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Entrevista con Paté de Fuá

Entrevista con Paté de Fuá

Paté de Fuá: La permanencia nos ha hecho grandes.

La agrupación Paté de Fuá está de décimo aniversario (al igual que nosotros), una jornada complicada a nivel banda (y también como medio, la verdad) pero que al observar detenidamente en su convivencia tan sana, ni se nota. Esto tiene un por qué, veamos de qué manera han logrado sobrevivir durante esta década en la entrevista que tuvimos con Yayo, Alexis y Luri respecto al lanzamiento de su quinto álbum: Película Muda Segunda Parte.

“Yo creo que hemos logrado una permanencia, que es muy complicado durante tantos años. Lograr ser una banda que mantenga a sus fans, que consiga nuevos fans, que siga haciendo música, música tan distinta como es la de Paté. Parece que ese es nuestro mérito principal, después uno puede decir «¡Sí, haber tocado en el Kennedy Center de Washington! ¡Sí, es maravilloso haber estado en el escenario principal del Vive Latino!». Claro que es genial, pero esas son cosas que a lado de la suerte o el privilegio de seguir haciendo música, porque esa música es aceptada y esperada por cierta cantidad de gente, es poco. Creo que eso es lo verdaderamente valioso, haber conformado una banda que va más allá de nosotros, porque Paté de Fuá es un ente que va más allá de nosotros siete. Para mí es lo que vale la pena y es lo más meritorio. ¿Qué nos falta? Pues a mí me gustaría que Paté sea una banda que antes de dejar de existir, tenga unos diez discos”, argumentó Yayo.

Diez años se dicen fácil, pero diez años dentro de una banda no lo son para nada. Cito a Ian Svenonius (The Make-Up, Chain & The Gang) que en su libro Estrategias sobrenaturales para montar un grupo de rock (2012), nos habla —en el capítulo quince— sobre la importancia de la comunicación dentro de una banda. Pero no precisamente de cómo una banda debe mantener una buena comunicación, sino, por el contrario, por qué debe de evitarla. “Los miembros de algunas bandas famosas como Slayer o los Ramones, no hablaron entre ellos durante años, a pesar de que pasaran meses seguidos compartiendo escenario, estudio y bus de gira[...] Pero la falta de comunicación no afectó existencialmente a dichas bandas: los Ramones tocaron juntos durante veintidós años y Slayer durante treinta. De hecho, no comunicarse es lo que mantiene a una banda unida”.

“¿Permanencia? Yo creo que porque somos gente adulta, porque nos llevamos muy bien, no somos chicos problemáticos. Todos cuando empezamos ya teníamos arriba de treinta. Creo que dentro de todo los Paté ya éramos músicos profesionales, de oficio (se debaten entre ellos si eran consagrados, de oficio o profesionales entre risas)”, dijo Yayo.

Véase la diferencia entre comenzar muy joven una banda o hacerlo a una edad más madura en la entrevista que le hicimos a Izal.

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“Vivíamos de la música, o sea ya éramos músicos. No éramos 'quiero ser', ya teníamos nuestras chambas como músicos profesionales”, agregó Luri.

“Y también tiene que ver con que hemos sido una banda prolifera y porque nos hemos preocupado por ser una banda prolifera. No importa cuánto tiempo dures como banda, digo los Beatles cuánto duraron ¿diez años? Ni siete años fueron. No importa. Lo que importa en realidad, al menos para mí, es que tengas un catálogo de obra. Ponte a pensar cuántas bandas mexicanas tienen seis discos de estudio”, retóricamente se preguntó Yayo.

“¡Pocas! ¿Quién? O sea Caifanes, ¿cuáles son las bandas emblemáticas? ¿Café Tacvba? ¡Pero ellos tienen veinticinco años!”, respondió eufórico Luri.

