No nací siendo feliz.
Sébastien Tellier habla de Kiss the Beast, de por qué después de 25 años decidió dejar de trabajar solo y de cómo aprendió, paso a paso, a ser feliz.
Sébastien Tellier lleva un cuarto de siglo construyendo uno de los universos más singulares del pop francés: una mezcla de exuberancia, melancolía y kitsch que pocas veces encuentra su equivalente en otro lugar. Kiss the Beast, su octavo álbum, es también el primero en el que abre genuinamente la puerta a otros: Nile Rodgers, Kid Cudi, la cantante Slater. 25 años después de haberlo hecho casi todo en soledad, Tellier encontró que la felicidad no estaba en el estudio, sino en las personas que lo rodean. El 30 de septiembre se presenta en el Pabellón del Palacio de los Deportes con un show completamente en vivo: sin computadoras, con banda real y, posiblemente, un tributo a Kavinsky.
Indie Rocks!: Felicitaciones por el nuevo disco, Kiss the Beast. Es tu octavo álbum y esta vez hay colaboraciones muy especiales. ¿De dónde viene ese cambio?
ST: Porque me encanta colaborar, para mí es muy importante. Este año cumple 25 años mi carrera, y he hecho casi todos mis discos solo. Solo uno, Sexuality, lo hice con Guy-Manuel de Homem-Christo de Daft Punk, quien lo produjo. Todo lo demás lo hice solo. Y esa soledad era demasiado para mí. Demasiado solo, solo, solo en el estudio en la mañana, en la tarde, en la noche. Trabajando solo, no en el silencio porque había música, pero sí un cierto silencio a mi alrededor. Así que ahora ya no quiero vivir esa soledad. Me gusta mucho trabajar con personas como Slater, la cantante americana que se ha convertido en una verdadera pop star en Estados Unidos. Y por supuesto Nile Rodgers, que es un dios de la música. Y Kid Cudi. Encontré algunos amigos con quienes tocar y estoy muy feliz. Me siento mucho más cómodo trabajando con personas que solo en mi estudio. Para mí es una cuestión de felicidad: tengo que ser feliz trabajando.
IR!: ¿Desde cuándo eres feliz?
ST: Desde hace mucho tiempo ya. Mi vida cambió totalmente cuando tuve dos hijos. Tengo mi hijo y mi hija, y mis hijos fueron la semilla perfecta para convertirme en una persona feliz. Antes de ellos era una especie de persona triste. Pero a través de mis hijos fui descubriendo la belleza de la vida, la magia de la vida. Y paso a paso aprendí a ser feliz. Para mí es un camino largo, tanto como persona como profesionalmente. Tengo que aprender a ser feliz. No nací siendo feliz.
Y creo que eso se nota en este álbum. Creo que es un disco alegre, con sus momentos. Y cuando uno habla de colaboraciones y tiene colegas que ya no están con nosotros, eso te recuerda que hay que ser feliz todos los días.
IR!: Kavinsky hizo un remix tuyo, tú hiciste uno de él. Eran amigos cercanos.
ST: Hicimos tantas cosas juntos. Tenemos un fantástico director de cine francés llamado Quentin Dupieux, Mr. Oizo. Quentin Dupieux hizo mi primer video musical, y Kavinsky actuaba en ese primer video, corría por el bosque. Así lo conocí, porque era actor en mi primer video a través de Quentin Dupieux. Nos hicimos amigos muy rápidamente, muy rápido. Éramos como punks, como personas un poco locas. Después hicimos música juntos, actuamos juntos en una película de Quentin Dupieux, compartimos tantas cosas durante tanto tiempo.
Y ahora se fue. Pero nos dejó mucha música. Música hermosa. Un espíritu, con ese vibe synthwave y ese placer de vivir. Estoy muy triste. Pero ahora cuando estoy en el escenario digo: esta noche toco para Kavinsky, mi amigo que vive en el cielo.
IR!: La última vez que estuviste en México fue en 2019. ¿Qué sientes por este país?
ST: Me encanta México. Todo el mundo ama México, es un país fantástico. Lo que más me gusta de México son las personas: aman las fiestas. Para mí México es una fiesta enorme, llena de colores, llena de alegría. Me encanta la comida mexicana, como a todo el mundo. Mi especialidad, cuando voy a mi casa de campo en Francia, es preparar fajitas para los niños, para mí, para mi esposa. Y les encanta. Es el platillo favorito de la familia Tellier.
