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23/Abr/2026
Los Espíritus, una de las bandas más queridas de argentina en México, regresa a nuestro país como parte de una gira que tocará diferentes ciudades y que coronará la capital con una presentación inolvidable en el Lunario del Auditorio Nacional. A propósito de esta visita casi tradicional y anual, platicamos con Maxi Prietto, Miguel Mactas, Martín Ferbat y Pipe Correa sobre sus impresiones más recientes de los shows en vivo, la chispa humana en la música y algunas travesuras de la infancia.
Indie Rocks!: Están en medio de una gira extensa que toca nuevamente a México, ¿cómo va hasta ahora?
Los Espíritus: Bueno, la primera vez que vinimos a México fue en el 2015, más o menos, esta es la gira número 12 y seguimos recorriendo y conociendo lugares nuevos. Estuvimos acá en Mexicali, donde nunca habíamos estado, pasaron muchas cosas, tenemos seis discos, ahora estamos presentando tres canciones nuevas y estamos en el mismo lugar de siempre, tratando de sorprendernos en el estudio, haciendo canciones nuevas, buscando nuevos sonidos, nuevas formas de producir, nuevas formas de narrar, de no repetir temáticas, así que contentos del camino y de poder seguir descubriendo más música y desarrollando el camino de Los Espíritus.
IR!: Las bandas, más cuando están en festivales, se nutren de otros shows, ¿ustedes tienen algún referente de show que hayan visto que les encantó?
LE: Bueno, al principio de la banda, creo que el que más nos influyó a todos fue ver a Bob Dylan, que tocó en el Gran Rex. Y nada, tenía una banda impresionante, que tocaba mucho blues, con tres guitarras y en ese momento nos marcó mucho esa recital y la forma del show, como sencillo a nivel producción, pero muy potente a nivel musical.
IR!: Ustedes tourean demasiado y debe ser agotador tener al año tanta música en vivo pero, ¿suelen ir a conciertos?
LE: Es importante ir a ver bandas. Yo recuerdo el concierto de Nick Cave, que también fue un tremendo concierto, en un estadio también en Los Ángeles, un concierto enorme, muy masivo, digamos, pero te queda una información y un recital precioso. Siempre estamos pendientes para saber elegir qué recital ir a ver, tanto del underground como de bandas ya conocidas.
Una vez fuimos a tocar a Medellín, Colombia, y nos encontramos que tocaba Henry Fiol la misma noche que nosotros, nosotros somos muy fans de Henry Fiol, y corrimos el horario de nuestro show para viajar hasta donde él tocaba para volver y tocar después nosotros. Así que eso un poco explica cuánto nos gustan los shows en vivo.
IR!: Y, ¿qué cosas de estos shows que les gustan se llevan a su propio acto en vivo?
LE: Uno siempre está con las antenas atento, y siempre está recibiendo esa información desde todos lados, y luego el desafío es traducirla a tu expresión personal. Pero bueno, sí, siempre todas las experiencias que uno vive, las va traduciendo a través de lo que uno hace. Así que sí, siempre, siempre algo, aunque sea inconsciente, te llevas. A veces pasa algo que vos no pensás, no te racionalizás, y decís, bueno, voy a hacer esto.
IR!: La música en vivo está cambiando, recientemente fue la gira Ecos de Soda Stereo que reestructura de alguna forma el qué sucede con la imagen de un artista después de la vida…
LE: Yo creo que trasciende lo artístico y lo musical. O sea, hoy te podés morir y tus redes sociales van a estar para siempre. Vas a estar siempre ahí, y sus perfiles van a seguir estando y se van a seguir acumulando.
Justo estuve leyendo hace poco acerca de lo que se llama “el porsiempreismo”. Y es esto, es como cosas que ya sucedieron y que van a estar para siempre disponibles. O sea, que esto es una muestra más de algo de eso, y quien quiera acceder a ver eso, puede acceder.
Obviamente no lo podés comparar con lo que es... O sea, no vas a poder comparar nunca un holograma con la persona real, porque la persona hasta puede tener carraspera esa noche. O puede ser que toque una canción nueva, o que se le haga algo que está fuera del guion. Y bueno, eso se trata, estar vivo.
Ahora, qué sé yo, si a alguien le gusta ver eso... Si la gente es feliz viéndolo, vamos por ello. Hay gente que le va a interesar más, que le va a interesar menos... Y ya está.
IR!: Esto que dicen es un poco como que, al final de cuentas, el concierto es también una forma de entretenimiento y que se consuma de la forma que se quiera consumir.
LE: A mí me gusta ver películas que ya pasaron, que ya no son nuevas. A veces en el cine programamos películas.
