154924
DIIV — Deceiver

9

DIIV
Deceiver

Captured Tracks / 2019

Artista(s)

DIIV

30/Sep/2019

Deceiver: La fuerza de la melancolía reinventa el sonido de DIIV.

Las experiencias personales forjan al ser humano. Eso es un hecho ineludible. Lo que se hace con dichas vivencias y hacia dónde se conduce cada ente tras pasar por las mismas, eso, ya es algo imprevisible.

Cuando DIIV regresó a los anaqueles con Is the Is Are el contexto de su carrera, además del lugar en el que se encontraba cada uno de sus integrantes, era completamente distinto del que se gesta ahora alrededor del lanzamiento de su tercer álbum: Deceiver. Tal vez parecerá obvio mencionarlo, pero también es cierto que como fans o escuchas, la mayoría de las ocasiones, esperamos que se mantenga un sonido único entre las diferentes producciones de los artistas o bandas a quienes coreamos en el baño o en los shows a los que tenemos oportunidad de asistir. DIIV ha sido un claro ejemplo de que esto no es una regla, mucho menos una obligación.

Deceiver es en sí mismo un disco completísimo y lleno de una energía cruda que se mantiene desde “Horsehead” hasta “Acheron”, el primer y último track respectivamente. En el sonido del álbum hay un sosiego perceptible, algo que parece que no termina de explotar. Una fuerza contenida que se limita a llenar cada poro de quienes lo escuchamos, pero falta algo, ese clímax que esperamos para poder gritar a toda garganta y resentir en nuestras cuerdas vocales los estragos de la rabia que parece no terminar de gestarse. Al mismo tiempo el muro de sonido que se percibe durante las 10 piezas de las que se compone este tercer disco de estudio es un refugio del cuál no sale nada. Parece que navegamos dentro de una esfera perfectamente sellada. No escuchamos nada más. Rock progresivo, dream pop, shoegaze… Este material lo tiene todo en cada track. Cada canción pertenece a la siguiente y es un ser por sí misma. Escuchar la decena de temas de principio a fin o uno por separado transmiten la misma sensación de estar flotando lejos.

Es un disco muy personal y doloroso, al menos así se lee en cortes como “Skin Game” o “Taker”, dos de los adelantos con los que Zachary y compañía nos envolvieron para dejarnos ansiosos de más. Temas como las relaciones personales, la desintoxicación, la decepción y pensamientos oscuros se tocan a través del viaje que es este álbum. Los momentos más luminosos vienen con “The Spark” y “Blankenship”, los tracks más cercanos al júbilo de todo el recorrido; el último, sin duda mi espacio favorito de todo el álbum. El sonido general del disco es muy distinto a sus predecesores, pero la esencia de la banda neoyorquina se mantiene latente. Hay una calma que se respira en todo momento, pero, en el fondo, una presencia funesta se puede sentir a través de los oídos. La piel se encina por momentos y sabemos que la tormenta está a punto de llegar. Riffs de guitarra, distorsión, melancolía, una batería simple y enérgica, la voz de Cole, soledad y una atmósfera intoxicante… todo eso se encuentra dentro de Deceiver.

Es una catarsis personal, tan personal que podemos hacerla nuestra. Después de más de 10 vueltas completas, el álbum se convierte en mi favorito de la banda.

No es una revista, es un movimiento.