“Eso necesariamente no quiere decir que fue una imposición o que fue falta de creatividad. Porque la industria misma, por lo que he oído, te impone unos ritmos de que grabas un disco y luego pasa más de un año de estar explotando ese disco. No te deja estar sacando canciones así nomás porque sí. Digo, y lo sé porque ahora que murió Prince vi un documental y explican eso. Esa era su bronca, creo que la industria solo le permitía sacar un disco cada dos años. O sea, era grabar el disco en chinga (porque él lo hacía todo rapidísimo), y luego explotarlo durante dos años con giras. Bueno, todas estas bandas consagradas que tienen pocos discos, no creo que sea necesariamente por falta de creatividad, es por el éxito mismo”, intervino Alexis.

“De hecho, si tienes que echarte una gira de seis meses, no vas a tener tiempo de composición, y después de esos seis mínimo necesitas tres o cuatro meses de relax, ¡porque quedás quemado! Nosotros que hacemos giritas pequeñas, volvemos quemados de la cabeza. ¡Imagínate hacer una gira de seis meses! O sea volvés y tenés que estar en cama unos cuatro meses más. Después tenés que frenar para ponerte a componer. Nosotros hemos tenido la suerte de tener el éxito justo (risillas), el éxito que nos permita vivir, pero que nos deje tiempo para seguir alimentando este monstruito de Paté de Fuá”, complementó Yayo.

“Y que nos permite no vernos tan seguido (risas)”, interrumpió Alexis.

“Y que no nos permite alucinarnos”, prosiguió Yayo.

“Pero que también haya mucha música que tocar, porque también eso es algo que nos mantiene juntos. Porque si tuviéramos nomás veinte rolas, no sé, a lo mejor uno que otro ya se hubiera aburrido. Son retos como músico y como intérprete, para ir montando y poco a poco tenemos shows, tenemos tocadas, o sea no paramos. Eso es lo que mantiene viva a la banda, está el carboncito quemando, la carnita caliente ahí va a estar (risas intensas)”, concluyó Luri.

Aunque no lo crean, Paté de Fuá no están firmados por ninguna disquera. Sí, les distribuyen sus discos, pero ese es un tema aparte. Por ende, la banda ha trabajado a su ritmo y de una manera en la que ellos se sientan cómodos con lo que hacen y, sobre todo, cómo lo hacen.

“Nosotros tenemos una ventaja, creo, a diferencia de otros artistas. En primer lugar, que nos gusta grabar. Bueno, yo disfruto grabar, por lo menos. En segundo lugar, que aprendimos a grabar (risilla malvada). En tercer lugar, que tenemos equipo para grabar y tenemos la música que grabar. De alguna manera por ejemplo, si fuera solista con mis canciones y voy a grabar un disco, tendría que contratar un productor, un arreglista que me ayude, etcétera. O sea, la empresa sería un poco más complicada. Si fuera Guillermo solo, pues serían temas instrumentales, no tendría canciones y eso limita bastante el material. Pero en Paté tenemos una estructura, somos un grupo de músicos, todos muy profesionales, hay un director musical, un compositor, otro compositor, un letrista, producimos varios, tenemos estudio propio. Entonces se nos acumulan las rolas y... «¡che! Ya tenemos un año que no sacamos disco, vamo’a empezar con el próximo disco». Porque tenemos esa inquietud y porque disfrutamos ese proceso, que es largo, sí, y muchas veces es tortuoso. Pero a mí me gusta escuchar un disco nuevo, que salgan las canciones nuevas, ver cómo la canción va surgiendo, cómo va sonando, es algo que a mí me motiva tanto o más que tocar. Creo que eso también es una ventaja que hemos tenido”, mencionó Yayo.

Realmente la música de Paté de Fuá no ha cambiado mucho a través de los años. No es como que el sonido que presentan ahora en Película Muda Segunda Parte, haya revolucionado lo que hicieron con su primer maqueta Música Moderna (que tampoco es como que sea la revolución contemporánea). En sus propias palabras: “Paté es un sólo disco rebanado, no hay gran diferencia ni de calidad ni de estilos, es muy macizo, muy constante”. En esta segunda parte de Película Muda, la verdadera novedad se da por las colaboraciones, donde encontraremos a Lila Downs, Lucía Galán e incluso al señor Armando Manzanero.

