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RHA Festival 2019 en Riviera Nayarit

RHA Festival 2019 en Riviera Nayarit

30/Abr/2019

Chill out y baile sin parar con vista al Océano Pacífico.

RHA significa agua que fluye en Wixárika, el lenguaje ancestral de los indígenas originarios de Nayarit. "El agua fluye, el agua se evapora, el agua que llueve regresa", señala el proverbio completo. La música tiene la misma cualidad evanescente, desde luego.

Viajamos a Riviera Nayarit para ser testigos de la tercera edición del RHA Festival, un evento que reúne a los amantes del techno y el house. A la orilla de un embarcadero de yates con salida Océano Pacífico, disfrutamos de dos días de mucho baile a ritmo de beats electrónicos con sabor tropical. Este año, en el cartel destacaban los nombres de Anja Schneider, Lee Burridge, Guy Gerber, Lauren Lane, Bedouin y Nic Fanciulli.

Poco después del mediodía del viernes 26 de abril, partimos de la Ciudad de México con rumbo al Aeropuerto Internacional de Puerto Vallarta, Jalisco. Tras un vuelo sin complicaciones que duró aproximadamente una hora llegamos a nuestro destino. Personal de La Oficina de Visitantes y Convenciones de la Riviera Nayarit nos recibió y nos trasladó hasta el Reflect Krystal Grand Nuevo Vallarta, un hotel muy accesible y elegante. En este espacio de esparcimiento instalado en el Fraccionamiento Flamingos, Nuevo Vallarta, Nayarit, tuvimos acceso a una playa privada para tomar el sol durante la tarde.

Luego de una rica comida en el buffet (incluido en el servicio completo del hotel), nos dirigimos a La Cruz de Huanacaxtle. Guiados por la música, atravesamos la feria local del pequeño pueblo pesquero. Ingresamos justo cuando comenzaba el set de Viceroy en el escenario principal. El DJ y productor de San Francisco nos dio la bienvenida al RHA Festival con suaves secuencias ambient aderezadas con ligeros ritmos downtempo. “Summertime all the time” es su mantra.

Aún era temprano y había poca gente, así que nos limitamos a seguir el ritmo con la cabeza desde un espacio céntrico. Desde ahí, nos maravillarnos con la escenografía del RHA Stage. Dos enormes jaguares de palma blanca custodiaban las tornamesas; detrás, una combinación de plantas exóticas completaba el efecto selvático. 

El calor no era abrazador, ni mucho menos. El cielo estaba parcialmente despejado y la humedad era ligera. Tras comprar una cerveza fría, nos tomamos un tiempo para disfrutar de la vista en el muelle que del lado izquierdo tiene el embarcadero y del derecho un empedrado.

Brisa marina. En ningún momento el festival se sintió saturado. Las filas para abonar crédito en las pulseras, comprar cervezas, comida o mercancía nunca fueron largas. No se perdía mucho tiempo. La fila a los baños también era accesible. Los desplazamientos a lo largo y ancho del espacio eran fluidos.

El sol comenzaba a caer alrededor de las 20:30 H y nos apresuramos a descubrir el Amphitheatre, el escenario montado al final del desembarcadero. Para entonces, el ritual de Anja Schneider había comenzado. El golpeteo de las percusiones digitales nos puso a danzar con cadencia. La configuración curva y con escalones del espacio permitía una gran visibilidad desde todos los puntos. Los de atrás estaban cómodos así que el público no se apretujó en el frente.

Lee Burridge se apoderó de la torna en el stage principal. Los jaguares ya lucían esplendorosos con la iluminación multicolor. Despidió el viernes y recibió el sábado con su exótica mezcla de tonos acompasados y vibraciones trepidantes. El carismático inglés estuvo sonriente todo el tiempo. A lo largo de dos horas nos deleitó con mucho shamanic house y un poco de techno clásico.

Alrededor de la 1:30 H regresamos al hotel. El clima era agradable; no hubo necesidad de prender el aire acondicionado por consideración con el medio ambiente. Hora de descansar, con el tranquilizante sonido de las olas que entra por la venta de la habitación.

Por la mañana, tuvimos la oportunidad de escaparnos a la pequeña localidad de Sayulita. El personal de promoción de turismo del estado, nos dio un recorrido por esta pequeña localidad que destaca por la variedad de artesanías huichol que se pueden comprar. Por la afamada "calle de banderas" accedimos a la playa en la que resplandece un color dorado. Esta parte del estado es reconocida por su oleaje regular y por la frecuencia con la que llegan surfistas para practicar deporte. Incluso hay escuelas por si quieres tomar algunas lecciones sobre la tabla.

Muy cerca de allí, se encuentra San Pancho. Fuimos para disfrutar de una rica variedad de aguachiles, la especialidad de la zona. El rojo tiene un sabor agridulce que se magnifica por el picante. Después de un delicioso postre de camarones al coco, regresamos al hotel para recargar energía. 

Nuestra segunda jornada de baile en el RHA Festival comenzó con Jonas Rathsman. El sueco tiene una larga trayectoria pues ha trabajado con The Magician, Disclosure, Pete Tong, entre otros. Desde los 18 años ha estado relacionado con los clubes nocturnos y sabe cómo llevar una noche de menos a más. Acomodado de 21:30 a 23:30 H se limitó a construir atmósferas tipo jungla. Resonancias de la vida salvaje. 

Uno de los nombres que mayor expectativa generaba era el de Lauren Lane. La estadounidense ha pulido su sonido en los clubes nocturnos de la Gran Manzana. En el RHA Festival se encargó de cerrar el Amphitheatre. Desde su arribo en un carrito de golf fue recibida con aplausos y gritos. 

La expectativa era directamente proporcional a la concurrencia. La vibra que irradia de inmediato se contagió como ondas expansivas en el agua. Fuimos descendiendo los escalones hasta quedar al píe del escenario en donde una cabeza alien relumbraba un verde fosforescente. Una luz purpura bañaba a la gente que bailaba sin descanso.

Para concluir nuestra aventura, nos trasladamos al escenario principal donde Nic Fanciulli se había montado una fiesta enorme. Para este momento de la madrugada, el público se agitaba como las olas del mar. Las luces láser iluminaban los rostros llenos de alegría. La fiesta era total. Su travesía sonora discurrió entre el house elemental, mezcló ritmos deep techno, metió algunas líneas ácidas sobre una sutil línea lóbrega. En pleno éxtasis despedimos nuestra primera incursión en el RHA Festival. ¡Hasta el próximo año, Riviera Nayarit!

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