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Entrevista con The Kills

Entrevista con The Kills

02/Jun/2016

El mundo está desesperado por girar cada vez más rápido y nos quiere ver explotar.

Alison Mosshart fue contagiada por un extraño virus y se transformó en zombie. Un alma en pena caminando a paso lento por los pasillos. Su cuerpo está siendo consumido por el virus. Lo más curioso es que los humanos no somos su alimento, sino quienes la queremos morder hasta acabar con su cuerpo y su espíritu. Ella se resiste a ser carne de cañón para los buitres culturales. Con una pierna herida está a punto de dar un concierto, quiere probar que para acabar con ella se necesitará más que el virus de la velocidad, el clásico dilema mercantil de oferta-demanda y un público que devora música como animal hambriento.

Su compañero, Jamie "Hotel" Hince, también es renuente a dicho virus. No piensan ceder a las presiones industriales. Dispuestos a explicar sus razones y hablar de su nuevo álbum Ash & Ice, platicaron con Indie Rocks! antes de su presentación en House of Vans. Los dos son amables, traen look rocker-garage, Jamie con su acento británico entrecorta las ideas como le vienen a la cabeza, se interrumpe con una nueva frase y Alisson enciende un cigarro.

“Es gracioso cuando nos dicen que hemos estado lejos durante cinco años, que fue cuando sacamos nuestro último álbum, pero hemos estado haciendo giras y el año pasado dimos conciertos. Creo que las grabaciones no son una gran parte de The Kills. Para mí es más importante andar tocando”, afirma Hince. Da la impresión de que les han hecho esa pregunta en múltiples ocasiones y que los tiene un poco hastiados.

En los 16 años que llevan como agrupación –¡qué lejano se ve el 2000!– han editado cinco discos en su propio eje: el rock garage de guitarra afilada. “Básicamente tocamos y tocamos, hasta que deseamos tocar nuevas canciones, y ese es el tiempo en el que vamos a grabar, porque es un sentimiento natural, hay muchos lugares para tocar en el mundo, si te gusta eso lo puedes hacer durante cinco o seis años”, sostiene Mosshart.

En la tarima lanzaron riffs contundentes que perforaban el cuerpo y atravesaban lo que fuera necesario para llegar al alma. Dieron una presentación aplaudida, potente y contagiosa. Su rock lento y de materia espesa se esparció por el aire. “No somos pop, no somos una banda de un sencillo, no funcionamos de esa manera, somos una banda de guitarras. Intentamos crear algo que sea un todo. Hay gente que no lo compra de esa manera. Nosotros crecimos así. Escuchamos el arte que nos gusta, un disco es un todo para nosotros, y es algo valioso para poner en el mundo”, agrega la también integrante de The Dead Weather.

Música sin valor.

El negocio de la música cambió y los discos como objetos-pertenencia dejaron de existir. Con el nacimiento del streaming, algunos artistas dejaron de lanzar álbumes y están probando suerte con EP o sencillos..., pero ya no se percibe el amor por los lanzamientos. Aún hay almas perdidas cargando piezas y un repentino crecimiento en las ventas de viniles hacen creer que hay un resurgimiento. Pero no hay que confiarse, no parece que el amor por lo material sea duradero, lo que nos lleva a pensar que los conceptos musicales quizá comiencen a desaparecer y en adelante presenciaremos un sonido retornable, desechable, sin valor. Tal vez ya lo estamos escuchando.

The Kills no quiere ceder. “No creo que los álbumes conceptuales estén muertos, es algo que se debe preservar. Pero, en estos días, en la época moderna toma más tiempo aparecer con algo así, porque esperas estar en cualquier lugar. Si piensas en los 70, ibas de gira por uno o dos meses y después escribías un disco, y podías sacar un disco cada año, porque no había tantos países a los que pudieras ir, no había mercado para eso, no había razones para ir y además no podías. Todo cambió dramáticamente”, dice Alison.

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Los verdaderos zombies.

Ellos ven en el público a los responsables de muchos cambios. La pregunta es quién cambia a quién. ¿La tecnología al hombre o la necesidad del hombre obliga a cambiar a la tecnología? ¿O es una dualidad circular que se cambia en conjunto?