Y el segundo nombre de mi hijo es Pepito, y el segundo nombre de mi hija es Pepita. Un pequeño perfume mexicano. Además, hice mi festival más grande en México. Fue enorme. Era un festival con una marca de cigarrillos pero sin humo, cigarrillos gratis pero nadie fumaba. Creo que fue en 2008, o algo así. Hace mucho.
IR!: Ahora regresas en septiembre. ¿Por qué crees que hay esa conexión entre la música francesa y la mexicana?
ST: No lo sé exactamente, pero hay una conexión. No somos el Reino Unido, no somos Estados Unidos. Tenemos esa conexión latina, una conexión profunda del pasado. Y creo que es un vínculo fuerte. Los mexicanos y los franceses amamos cuando dentro de la música encuentras un romanticismo, un lado romántico. Una especie de poesía. Incluso si es música dance, nos gusta esa nostalgia romántica. Creo que es una conexión profunda entre nosotros.
IR!: ¿Cómo va a ser el show? ¿Habrá algo de Kavinsky?
ST: Quizás puedo tocar "Nightcall", porque yo canté en esa canción. Hice los vocales y estuve ahí cuando la canción nació. Y siento esa canción como mía. No es mía, es la canción de Kavinsky, por supuesto. Pero me siento parte de ella. También hice otra canción con Kavinsky que se llama "Goodbye". También es muy hermosa.
Pero ahora cuando estoy en el escenario digo que toco para Kavinsky. Paso a paso tengo que aprender la canción con el piano y creo que estaré listo para el show en México.
IR!: El show es completamente en vivo, ¿verdad?
ST: Es lo más importante de mi nuevo espectáculo: es totalmente en vivo. Rechazo las computadoras. Es música pura. No es un live informático. Los DJs son enormes ahora, el DJing es tan importante, pero yo no soy DJ. No es lo mío. Para mí es un placer proponer al público música real: con bajista que realmente toca el bajo, baterista con batería real. Tocamos todos los arpegios, todas esas cosas complicadas. Para mí es una actuación real tocar música electrónica, pero de verdad, no con una computadora. Es un reto que le propongo al público.
En el escenario somos cinco: yo y cuatro músicos. El baterista toca la batería, claro. Pero los otros músicos intercambian instrumentos. Este chico que se llama Coco toca el bajo y después los teclados. Hay un tipo fantástico que se llama Gérard que canta conmigo, hace todos los coros y los vocóderes. Y hay mucha guitarra de Adrián, un guitarrista muy bueno. Es un show muy musical. Es realmente sobre la música.
IR!: Todo esto me recuerda a Daft Punk y a Nile Rodgers.
ST: Daft Punk para mí es una luz en la oscuridad del mundo. Es una de mis bandas favoritas. Amo a The Beatles, a los Bee Gees, a George Michael, a Culture Club, y a Daft Punk. Y a través de Daft Punk redescubrí a Nile Rodgers, cuando hicieron... ya saben. Memories. Por supuesto.
Después fui embajador de Chanel, y Nile Rodgers también era embajador de Chanel al mismo tiempo. Así lo conocí, muchas veces, en cenas, eventos, conciertos. Y cuando estaba haciendo "Thrill of the Night" para Kiss the Beast sentí que le faltaba algo. Mi esposa me dijo: llama a Nile Rodgers y pídele que toque en tu disco. Y le mandé la canción por mensaje de texto, preguntándole si quería tocar guitarra, y dijo que sí. Me mandó seis pistas distintas de guitarra y me dijo que tomara los pedazos que me gustaran y creara mi propia parte. Fue fantástico. Pasé días y días escuchando la guitarra de Nile Rodgers en solo. Fue extraordinario.
Pero ahora tengo que replicarlo en vivo y eso es mucho más difícil. Es imposible hacerlo igual. Tuve que cambiar la parte de guitarra porque este hombre es mágico, es un guitarrista tan grande. Crea magia con su guitarra. Toco la parte de Nile Rodgers en el escenario, pero transformada, hecha más mía, porque para mí era imposible hacer lo mismo que él.
IR!: Muchas gracias, Sébastien. Felicitaciones por la música, por las colaboraciones, por ser un gran músico. Nos vemos en septiembre.
ST: Gracias a ti. Au revoir.
Mantente pendiente de Indie Rocks! para más detalles.