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Björk en el Auditorio Nacional

Björk en el Auditorio Nacional

Santiago
Felipe / Cortesía Björk

30/Mar/2017

Detalles

Organización

Producción

Ambiente

Lugar

Auditorio Nacional

Artista(s)

Confrontando tu nivel de atención desde 1965.

Existen personas que te sitúan dentro de un espacio manufacturado por ellos mismos; controlan lo que sucede desde cualquier cualidad que el espacio disponga. Dígase poner una silla por ahí, acomodar una mesa de cierta forma, hasta controlar qué sensaciones deben ser provocadas.

El Auditorio Nacional fue, durante una noche, el espacio que Björk utilizó para situarnos dentro de su atmósfera. Iluminación tenue, distribución de los músicos a su periferia, pantallas para acentuar las expresiones y movimientos performáticos conformaron su presentación. El Auditorio se convirtió en una habitación íntima, independientemente de los 10,000 presentes.

El espacio y sus limitadas cualidades físicas exigían una atención plena a lo que ocurrió en el centro del escenario. En continuas ocasiones, la seguridad del recinto pidió al público guardar sus celulares, sin importar que fuera para enviar un mensaje o escribir una nota. Björk solicitó a los organizadores que se encargaran de cumplir esta regla, o de lo contrario, ocasionarían lo que ella evitó con tanto esmero: distraer.

Acompañada por una orquesta de cuerdas de 32 elementos -dirigida por Bjarni Frímann-, Björk dividió la noche en 2 actos con una necesaria pausa entre ambos. Inició el primero con "Stonemilker" seguida de "Lionsong", "History of Touches" y "Black Lake", todas de Vulnicura (2015), su último disco. Éste se destinó a entrenarnos para lo que vendría en el segundo.

La presentación fue envolvente desde la primer pronunciación. La potencia vocal que la mantiene presente en la industria resaltó dentro del espacio. Es así como demuestra que, independientemente de su creatividad y habilidad compositiva, Björk es un instrumento y esta noche giró en torno a él.

Si bien ella construyó la atmósfera desde días antes al planear y ensayar, el público se notaba aún desconcertado. Existió una solicitud inconsciente respecto a expectativas que el público creó durante los primeros minutos. Cuando se notó que, lejos de hacerte bailar o cantar al unísono, ella buscaba tu máxima atención, el público reaccionó: silencio y respeto total a su presentación. Nos tenía comiendo de su control espacial.

Pero, ella no es el tipo de persona que disfrute tu tortura... Utilizó el espacio del intermedio para descansar y dejar descansar al escucha. De no haber sido así, la digestión del producto que esas 34 personas transformaban, segundo tras segundo, se hubiera complicado; soltaron una bomba y dejaron que el efecto se implantara en la zona.

Atendiendo a su proyecto actual, el setlist se concentró en el presente más que en revivir el pasado. Vulnicura aún es latente a pesar de sus 2 años de vida y trajo consigo una ramificación multidisciplinaria del mismo.

La distribución estratégica de sus canciones se destinó a complacer con el menor margen de error: "The Anchor Song" y "I've Seen It All" despertaron a todos los fans de antaño; "Jóga" y "Bachelorette" revivieron a aquellos que se sentían dispersos en el trance.

La orquesta mexicana, por su parte, ejecutó cada una de las canciones con toda la entrega que su capacidad les posibilitó. Cada interpretación tuvo un momento especial; destacan "Vertebrae by Vertebrae" y "Pluto", donde, a falta de un Mark Bell o un Arca para sonorizar, los violines agregaron el drama y la violencia respectivamente.

El contraste entre la presentación del Auditorio a la que ocurrirá el sábado primero de abril en Ceremonia es definida tanto por el setlist como por la disposición del espectador. Justo contrasta por su total diferencia; no habrá punto de comparación en ambas. El Auditorio se llenó de cuerdas mientras que el Centro Dinámico Pegaso será atacado por la energía que surge entre Arca Björk.

No hay duda alguna del talento y esplendor de Björk, ni de sus altos estándares de calidad al presentarse en vivo. Fue un concierto incapaz de ser reconstruido, al ser su primer presentación en la CDMX en el recinto por excelencia (acústicamente hablando). Su atuendo fue digno de una introducción a la ciudad. La iluminación exaltó la intimidad. La orquesta sorprendió y rebasó las expectativas. Ellos se encargaron de todo; solo debías navegar a la orden de los violines y el intimidante rango vocal de Björk.

FOTO:

Santiago
Felipe / Cortesía Björk

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