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El Cadillac de Chuck Berry, intrigante pieza del Smithsoniano

El Cadillac de Chuck Berry, intrigante pieza del Smithsoniano

¿De dónde surge tal fascinación por el Cadillac Eldorado de Chuck Berry?

El cantante es una de las figuras más importantes en la historia de la música estadounidense, pues trazó el camino de varias generaciones de guitarristas y es considerado como el padre del rock & roll. Chuck es uno de los músicos más famosos del siglo XX, así que no es algo extraño que sus guitarras sean piezas dignas de exhibición. Pero ¿por qué su auto permanece en uno de los museos más importante de Norteamérica?

El valor de una sociedad recae en su cultura y su pasado, pues son los factores que determinan la identidad colectiva y asientan el terreno de lo que somos y lo que podemos ser. Para Estados Unidos, el rock & roll y los autos son dos de sus emblemas, fieles representaciones del ímpetu norteamericano. Pero también hay una extraña relación, casi obsesiva, entre estos dos, y el culpable de eso es Chuck Berry.

En la década de los 50, la gente quería olvidarse de la guerra y el rock & roll era perfecto para eso. La música fuerte y la introducción de los motores V8 de alta compresión por parte de Cadillac fueron la combinación perfecta para que se creara una nueva cultura entre los jóvenes. “Johnny B. Goode” se escuchaba en las carreteras, con autos que ya pasaban sin problema los 100 kilómetros por hora. Una expresión total de la libertad.

En la sección de Arte y Cultura Afroamericana del Instituto Smithsoniano, junto al vestido de Rosa Parks y botones de la campaña de Barack Obama, se resguardan dos de los objetos más preciados de Chuck Berry: su guitarra Maybellene y su Eldorado convertible. Tiene sentido tener ambas piezas, pues el músico no solo cambió el destino de la música con su guitarra, también condujo a su público lejos del odio, la segregación y la sociedad conservadora a bordo de su Cadillac.

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