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Soulwax — Essential

9

Soulwax
Essential

DEEWEE / 2018

Artista(s)

Soulwax

25/Jul/2018

La repetición como innovación.

Antes de escuchar siquiera un tema ya está claro que Essential el octavo disco de Soulwax es eso: un álbum y no una serie de singles que no tienen que ver el uno con el otro. Su unidad comienza con sus títulos: “Essential One”, “Essential Two”, “Essential Three” y así sucesivamente hasta llegar al doce. ¿La razón? La obra es producto de una invitación de la BBC para grabar un volumen de Essential Mix, pero el dúo belga decidió llevar las cosas al extremo y en lugar de reunir una colección de canciones de otros artistas, aislarse en un estudio para grabar el álbum que suceda a From Deewee.

A la experiencia nos recibe una voz: “Hola. Soy Soulwax. De hecho no soy Soulwax. Tampoco soy 2manydjs. Solo soy una voz hablando en su nombre (...) En lugar de crear un mix de dos horas de música existente, pasamos horas en el estudio haciendo una hora de música completamente nueva”.

La distorsión borra el discurso, no sin antes presentar una suerte de eco con la palabra “Essential”. Entonces por fin cachamos una frecuencia y comienza lo esencial: una melodía de mandíbula trabada que da ganas de bailar.

Igual de bailable, pero con una introducción cuasi tropical es “Essential Two” que por ahí del minuto más se ensucia de un sonido más industrial y unas percusiones. Su sucesora, “Essential Three” tiene un beat que remite a los 80 y gracias a la voz invitada de Charlotte Adigéry, “Essential Four” es más melódica y suficientemente digerida como para sonar en estaciones de radio de música pop. A partir de “Essential Five” el tema se vuelve un poco más oscuro, o quizá solamente nocturno y la canción que le sigue destaca por lo que podría definirse como campanas futuristas.

La séptima canción tiene ecos de aquellos años noventa donde Ewan McGregor salía de excusados, o incluso más ochenteros estilo Depeche Mode. “Essential Eight” es más esquizofrénica y aceitosa. Con una repetición digna de enloquecer a quien la escuche sin ser fan. “Essential Nine” y “Essential Ten” tiene una deliciosa línea de bajo y una progresión que crea ambientes cinematográficos y la hace de lo mejor del disco.

En conjunto, Essential resulta adictivo, como un elixir para subir el ánimo y contagia las ganas de perderse en el movimiento. Por momentos parece inacabado, como si a la dupla le hubiera faltado una semana en el estudio. Pero no, esa crudeza es parte de su encanto. Una prisa que condensa su sonido distintivo en un álbum que podrías dejar días enteros en repeat. Es un disco que hay que escuchar entero porque parece la variación de experimentos de una sola canción. Ahí la ironía: por un lado parece una sola pieza. Por el otro: parece un collage de cosas que no tienen nada que ver. El concepto parece resumirse en la voz femenina repitiendo palabras en inglés al inicio de “Essential Eleven”: Esencial, esencial, crucial, vital, importante, obligatorio, necesario... Lo que sucede con las palabras sucede con las canciones de este disco, parecen sinónimos intercambiables, pero no lo son. Tienen un significado importante, pero al repetirlas pierden el significado para ser un ritmo, que al igual que en ese onceavo tema, se transforman gracias a distintas voces, idiomas, velocidades, repeticiones, ecos y distorsiones, que crean ambientes a veces espaciales, a veces retro, otras místicos, futuristas y en ocasiones hasta terroríficos, pero siempre bailables.

No es una revista, es un movimiento.