110270
Guadalupe Plata — Guadalupe Plata 2017

8

Guadalupe Plata
Guadalupe Plata 2017

Everlasting Records / 2017

Artista(s)

Guadalupe Plata

Guadalupe Plata: Vagancias, folklore y desamor.

Con un sinfín de géneros musicales cocinándose en el éter de la era millenial, Guadalupe Plata sigue apostando por el blues rasposo y endemoniado que nos heredaron hace lustros luz.

Pedro de Dios, experto en trances diabólicos de guitarra y voz; Carlos Jimena, discípulo de las baquetas; y, Paco Luis Martos, comandante atroz de las cuatro cuerdas, se aventuran al mercado convictos de su sensual y sorpresivo sonido proveniente de Úbeda, España con su cuarto LP homónimo. El material es editado en Everlasting Records.

Conociendo Chile, los bluseros se toparon con la historia y el folklore de Violeta Parra. Muchos músicos (Natalia Lafourcade, entre ellos), han enaltecido la voz estremecedora de la cantante sudamericana que se fue de este mundo por su propia mano. El recorrido del nuevo homónimo de Guadalupe Plata inicia justo con una re-interpretación de “Qué He Sacado Con Quererte”. Esta versión contiene un intro desafiante con atmósferas dolorosas, guitarras refunfuñando, elementos que la convierten en la pieza más larga.

Dejamos el desamor y el pasado de lado, para entrarle a un poco de rockabilly en “Miedo”. Pedro de Dios aúlla al ritmo de una cabalgata en la batería que nos hace mover los hombros y emprender el baile así,  “sin miedo”.

En la trayectoria de Guadalupe Plata se avistan muchos más álbumes de colección. Es curioso que  los miembros de la agrupación pierdan la presuntuosidad y se dediquen a crear himnos de blues en pleno siglo XXI; sin rodeos. “Tan Solo”, “Navajazo”, “Perro de Vieja”, son extractos con lírica que surge del imaginario Bukowskiano: desvergonzado, borracho y libertino.

Este homónimo cuenta con la fórmula confiable, un bluesrock rasposo, bien ejecutado. ¿Hay pocas experimentaciones en el sonido? Sí. Pero, quizá el concepto del material se refleje más en la portada: un arte que ilustra un perrito gris y flores rodeándolo. Ambos elementos, postrados en la penumbra; quizá, de un panteón o una tumba. Espiritualismo natural.

La instrumentalidad es una de sus tantas especialidades. “Preso” lo dice todo, sin lírica, es un himno de muerte al sin sentido del encierro. Se escucha en los acordes el paso ilimitado del tiempo.

Para el trío español, nunca es “Demasiado” blues en estos tiempos de experimentación sonora. ¿Retomar las bases del rock es un reto comprobable de que la base de la buena música no siempre tiene que ser alterada para ser mejorable o crear una revelación?

El nivel de sorpresa es una elección en esta producción. “Borracho”, “Nido de Avispas” y “Almeria” son la última parte del viaje que nos hará estremecer, llorar, beber y disfrutar del sonido folclórico de un blues sin tapujos.

No es una revista, es un movimiento.