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Chicano Batman en El Lunario

Chicano Batman en El Lunario

Cynthia
Flores @cherryflores_

22/Jun/2017

Detalles

Organización

Producción

Ambiente

Lugar

Lunario del Auditorio Nacional

Artista(s)

Ritmo bueno pa’ gozar con Chicano Batman.

El Lunario es de esos foros que se prestan para crear un vínculo muy especial. Me refiero al aspecto de que suele ser el recinto de bandas de culto o de recitales más discretos de algún artista, todo con la finalidad de que un grupo selecto de fanáticos cree dicho vínculo con la banda o cantante en cuestión para lograr una intimidad mágica que a veces ni los mejores audífonos, sistema de audio o estadio puede dar al escucha. Sin embargo, dudo mucho que los organizadores del concierto que dio Chicano Batman ayer se imaginarían el desborde de energía, pasión y alaridos que el respetable rindiera ayer ante este conjunto californiano. Quizá ese vínculo íntimo se redefinió anoche.

Después de un incómodo desbarajuste en la entrada y algunas cuestiones de logística que no cuajaban del todo en el escenario, Salvador y el Unicornio subió en punto de las 21 H para calentar un poco los ánimos. Su mezcla de proto garage, bossa nova y psicodelia, hizo que los presentes se mecieran al ritmo de sus melodías, fueran por unos tragos y abrazaran a los amigos con los que coinciden usualmente en estos conciertos. El cantautor tapatío, vestido con un saco rojo brillante que parecía prestado del clóset de Silverio, entonó “Carolina”, “Agua de Coco” y “Caminando”, junto con otras joyas de un material próximo. “Yo también estoy tan emocionado con ustedes de ver a Chicano Batman. Soy muy fan”, platicaba entusiasmado entre canciones.

Inundado de buenas vibras, bromas y filas interminables para la barra, el Lunario cedió las luces a Chicano Batman en punto de las 22 H. Puntuales como ingleses, Bardo Martínez (voz, guitarra y teclados), Carlos Arévalo (guitarra), Eduardo Arenas (bajo) y Gabriel Villa (batería) subieron ataviados con trajes y moños al puro estilo de los años cincuenta. La formalidad quedó hasta ese punto. Desde sus primeras apariciones e interacciones con el público, en perfecto español, el foro lentamente se iba convirtiendo en un caldo de algarabía y baile.

Al dar las primeras notas de “Angel Child” y a través de “Cycles of Existential Rhyme”, “Passed You By” y “Freedom Is Free”, los músicos hicieron gala de su destreza en sus respectivos instrumentos. Martínez entregó cuerpo y alma con su voz, entonando cada verso como el lamento más triste o la declaración más impetuosa; Arévalo, el rostro serio del grupo, matizaba deliciosamente con solos y repunteos; Arenas bailaba jubilosamente mientras sacaba grooves con el bajo y Villa mantuvo a todos con una mano en la cintura/pareja/smartphone y la otra mano con la bebida elegida. También destacaron un par de coristas que, sensualmente, hacían un juego coqueto y vertiginoso de pregunta/respuesta con las locuras del frontman.

Al llegar a la segunda mitad, el recinto parecía a punto de estallar. Sus improvisaciones tropicales y rockeras que conformaron el tándem de “Lisandreando”, “Soniatl”, “Run” y “Magma”, provocaron una genuina fiesta, de ésas que probablemente se hacían en los barrios de Los Ángeles en décadas pasadas. Ocasiones en las cuales el conjunto local ponía a una pequeña comunidad a sentirse como el centro del mundo. Y así lo fue para un Lunario sobrevendido. Me quedé con la impresión de que, si esta era la primera ocasión de Chicano Batman en México, ya quiero ver de lo que son capaces de causar en un Vive Latino o Ceremonia. Mientras tanto tendremos su show en este foro, un foro en donde el vínculo íntimo que suele ser la norma ahí se transformó en “frenesí” desde la primera canción, y no hubo nadie que intentara (o quisiera) pararlo.

FOTO:

Cynthia
Flores @cherryflores_

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