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Phoebe Bridgers — Copycat Killer

9

Phoebe Bridgers
Copycat Killer

Dead Oceans / 2020

Artista(s)

Phoebe Bridgers

Entre sonidos de cuerdas, melancolía y elegancia, Phoebe Bridgets cambia la vestidura de sus canciones y te acerca a un universo solemne en Copycat Killer.

Por allá de junio, cuando salió a la luz Punisher la reacción fue de emoción. El segundo disco de Phoebe Bridgers rebasó cualquier expectativa y nos mostró un panorama musical y lírico con altibajos y sensaciones únicas, pero de algún modo sabíamos que no era el techo de la cantante en cuestión creativa y en producción. No era un trabajo incompleto, solo que en ese momento nos dimos cuenta del talento y la fuerza de la cantante para expresar.

Ahora llega Copycat Killer vía Dead Oceans, una producción de corta duración donde la cantante le cambia la armadura a cuatro canciones. Con ayuda del músico Rob Moose, las canciones se tomaron un giro orquestal gracias a múltiples arreglos de cuerdas para ilustrarlas nuevamente, dejando una perspectiva nueva, llena de sensibilidad y elegancia.

Las palabras siguen y eso es el punto más satisfactorio, de donde más se puede aprender. La perspectiva de los mensajes cambian gracias al contexto musical que tienen detrás. Por ejemplo, es como decir "Te Amo" en una noche de fiesta a los 17, pero después encontrarle un nuevo sentido a la frase cuando la mencionas después de una discusión acalorada, en el momento que te casas, o cuando estás de luto, o cuando estás en tus últimas horas de vida. Las palabras son las mismas, el momento cambia y por eso saben diferente.

Phoebe Bridgers_2020

Copycat Killer es, entonces, una nueva perspectiva por parte de la cantante de 26 años sobre sus temas. Comenzando por "Kyoto", donde la batería fluida, las guitarras con distorsiones ligeras y los épicos arreglos de vientos son reemplazados por capas de instrumentos de cuerda que brindan una textura más plena. La letra, que pasa a ser una respuesta de rechazo a lo que sería un padre que le abandonó, o tal vez a un viejo amor que desapareció sin despedirse se torna en un contexto con más intensidad y drama en comparación con la original.

La atmósfera de "Savior Complex" toma un poco más de velocidad en esta nueva versión. Rob Moose da una cátedra artística con violines a velocidad que juguetean entre sí para mostrar una canción llena de matices, una especie de vals, que incluso parece sacada de una película o un musical. Además, la historia de una persona que intenta salvar a la otra, que busca que se desnude en lo sentimental y espiritual con ella habita un sitio sublime.

Las historias de Phoebe Bridgers son como las postales en las cartas, cada una nos hace ver distintos panoramas en las fotografías de la vida según el momento en el que estemos, algunas personas lo verán de forma triste, otros a manera optimista. "Chinese Satellite" es un ejemplo de ello, un tema sobre la decepción de no sentir nada, pero también del alivio de saber que las cosas tienen que ser definitivas, sin intermediarios. La batería densa de la segunda parte es cambiada por una caja de ritmos fluida, que se acomoda con notas agudas de la cantante y los instrumentos para ser el climax del EP.

Finaliza Copycat Killer con "Punisher", que tiene un clima un poco más mesurado en cuanto a las anteriores. Sin perder la cinematografía del ambiente musical, la llegada de una persona nueva a tu vida que es tan emocionante por momentos te hace sentir como si le conocieras de vidas pasadas. La voz de Phoebe Bridgers toma la pauta, es menos acelerada y permite disfrutar sin perder la honestidad que conmueve en cada palabra.

Phoebe Bridgers desarma su segundo álbum para después añadirle piezas hechas con menos elementos pero igual emoción, el Copycat Killer lo único que asesina es la idea de que las canciones están limitadas a una historia, cuando son como Matrioshkas que te muestran distintas caras en cada ocasión que les escuches. Dale play a continuación y sigue este enlace para obtener tu copia, disponible vía Rough Trade Records.

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