Hace poco pasaron Pulp Fiction en el cine y yo la fui a ver. No es lo mismo porque sigue siendo el material fiel, ¿no? Es una película que está inmortalizada. Es como ir a escuchar un disco grabado. O como ver una pintura de Picasso. No es lo mismo que ver la experiencia en vivo, que justamente lo que te ofrece es algo que no pasó ayer ni va a pasar mañana. Es algo de esta noche.
Pero bueno, eso lo veo como una excepción. Ahora, si todos los recitales fuesen así, sería parecido a una sociedad que ya dio todo lo que tenía que dar y que solamente quedan las repeticiones del pasado. Pero bueno, no es el total de todo lo que sucede. Eso es una de las propuestas que hay en una noche. Y también podés ir a un estadio gigante o podés ir a un bar chiquito y ver a una bandita que está tocando ahí. O ver a un artista callejero. Digo, cosas sucediendo hay miles.
Después, en cuanto a lo personal, como nunca fui fan de Soda Stereo, no me toca tanto el tema.
IR!: Con esto que comentan, parece que resalta cada vez más la importancia del error humano en la música. Hemos visto a proyectos que tienen posturas muy abiertas al respecto y que comenten errores a propósito dentro de su música porque eso es algo que no podría hacer una IA.
LE: Yo creo que muchas veces te toca lo personal, por tus propias limitaciones, con lo tuyo en tu estilo. No sé si yo de lo personal soy muy de la postura del error, pero sí a veces le da como una cierta gracia.
Y creo que a partir del tema de la IA me parece que el foco yo lo pongo más en la experiencia. La experiencia de hacerlo, de compartirlo. Más que en el producto que vos desarrollás finalmente.
Todos lo hacemos porque estamos trabajando de esto, pero creo que valoro sobre todo la experiencia de hacerlo y de crearlo sobre el resultado de una máquina que trabaja por vos y da un resultado.
¿Por qué estar obsesionado por controlar todo? Vos podés grabar de una manera en la cual no haya ni un defecto en la grabación. Y nosotros, desde el primer disco, desde que juntás todos en el mismo estudio, en los primeros discos estamos en una sala en la cual se mete todo por todos los micrófonos. O sea, eso ya sería un margen de error. Una imperfección de alguna cosa, o de cómo se tomó un instrumento, una distorsión no deseada, ya forma parte de ese retrato, de ese instante sonoro que estás registrando.
Y nosotros muchas veces hicimos eso de plantear un escenario donde hay muchos factores que están en juego y que están sacrificando la calidad del audio o la pureza del sonido, y que todo suene limpio en pos de retratar la frescura y lo salvaje del grupo. Que eso quede retratado.
Me parece que hoy en día, si vos grabás un grupo tocando todos juntos... Por ejemplo, uno de los primeros discos que yo reparé fue el de Buenavista Social Club, en el cual hay un par de micrófonos y ellos están tocando, y se escuchan las voces, se escuchan los matices, las dinámicas son las que ellos muestran. No veo un error aplicado ahí, como la palabra “error”, pero sí veo vida, y veo algo orgánico y algo que está fluyendo, y que es algo real donde eso se está dando en ese momento y queda inmortalizado.
En una grabación en la que vos vas haciendo todo por capas, y todo está cuidado, y toda la batería la sacaste de acá, esto lo sacaste de allá, y después te queda algo que en un momento fue algo moderno, pero ahora que es tan accesible eso, ya no suena moderno, ya suena a algo que lo pueda hacer cualquiera. Entonces creo que hoy un disco que suene mal, o que no suene perfecto, pero que retrate algo de vida, creo que tiene más valor. Al menos en este momento.
IR!: Ha sido todo un tema incluso la propia remasterización de discos. Se ha visto esto de cuántas remasterizaciones necesita un material como un disco de The Beatles y hay posturas de fans que prefieren el disco, entre comillas, sucio.
LE: Claro. Sí, es una manera de lanzar también la obra, introducir esa novedad, pero seguramente la versión en un grupo histórico como The Beatles, de 60 años, sus discos seguramente las ediciones primeras fueron lo más similar a lo que ellos querían que se escuchara, a lo que ellos optaron. Lo más parecido seguramente van a ser de esas primeras ediciones. Y pues bueno, sí, van actualizando, limpiando, y sí, no necesariamente mejorando.
IR!: Hablando de los hábitos de consumo de la música, queremos saber ustedes cómo se acercan a descubrir nuevas bandas. Por ahí nos han dicho que las mejores canciones vienen del boca a boca, de las recomendaciones de los amigos.
LE: Somos de esa generación nosotros, de pasarnos discos de Boca a Boca. A mí la radio, a veces la radio también. Yo viajando me acuerdo de Colombia, escuchando la radio. Y después de eso, bueno, investigando. Ah, y es lo más lindo también, ¿no? Cuando lo descubrís así. O te lo pasa un amigo. Sí, ir a la casa de un amigo.
Época dos mil y pico, te digo, en un momento no existía la réplica del CD. En un momento aparece la réplica del CD y copiar discos y regalarle a un amigo, o hacer compilados y regalar, antes que lo hacíamos en cassette.
