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Grouper, detrás de la cortina #MICGénero2013
Grouper, detrás de la cortina #MICGénero2013

Grouper, detrás de la cortina #MICGénero2013

04/Sep/2013

Como parte de las actividades del encuentro cinematográfico MICGénero, la pasada noche de martes, en el recóndito y reducido espacio del Foro Shakespeare, se llevó a cabo un muy especial recital de experimentación de la mano de Liz Harris; una delicada, delgada y muy talentosa mujer que, bajo el nombre de Grouper, deleitó con una sutil y envolvente cortina de sonido.

Tras una breve presentación por parte de la organización, Liz arribó a una mesa y silla con una serie de pedales y consolas de las que se valió para formar una masa de audio que fue creciendo y creciendo en los 40 minutos que duró la única pieza que ejecutó la interprete. Sentada con guitarra en mano, la sala se tornó en total penumbra exceptuando el punto donde se encontraba. Con proyecciones de agua tras de sí, la nativa de Portland, Oregon, emitía delicados y muy ligeros sonidos con su voz, inentendibles pero cautivantes gracias a las capa de sonido que le acompañaba. Desde el drone hasta el new age, post rock y noise; todo con tintes y rasgos muy finos, casi amigables. Dulces.

Sin letras, puente o coro, son esos momentos de extensas y espesas texturas en los que se reflexiona y se hace abierta invitación a interpretaciones, envuelto en música y llamado arte sonoro, hay un diálogo mudo entre la artista y el escucha. Detrás de esa cortina de sonido se encontraba una mujer con una guitarra, un frágil ser humano con las mismas necesidades y características que cualquier otro, y es esa la grandeza de la música, capaz de tomar algo y darle una nueva realidad, un nuevo cuerpo en una nueva dimensión.

El cuarto se iluminó de nuevo y Liz abandonó su mesa de trabajo ofreciendo un casi inaudible “gracias”, corriendo a las cortinas que albergaban su camerino. Seguido de varias rondas de aplausos reclamando su presencia de nuevo en escena, reapareció frente a la reducida audiencia con una sonrisa que entrecerró sus ojos, y hablando un tropezado, pero enternecedor español, se disculpó por no tocar más: “no daré un encore, pero quiero agradecer a todos los que hicieron posible este show y por supuesto a ustedes”, para después correr una vez más al resguardo de unas cortinas. Grouper se trata de eso, de dejar el ser humano, ofreciendo algo más grande que esconda la vulnerabilidad de uno. Cortinas. 

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