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Entrevista con Little Dragon

Entrevista con Little Dragon

Más allá de los géneros, una entrevista con Erik Bodin de Little Dragon.

Los sonidos que nos inspiran surgen de lugares diversos y son creados por persona(je)s únicos. La música de Little Dragon se ciñe a la premisa anterior. Una banda sueca con una universalidad tan tangible que parece que sería tan pensar que vienen de nuestra misma ciudad o que son el nuevo hito en un país al otro lado del mundo.

A través de una llamada de WhatsApp tuve la oportunidad de charlar con Erik Bodin, baterista del conjunto, y de conocer un poco más qué hay detrás de la increíble energía que transmiten los autores de canciones como “Shuffle A Dream” o “Lover Chanting”.

“Ser una banda es complicado por muchas razones, quizá la parte más difícil de todo es aprender a escuchar a los demás y aún así hacerte escuchar, pero creo que es algo que hemos aprendido bien y ha fortalecido nuestra relación. No siempre son risas, pero al final el hacer lo que amamos con gente a la que amamos es algo que nos mantiene hacia adelante”.

Definir la música de estos amigos es complicado, al menos para mí, pues van de un género a otro sin la menor consideración de si lo que están haciendo es dream pop o downtempo o trip hop… y es lo último que debería importarnos. “En realidad es que nos gusta mucho pensar lo que hacemos, pero no queremos hacer música complicada. Podemos hacer temas para bailar que suenen a electro y otros para escuchar en calma que vayan más hacia el R&B, pero en general queremos que la gente disfrute nuestra música, ¿sabes?”.

Su nuevo disco será una muestra de ello pues, además un tema como “Are You Feeling Sad” al lado de Kali Uchis con el que adelantaban las vibras de su nueva producción New Me, Same Us, el percusionista reveló al respecto. “Es un disco que creo que dice mucho de nosotros como individuos, específicamente de nosotros cuatro. Hemos pasado por mucho y queremos que se refleje en cada uno de los temas. Encontrarán canciones que los harán querer bailar y otras que los sumirán en sus pensamientos… pero supongo que de esto va todo, ¿no? Somos humanos y tenemos muchísimas emociones… ¿por qué la música que hacemos no puede tener todos los géneros que queramos?”.

Uno de los temas centrales de la conversación, sin duda, era su visita a nuestro país, con la cuál podremos disfrutarlos en El Plaza Condesa, así que a mi pregunta sin miramientos, Erik respondió con agrado. “Nos da gusto saber que nos esperan de verdad. Estamos muy entusiasmados de ir y estamos seguros de que van a disfrutar el show con las nuevas canciones y un par de sorpresas que preparamos específicamente para ustedes”.

Nuestra plática se tornó un poco más personal con el paso de los minutos y aunque estaba seguro de que no faltaba mucho para que alguien del otro lado de la línea nos dijera que era tiempo de cortar, decidí seguir y mi nuevo amigo (¿puedo llamarlo así?) también pareció de acuerdo. “A veces nos preocupa mucho cómo es que las personas reciben lo que hacemos, ponemos todo de nosotros en cada canción. Nos inspira cualquier cosa, en ocasiones es un recuerdo, un aroma, algo que pasó durante el día… personas a las que conocemos o dejamos de conocer. Yukimi tiene una manera increíble de transmitir tanto con su voz y cada uno de nosotros tratamos de hacer lo mismo a nuestra manera”.

Para una banda que está involucrada tanto en su creación, pues no solo tocan sus instrumentos sino que se dedican a producir, buscan artistas visuales para el arte de sus discos y se interesan por crear historias en sus videos, lo que viene después de New Me, Same Us es algo intrigante. “Nos espera hacer un tour por un buen tiempo, pero después de ello planeamos seguir haciendo música. Aún no tenemos claro qué o cómo va a sonar, pero sabemos que vamos a seguir haciendo música. En realidad tenemos muchos temas por ahí que no pertenecen a ningún material y que nadie más ha escuchado y quizá se mantengan así, ocultos. No lo sé, dejemos que la vida nos sorprenda”.

Y así, con muchas más palabras que me quedo para mí, la conversación terminó y nos despedimos prometiendo un par de tragos que seguramente jamás sucederán.

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