas de creación, presentando una variante. El documental iba a hablar también del director, pero la ilusión no duró mucho.

Campo Abierto es lo que se espera, recorre ciertas obras de Gabriel Orozco y documenta la realización de aquellos trabajos que acompañaron al artista en una exposición mundial a finales del 2010 y principios del 2011. El documental solo ratificó mi gusto por el arte de Orozco, a través de él pude aventurarme al lado del artista a lo largo de obras que ha realizado en los últimos diez años: un esqueleto de ballena, una casa que funciona como puerta al sol, libros de trabajo y pinturas como libros anatómicos.  Tal cual, es un documental.

Para todo seguidor de Orozco, fanático del arte y amante del buen gusto, podrá encontrar en Campo Abierto un documental agradable, complaciente e informativo. La cámara describe con bellos detalles y emplazamientos atrevidos la obra del artista y nos acerca a partes que no se podrían percibir con solo ver la obra, esto lo brinda el diálogo permanente que tiene el director con Gabriel Orozco, al igual que otros personajes importantes del arte y la cultura en México, como los arquitectos Mauricio Rocha y Alberto Kalach.

Probablemente esperaba mucho más, tal vez una aproximación diferente al artista o una propuesta nueva audiovisual, algo que me acercara a la experiencia de estar en París o Londres; pero esta falta la compensa la plática y la familiaridad, se nota una cercanía de Juan Carlos Martín, quien trata de romper la barrera del artista para llegar a comprenderlo. En gran parte, la narrativa se sostiene por el personaje que es el mismo Orozco.

Campo Abierto se convierte en un libro de trabajo hacia su más reciente exposición internacional hecho en conjunto entre Gabriel Orozco y Juan Carlos Martín.

No es una revista, es un movimiento.