En el secundario, cuando pegabas onda con un amigo, grababas un cassette de las cosas, canciones que más te gustaban. Después, en los dos mil, me acuerdo de caer en la casa de un amigo y en la mesa ya tenía el reproductor de CDs y todos los CDs de los que estaba escuchando. Y a veces eran bandas de amigos, grupos que no les conocía a nadie, pero que le había regalado.
Y ese boca en boca generó el under de un momento determinado. Hoy por hoy, quizás, ya hay más perfiles de aplicaciones que se suman a este viejo método que sigue estando en vigencia, que te pasa en un disco. Pero son múltiples formatos. No descarto ninguno, la verdad.
También, a veces, yendo a festivales o tocando en un festival, cuando vamos a tocar, ahí descubrimos bandas. Y decís, ah, mirá, y las ves en vivo.
IR!: Por acá, en México, ya estamos muy cerca del Día de las Infancias, Día del Niño, Día de la Niña, entonces, queríamos hacer una pregunta un poco romántica en torno a esto. ¿Qué travesuras hacían ustedes de niños? Eran muy inquietos, me imagino, muy creativos.
Maxi Prietto: Sí. Yo una vez, tendría cuatro o cinco años, y había una habitación en la que guardaban pintura. Y yo estaba recién descubriendo las palabras, las letras, las palabras como simbología. Y se me ocurrió que quizás si escribía letras sueltas, escribía un mensaje para la gente, un mensaje, una verdad.
Y agarré y llené toda una habitación de letras. Y casi todas eran X, Y, y veíamos dibujitos animados. Me costó una buena paliza.
Me acuerdo que mi hermana lo vio, porque mi hermana es cuatro años más grande, entonces yo le dije: “¿qué dice?” y ella “Te van a matar”. Y yo: “¿Eso puse?”. Y ella: “no, eso te va a pasar”.
Pipe Correa: Yo tengo recuerdo, ocho años, nueve años, con dos amigos de la misma edad. Yo soy de Caldas, que es un pequeño pueblo cerca de Medellín, que tiene las montañas y ríos muy cerca. El caso es que nos fuimos al bosque todo el día.
Las familias se volvieron locas, policía, todo el mundo nos buscaba por todos lados. Nosotros estábamos los más tranquilos en el río, de paseo, volvimos a la tarde, noche, también me tocó una buena pena.
Miguel Mactas: Y yo, romper cosas jugando a la pelota dentro de mi casa. Yo jugaba partidos de fútbol intensísimos con mis amigos, y bueno, varias cosas quedaron ahí dormidas.
Martín Ferbat: También, romper cosas jugando al fútbol en la casa, es un clásico, que se te vaya la pelota y romper un vidrio al vecino, o algo que caiga en un auto.
IR!: Para ir cerrando un poco la entrevista, ustedes han tocado en un montón de lugares a lo largo de muchos años. Entonces, la pregunta va dirigida hacia, ¿qué lugar les falta y les gustaría ir?
LE: Yo creo que África estaría increíble. O más a Asia, Japón, puede estar muy bueno. Esos son lugares que parecen otro planeta.
A mí me sorprende, a veces, cosas que por estar tan cerca no las pensás. Por ejemplo, hace poco tocamos Villa Gesell, que es una playa en Buenos Aires, a la que voy desde chiquito. Y también en un momento fue el punto de rock and roll de Argentina. Ahí salieron muchos grupos. Y nunca habíamos tocado ahí.
Es muy clásico que las bandas de rock and roll hagan la gira de la costa en verano. En su vez nunca la habíamos hecho. Y este enero tocamos en Villa Gesell por primera vez y yo estaba muy emocionado. Fue como un sueño cumplido. Que si me preguntaban ni sabía que lo tenía. Pero cuando se dio dije, ¿por qué nunca tocamos acá? Y fue un sueño.
A veces me emociona más cuando son lugares que ya tienen una historia. Por ejemplo, en un momento tocamos en una plaza en Caldas, en el pueblito de Pibe. Gratis. O ya habíamos estado ahí. Y estábamos a un par de cuadras de la casa de ahí de toda la vida. Y tiene un color que se mezcla a la parte de la vida personal de uno.
Digo, él toca de chico la percusión en Caldas de toda la vida y de pronto está tocando ahí con un proyecto que él lo arma en Buenos Aires y lo lleva a su pueblo. Esas cosas me emocionan.
IR!: Como última pregunta, ¿con qué mensaje invitan a los lectores de Indie Rocks! Magazine a asistir a las fechas que vienen? En particular a la de Ciudad de México en el Lunario del Auditorio Nacional.
LE: Bueno, ahí los esperamos para una noche de luz. No se olviden del rito. Guarden los teléfonos y que celebren como si fuese la última noche.