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Babasónicos — Trinchera

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Babasónicos
Trinchera

Trinchera / 2022

Artista(s)

Babasónicos

13 discos, 30 años, se atrincheran en la distopía de los vínculos tóxicos.

Trinchera es el sucesor en línea y quizá respuesta de Discutible de 2018; este es su primer trabajo de estudio en cuatro años y la exploración de cierto marco narrativo-sonoro, entre arte y estrategia que decantan un disco creado entre 2020 y 2021, en los días más íntimos que hemos tenido en décadas. La producción artística es de Gustavo Iglesias y Babasónicos. El material se gestó en Juno de Buenos Aires, fue grabado y mezclado por el mismo Gustavo Iglesias, y masterizado por Greg Calbi y Steve Fallone en Sterling Sound.

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El título el álbum tal vez un refugio del mundo actual, avasallado por la ligereza de una sociedad líquida e inmediata, un sutil vergel, que es muestra de cómo la banda argentina despliega alocución tras alocución en cada track, y expone distintos tipos de toxicidad en los vínculos afectivos, a través de el autoengaño, el apego, de personajes autodestructivos  que podrían llevar a una reflexión, donde el deseo, la mitología, el estado automático del individualismo, el existencialismo, el exceso y banalidad guían, el tratamiento semiótico de Adrián Dárgelos, una alegoría que forma la trinchera a la cuestión del ser, el deseo característico de las metáforas de Babasónicos que nos hacen repensar  una y otra vez  la libertad, que nos remontan a ser  “víctimas de un dios, frágil temperamental” o nos llevan a  en un “Valle de valium”.

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La obstinación del sonido, que es acompañada por filtros, cortes, arreglos elegantes por cambios de frecuencia, con la intensidad de los riffs como el que abre el disco en “Mimos son mimos” y los estribillos que nos contienen y nos regresan a contemplar la onda sonora, o embebernos en un solipsismo de escucha.

Trinchera es un disco esquisto en literatura, ídem en sonido que a primer escucha pasa desapercibido  en sus matices de espacialidad sonora, tan sutil en ondas agudas, que en algunos momentos cuesta conservar la atención a esos melancólicos y digitales detalles.

Al adentrarse más y contemplar cada pista, nos envuelve en una atmósfera oscura y elegante, que evoca a imágenes llenas de bruma tóxica del ensueño, que se expresa por medio de sus sintetizadores, secuencias entre cortadas.