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Smashing Pumpkins de regreso

Smashing Pumpkins de regreso
Smashing Pumpkins de regreso

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Artista(s)

21/Jun/2012

La primera vez que escuché a los Smashing Pumpinks con Siamese Dream (1993) quedé  tan impresionada por la furia y el poder de sus guitarras como por la emotividad de sus letras. Con ese álbum Billy Corgan nos dejó entrar en su mundo. Un mundo en el que, por lo general, imperan las sombras y la oscuridad, pero gracias al cual Corgan derrama en sus discos -de forma catártica- unas buenas dosis  de poesía, fuerza, coraje y un sin fin de sentimientos que entrega en forma de canciones que a muchos de nosotros, simplemente, nos encantan.

Con algo de reserva me dispuse a escuchar el tan anticipado Oceania a través de iTunes (el único sitio donde se puede escuchar el álbum completo hasta el 19 de junio, día de su lanzamiento), esperando que mis expectativas no fueran a ser demasiado altas y tomando en cuenta lo decepcionante que fueron los dos álbumes anteriores y que ahora el único miembro original de la banda es Billy Corgan.

La primera canción que se deja escuchar es “Quasar”, que abre el disco con ese estilo hard rock de la era de Siamese Dream y ese sonido agresivo que se va desdoblando como en capas tan característico de los Pumpkins; es sin duda, la perfecta introducción que de inmediato tendrá a los ansiosos fans pidiendo más. Después viene “Panopticon”, una rola que recuerda los buenos tiempos de la banda y que, a mi parecer, es una de las mejores del disco: tiene esas guitarras fuertes y poderosas que mencioné al principio pero es tranquila, melódica y pegajosa.  Después el tono se va aligerando un poco con “The Celestials”, para llevarnos gradualmente y casi de la mano a encontrarnos con “Violet Rays”, una canción tipo balada que exquisitamente mezcla guitarras con sintetizadores. De aquí hasta “Pale Horse” el álbum se torna por un rato lento, sutil y romántico. Los que esperaban mucho ruido de guitarras etéreas y esa energía cruda que llevó a la banda a la fama en los 90's, tal vez se desilusionen por esto, pero aclaro que Oceania es un disco que se tiene que escuchar con la mente abierta y el oído despejado y esperando casi escuchar a un grupo diferente.  Hay muchas vocales, muchas oleadas de sintetizador que van y vienen y poca batería en general, pero es un hecho que todas las canciones fluyen de forma natural ofreciendo una experiencia sónica rica e interesante. El grosor del sonido rockero de los Pumpkins regresa con “The Chimera”, la canción número 10, que es probablemente la única que suena como si estuviera incluida en alguno de los álbumes anteriores. “Glissandra”“Inkless” también recuerdan el sonido clásico del grupo, siendo “Inkless” la mejor rola del álbum para mi gusto. El puritito riff de guitarra y la voz de Corgan sostienen la rola de principio a fin sin esfuerzo alguno, antes de cerrar melancólica y poéticamente con “Wild Flower”.

Oceania es un disco bien armado descrito por el mismo Corgan -en una entrevista con la revista electrónica Stereogum-, como el mejor disco de la banda desde el galardonado Mellon Collie and the Infinite Sadness (1995). Así que abran sus oídos, sus mentes y sus bolsillos porque los Smashing Pumpkins están de regreso y en uno de sus mejores momentos.

The Smashing Pumpkins 

Oceania

EMI; 2012

No es una revista, es un movimiento.