“Hay mucha hambre por cosas nuevas, todo es muy rápido”, apunta Jamie Hince. Y Mosshart completa la idea: “La atención de la gente ha disminuido [junta sus dedos índice y pulgar], esa es la presión que la industria nos ha puesto, ese es el público actual, esa es la sociedad, ellos quieren todo rápido y que cambie continuamente, quieren algo nuevo que ver cada día, es algo imposible de hacer. Muchos lo están haciendo, cosas masivas, porque es algo que se puede hacer, pero es algo irreal. Si quieres arte del artista debes ser paciente para que suceda 'el buen arte'. Me rehúso a hacerlo de la manera en que la industria nos quiere poner, entiendo el mundo que estoy viviendo, pero también entiendo mi proceso creativo, y no son idénticos”.

Así que la paradoja de la máquina controlando al hombre tampoco fue acertada. El hombre construyó una máquina capaz de “mejorar la vida”, pero la transformación modificó la vida de todos. La máquina no controla al hombre. Sólo lo desconectó de sí mismo. Aún no sabemos si para bien o para mal. Pero somos parte de ese cambio, de la ilusión que en los medios llaman “modernidad” que, por lo pronto, transforma los hábitos mínimos, como nuestra forma de escuchar música.

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Ash & Ice. La misma mierda.

"Estoy fascinado por este nuevo ritmo, el ritmo en el rock and roll es muy restrictivo o aburrido, es de un, dos, tres, cuatro, y no hay gran cosa. Ahora en este nuevo álbum hicimos un viaje musical, encontramos algo que nos emociona rítmicamente, esas cosas como dancehall y R&B", describe Jamie sobre Ash & Ice.

En sus temas anteriores había el frecuente uso del amor. ¿Cuál es la temática de este álbum?

Alisson: ¡Todo es sobre pinches canciones de amor! [los dos ríen].

Jamie: Todo son canciones de amor de cierta manera, muchos temas de mis canciones parece que siempre se trata sobre ciertas imposibilidades. Física y naturaleza, cosas que no puedes controlar, como tratar de cambiar el tiempo, tratar de cambiar la física, la forma en que se mueven los planetas, tratar de hacer cosas imposibles, es ese tema del amor, la frustración humana...

A: Quizá suene cursi, pero no trato de sonar cursi. Es sobre encontrar cosas dentro de ti y que puedas cambiar lo que te rodea, tienes que ser bueno contigo, antes de serlo con alguien más, eso es lo realmente pinche difícil, y todos lidiamos con lo mismo. Si rascas en la superficie descubrirás que todos tenemos la misma mierda. En la fotografía podemos lucir diferente, tu novia puede verse diferente, pero todos tenemos las mismas emociones. No me siento responsable por nadie más, solo por mí.

¿Cuál es el contexto del nuevo álbum?

A: Quizá esa pregunta la podemos responder dentro de cinco o 10 años, y que podamos ver hacia atrás. La mejor forma de ser honesto es siguiendo mi instinto, no estoy guiando a nadie, solo estoy siguiendo mi instinto, lo que pienso, lo que siento, no tengo las respuestas aún y estoy bien con ello.

J: Cuando vamos de gira, me digo, "vamos a hacer la rutina, la misma canción" y después vamos a escribir un disco, y ahí es cuando estoy buscando el futuro...

Ahora estamos en una época con mucha música electrónica, en particular gracias a la tecnología que desarrolla softtwares como Ableton, pero ustedes siguen usando las guitarras, ¿es una postura o simplemente es algo que les gusta?

J: No hay necesidad de preservar esa idea, las bandas de guitarra suenan como a bandas de guitarra, no es algo que quiero hacer, pero creo que la tecnología como Ableton te da fuerza para crear, y siempre ha sido así. Si escuchamos eso es porque fueron capaces de grabar en multitrack, y es lo mismo ahora, debemos abrazar la tecnología...Y esa es la única forma en que puedas sonar a como se escucha ahora.

A: Hay algo sobre mi guitarra eléctrica que me pone loca.

J: Creo que tiene alma, hay formas de tocar una guitarra que te hacen llorar, no puedes hablar con un teclado como con la guitarra, es algo físico, no es algo sencillo.

A: Es algo generacional, ahora es el sintetizador, pero yo soy feliz con la guitarra, no hay nada como mi guitarra eléctrica, tocarla es super primitivo, es parte de mi cuerpo, parte de mi cerebro.

Los zombies han gritado. "No nos presionen". Alison deja su micrófono y a paso lento, arrastrando su pie, camina hacia abajo del escenario. Como un cuerpo que rechaza la idea de producir por producir. Jamie deja su guitarra, la que tanto ama, y el público le celebra. Después, la mayoría saca de entre los bolsillos sus celulares.

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