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Pedropiedra — Aló!

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Pedropiedra
Aló!

quemasucabeza / 2020

Artista(s)

Pedropiedra

Aló!: El salto de fe del recolector Subercaseaux.

Hace 41 años, en Santiago de Chile, nacía un chico que estaba predestinado a ser compositor, a tomar retazos de cada una de las músicas que le atraían para después unirlas de forma que se siguieran escuchando bien. El tiempo tuvo razón, y es así como volvemos a nuestro presente. Estamos en 2020, en medio de una sufrida cuarentena, pero… ¿qué más pasó en todo este tiempo? Bueno, pues ese muchacho ambicioso de Santiago llamado Pedro Subercaseaux García de la Huerta, mejor conocido como Pedropiedra, ha lanzado ya su quinto disco de estudio como solista. Y miren que hay ironías en esta vida, que su más reciente lanzamiento ha sido bautizado como si fuera apenas su exacerbada presentación. Simple y sencillamente… Aló!. 

Aló: Regionalismo chileno por excelencia que anuncia la llegada o presencia de una persona en cuestión.

Y aquí seguimos, resistiendo al embate del tiempo, cuidando nuestra salud, pacientes, transigiendo… o no tanto. Pero para todo mal casi siempre existe un antídoto, y en este caso la música sigue siendo una auténtica esperanza para contrarrestar nuestros momentos más difíciles. Pero pasando ya al análisis musical, en esta ocasión nos hemos encontrado con un trabajo bastante versátil. Un álbum que prácticamente trae de todo, canciones para bailar, para dedicarle a tu crush, para echar desmadre con los compas, y hasta para reflexionar. 

Resulta entonces gratificante la notoria frivolidad del pedazo de artista que es Pedropiedra. desde dembow, techno, pasando por el rap sostenido por el pop, y aderezándolo con rock solo cuando es necesario, Aló! es un estuche de monerías que podría resumirse en una serie de cuentos cortos con personajes claramente identificables, donde el amor se encarga de crear historias entrañables, pero también hay crónicas excepcionalmente realizadas, desde una épica borrachera en un sitio muy famoso en Chile, hasta el recuento de las enseñanzas de los abuelos. 

La primer joyita de este disco la localizamos desde la primer nota del mismo, con “Amar En silencio”. Una historia de amor digna de un cortometraje entre un niño profundamente enamorado de una niña ciega. Rapeada en sus estrofas con estribillo a manera de armonía, esta pieza es simplemente un pequeño placer de primavera, conmovedora y a su vez con un ritmazo que si es capaz de ponerte a bailar. De esas historias que es imposible que se desarrollen en la gran urbe, es de esas historias que se quedan en los pueblitos y alimentan su propio misticismo. Piénsalo, querido lector, ¿Tu podrías amar en silencio? ¿Lo has hecho?.

El sello quemasucabeza ya es un punto y aparte en el indie chileno y latinoamericano, y nos ha acostumbrado a editar propuestas frescas como Ases Falsos, Niños Del Cerro, y por supuesto Pedropiedra. Y es con esa misma frescura con la que llega al oyente “Quinta Costa”, un track que nos regresa un poco a los inicios del artista cuando editó su primer LP durante su estancia en nuestro País, por su sencillez y emotividad en su lírica, donde musicalmente partimos de la balada hasta una especie de boleto electrónico que queda bien puesto para que corras y le dediques esta pieza a tu crush

Por otra parte, damos un giro de 180 grados cuando llegamos a “Perdido En Viña Del Mar”, porque nos toparnos con un reggaetón sabroso con forma de crónica de una noche de vicio y desenfreno. Divertida y ah doc para aventársela en el karaoke. Vaya que estar loco es un arte. 

Una formula parecida, pero con un cambio en el tempo e introducción de nuevos instrumentos es lo que nos ofrece “Hipnotizada” otra pequeña historia – aunque esta vez trágica – de una mujer que partió sin rumbo fijo hasta encontrar la soledad en una playa, con una pena de amor y llena de remordimientos. Vaya pieza que se disfruta y se sufre al mismo tiempo. 

Con un sabor más cercano al synth pop de los 80 suena la concisa “Abuela Come On”, que cuenta con la participación de Gepe. El amor se va, los celos no, y a estas alturas queda completamente demostrado que Pedro se adapta y ejecuta cualquier estilo de forma digna, lo moldea y al final lo hace suyo. 

Hasta el momento hemos pasado del pop al rap y de ahí al requinto en una pasada, y probablemente casi todos estos estilos tocados confabulan en “Aló!” la canción que le da nombre al disco y funge al mismo tiempo como consigna de un artista que no tiene miedo a la experimentación. Enhorabuena. 

No hay mucho de que hablar acerca de “Noche En Vela”, que sin ser mala acaba resultando un poco lineal, sin embargo, “Sueños Por Cumplir” vaya que trae ese flow que se antoja para la noche, que fácilmente podría ser un trap existencial para bailar encima de un diván. 

Finalmente, otro choque de sonoridades minuciosamente recolectadas son el adiós anticipado con “En Llamas”, con una lírica sobresaliente, empática, que coquetea con la melancolía y se convierte en una especie de monólogo. De repente el disco se hizo corto, buena señal de lo bien hecho que está el trabajo. 

A estas alturas hay poco que decir, el artista habló con su música, cumplió con su objetivo. Como equipo de fútbol que la rompe en su liga… ganó, gustó y goleó. Esta vez Pedropiedra se lleva una ovación completa. Esta nueva placa no supera a sus antecesores simplemente porque no tiene comparación. Cada álbum es un cruce de influencias y ritmos que resulta difícil encasillarlos siquiera en un subgénero. No hay mejor acto de atrevimiento que aquel que decide realizar un salto de fe al vacío, no hay pánico, solo las ganas y una guitarra en el hombro. Quédate en casa, así como Pedropiedra se queda aferrado a sus ideales. Chao!

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