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Los Punsetes y una montaña

Los Punsetes y una montaña

Kaiman
Entretenimiento

01/Ago/2012

Entre los que gustan y conocen del rock español, ya viene siendo un lugar común decir que Los Punsetes son un grupo de esos a los que amas u odias radicalmente. Y vaya, no es que sean precisamente Manos de Topo -que si rayan en provocar reacciones extremas-, pero algo de cierto había, básicamente por dos razones: su amateurismo en cuanto a calidad de sonido (en disco), composición y actitud; además de la postura impávida de Ariadna, su vocalista durante sus directos. Ella era una estatua cantante y los músicos se dedicaban a lo suyo sin más. Casi parecían más un perfomance arty que una banda de rock. Pero con Una montaña es una montaña, su tercer disco, nos dejan en claro que muchas cosas han cambiado y que su postura es ya mucho más ambiciosa en todos sentidos: “Aunque las ideas musicales salen desde casa, nosotros somos un grupo que desarrollamos las canciones muy ligados, los cinco juntos. Desde el principio y ensayamos varias veces por semana. Entonces creemos en ese sentido hasta orgánico de haber tocado la canción muchas veces antes de entrar al estudio y procurar que ese sonido quede plasmado en el disco, justo como lo hemos imaginado. No es porque sea una producción muy natural porque todo ha estado muy trabajado y hay muchos detalles”, explica Manu Sánchez, guitarrista, en conversación telefónica.

¿Alguien puede quejarse de se hayan asumido un poco más adultos y aceptado que desean ser músicos profesionales y mejorar en todo lo que se pueda? Por fortuna, han decidido dejar los clichés del underground y centrarse en lo que cualquier artista debe hacer –y que le da sentido- crear las mejores obras que les sean posible y para ello asimilaron muchas de las recomendaciones que Pablo Díaz-Reixa “El Guincho” les ha hecho como productor. ¿En qué consisten las mejoras? Comienzan por mayor concentración para componer, de allí proceden mejores canciones que fueron grabadas del modo más óptimo posible y con una calidad absolutamente profesional; vamos, que buscaron un sonido grande y lo consiguieron. Sobre  trabajar con él, rememoran: “La experiencia humana de haber grabado con Pablo fue genial porque es una de las personas más educadas y nice que hayamos conocido. Es un tío muy obsesionado con el sonido y quería que sonáramos justo como lo imaginado en su cabeza y creo que lo ha conseguido ampliamente”. 

Hasta El Guincho asimiló que requerían de una mezcla lo más potente posible y que pusiera la voz en un plano comprensible, ya no más sumida en un batiburrillo con el resto de instrumentos (aunque hay momentos en que todavía pasa). De esta manera, una de sus grandes fortalezas puede destacar sin obstáculos: las letras (escritas por Manu). Siempre llenas de sarcasmo, burla social y nihilismo despatarrado, que cuaja como nunca en la que será una de las mejores canciones españolas del año: "Mis amigos", que es una continuación mejorada de "Tus amigos". Ahora es ella quien se queda sin palomilla debido a que sus novias los mandaron al carajo, fueron borrachos a la oficina, vomitaron en el despacho y los despidieron. Una costosa juerga que hará que no veamos más a la protagonista con sus amistades más cercanas.

Acerca del trabajo con la lírica es el propio compositor el que amplía el tema: “En las letras evito hacer algo muy premeditado, es decir dejar que la letra vaya creciendo sola sin plantearte la idea de hacer una canción sobre una u otra cosa. En el caso musical también; cuando nos ponemos todos a tocar hasta sacar la canción, nunca hay una idea previa muy cerrada. Cada uno va buscando su sitio en la canción haciéndola crecer”.

Pero esta entrega no es avara ni díscola. Nos deja otras muy buenas canciones. Desde la inicial "Alférez provisional", a tope de guitarreo y con un teclado que tiene su parte delirante, además de la crítica hiriente que fortalece =Los tecnócratas=. Recomendaríamos a sus detractores que escuchen el juego de guitarras de “Los glaciares” en la parte musical y pongan atención a la lírica de “Alférez provisional” y “Tráfico de órganos de Iglesia”.

Con Una montaña es una montaña, Los Punsetes han dado un paso mayúsculo para ascender en el panorama del rock cantado en español. Su música sigue los pasos tanto de Sonic Youth como The Cure; no es que copien estilos sino que alcanzan estándares altos de ejecución, como es evidente durante el transcurso de “John Cage”: “una canción que es una idea de nuestro guitarrista Jorge, y según cuenta, mientras leía el libro El Silencio, sobre ese genio musical, tomó unas frases de él, y lo relacionó con su estado exterior. De el título del disco es una frase de John Cage”.

Así las cosas, sobran quienes los consideran el relevo indie de Los Planetas. Ya ustedes decidirán, pero sus letras cínicas y filosas son algo que los distingue: “Si me llenarás la casa de mierda de perro, no sería peor de lo que acabas de hacer”. Los Punsetes hablan por sí mismos.

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