“Hay muchos estilos que tocamos, pero el sonido de Paté creo que ese sí está consagrado. Tenemos algunos otros tintes en géneros que a veces no sé ni cómo se llaman, pero ¿qué importa? Tampoco me interesa saber qué género es. Simplemente nos gusta y los hacemos sonar como podemos, así es el resultado y ese es el sello”,comentó Luri.

“Fue un disco concebido como uno solo, son treinta canciones. En realidad creo que todos los discos tienen una coherencia muy clara, y en realidad es bastante azaroso, bastante caótica nuestra manera de trabajar o elegir. Yo escucho algo que me interesa y digo «¡Puta! Quiero hacer una canción en esta onda». Y la hago, y la grabamos, y todo siempre termina teniendo el sonido de Paté de Fuá, ya sea por nuestra manera de componer, por nuestra manera en que arreglar los temas o por la instrumentación. Entonces, aunque sabemos dónde no pararnos estilísticamente, para nosotros nos resulta muy cómodo el lenguaje de Paté, es algo muy natural, no es algo fingido. En realidad, para nosotros el sonido de Paté es lo que más fácil nos sale. Hay otras cosas que nos salen, pero que no las metemos porque creemos que no es parte del sonido de la banda. Y sí, somos músicos que escuchamos algo que nos gusta y lo replicamos en nuestra onda. A eso algunos les llaman influencias, yo le llamo robo más bien. Y lo decía Stravinsky, él decía que para ser artista tenías que ser un talentoso ladrón (risas). ¡Y es verdad! O sea, tienes que robar sin que se note que eso es un robo (jeje). Siempre digo lo mismo: «uno escucha la música que le gusta y hace la música que le sale». Y esa música que sale tiene que ver con lo que escuchas. También el secreto de nosotros es que somos muy investigadores, que tratamos de escuchar mucha música que no se escucha, para encontrar esas perlas estilísticas que podamos aplicar en nuestra música”, dio cátedra Yayo.

Así como lo platicamos en su momento con Rebel Cats, tanto ellos como Paté de Fuá no son la típica banda de rock con distorsiones y baterías alocadas. Sin embargo, son igual o más llamativos que muchas de estas agrupaciones a nivel festivales. Rebel Cats nos hablaban de que son una fiesta, ¿pero qué hace peculiar a la música de Paté en estos eventos masivos?

“Yo creo que es el pequeño universo Paté de Fuá que es algo muy rico, hay mucho de dónde agarrarse. Si te gusta la música y realmente tienes una sensibilidad auditiva, y te quieres realmente colgar con el sonido de cada instrumento, los contrapuntos y cómo se desarrollan los arreglos. Puedes irte por ese lado o puedes irte por las piezas instrumentales. Si quieres oír buenas letras y escuchar historias románticas, también hay un montón de letras, la gente que se cuelga con las letras puede entrar a Paté por esa ventanita. La música es festiva o a algunos los relajará. Hay aires parisinos en una pieza, escuchas otros tonos que parecen de una campiña italiana. Escuchar el tango que siempre está presente, escuchar el jazz y todos esos géneros tocados con tanto respeto y con tanto rigor, hace que la gente se le mueva la cabeza”, sacó a relucir Yayo.

Los Paté de Fuá no tienen planeado su futuro dentro de unos tres, cinco o diez años, como muchos otros lo hacen. Ellos sacan un disco por el gusto de hacerlo y lo trabajan el tiempo que lo tengan que trabajar, de ahí, lo que venga, es mera ganancia.

“Mira, que se llegue hasta donde se pueda. Yo la verdad con que la gente que nos escucha nos siga escuchando y a ellos les gusta el disco, ya me quedo contento. Si después ganamos más público ¡excelente! Digo, trabajamos para eso y todo este trabajo de difusión lo hacemos para eso (risas). Pero en realidad, yo creo que la finalidad de hacer un disco es que te permita hacer otro más”.

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