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Marfa Myths 2018

Marfa, Texas. Un pueblo misterioso, semi-fantasa con apenas dos mil habitantes, gasolineras y edificios abandonados, letreros deslavados, automóviles oxidados y fenómenos paranormales (googlear Marfa Lights).

Aún en el desierto de Chihuahua, a tan solo a 100 kilómetros de la frontera con México, es árido, polvoso y amarillo. Es el escenario perfecto para filmes western de Paul Thomas Anderson (There Will Be Blood) y los hermanos Cohen (No Country For Old Men).

Pero aquí hay un truco; también hay galerías de arte, hoteles boutique, e instalaciones gigantes cortesía de Donald Judd (padre de la escultura minimalista). Marfa es un sitio Instagram friendly.

Y claro, con este escenario conviven tanto rancheros texanos (botas, sombreros, trocas, bigotes y parches en el ojo perdido) y actores del mundo del arte (curadores, artistas, estudiantes y hipsters). Todos en un ambiente de cultura Tex-Mex, con burritos, Topo Chicos, se habla español y presencia de la border.

Después de un vuelo de la Ciudad de México a Houston, otro de Houston a El Paso y tres horas en carretera hacia el Este, llegamos a Marfa Myths, festival organizado por el sello neoyorquino Mexican Summer (Ariel Pink, Dungen, Connan Mockasin, et al.) y por la agencia de arte Marfa Ballroom, responsable en parte por la tienda Prada (instalación de Elmgreen and Dragset) en medio del desierto.

Estamos en el mismo fin de semana de uno de los festivales más importantes del mundo: Coachella, donde se congregan más de 90 mil personas por día, hay más de 60 bandas, celebridades posando para redes y un frío emocional que supera al desierto de California.

Aquí se vibra distinto. No hay más de 500 personas. Después de 24 H. todos nos conocemos. No hay ni pulseras, ni zonas VIPs, incluso Lauren Santo Domingo (ex editora de Vogue), Poppy Delevingne (hermana de Cara), y James Jagger (hijo 50% tejano de Mick Jagger) están revueltos con los mortales para ver uno de los lineups más eclécticos, mejor curados y especiales del año.

Desde un icono de la música new age como Laraaji, pasando por pioneras del synth como Suzanne Ciani, el trendy rock/folk de Jessica Pratt y Ryley Walker, el house de Omar-S, y un envidiable sábado por la noche que incluía un roster digno de un festival propio: Connan Mockasin, Cate Le Bon y Bradford Cox (Deerhunter), Amen Dunes y Wire.

Especial: no había grandes escenarios, los conciertos eran en tiendas, galerías, casas y espacios públicos del pueblo. Y los músicos se dieron lujos que solo podrían ocurrir en Marfa Myths y entre amigos: Connan subió a su padre a cantar covers de George HarrisonCate invitó a Bradford, lo que terminó en un EP y en la misma como productora del próximo disco de Deerhunter. Para el recovery sunday, un lindo regalo: los Allah-Las musicalizando una película de surf.

En una época en la que los campos de polo, autódromos y estadios se convierten en festivales y el mayor ingreso para bandas, promotores y marcas; se agradece la existencia de un pequeño festival llamado Marfa Myths, donde las bandas se nota que se divierten, los promotores saben que less is more (de nuevo, visión cortesía de Judd) y un pueblo completo que juega el rol de activación.

Fotos por Jorge Sequeiros

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