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A 45 años del ‘Radio-Activity’ de Kraftwerk

A 45 años del ‘Radio-Activity’ de Kraftwerk

06/Oct/2020

Kraftwerk: Música de vanguardia creada en el pasado con sonidos del futuro.

Al humano le fascina e incomoda por el igual el futuro. Todos lo quieren conocer pero nadie sabe en qué momento comienza. Dentro del arte y entretenimiento se le ha descrito de distintas maneras. Desde un mundo perfecto y en armonía como en Los Supersónicos hasta un ambiente oscuro y caótico al estilo de Blade Runner. Ninguna es correcta o errónea porque nadie ha podido constatar que realmente así lucirán las sociedades en algún momento.

Pero si se analiza desde el punto de vista musical, los máximos visionarios no son ingleses ni americanos. Los primeros habitantes del futuro surgieron en la pequeña ciudad alemana de Düsseldorf en su período de recuperación de la Segunda Guerra Mundial. El encuentro de Ralf Hütter y Florian Schneider no fue fortuito sino que ambos estudiaban en la Robert Schumann University of Music and Media, una de las escuelas más exclusivas de Europa.

Los dos músicos germanos son originarios de acaudaladas familias y desde una temprana edad tuvieron a su alcance todo tipo de lujos. Desde inmensas bibliotecas que abarcan habitaciones completas hasta la posibilidad de viajar por el mundo. En su caso, sirvió para aumentar su cultura general y adentrarse en múltiples ramas artísticas.

El inicio del conjunto que revolucionaría la música

Fue en 1970 cuando los dos fundaron a Kraftwerk, proyecto que en su primera etapa se inclinó hacia el rock experimental y progresivo, también denominado krautrock. Era habitual el uso de flautas y largos pasajes de improvisación, aunque poco a poco existió un interés hacia los instrumentos de vanguardia como sintetizadores y cajas de ritmo. Ambos habían sido empleados aunque de forma tenue por Herbie Hancock, Stevie Wonder y Genesis.

Un error frecuente es adjudicar al combo alemán ser una banda pionera de la música electrónica cuando según explica el libro Loops: Una historia de la música electrónica (Reservoir Books, 2002), los orígenes se remontan a la publicación del manifiesto La música futurista en 1911. Algunos inclusive van más atrás con la competencia entre Thomas Alva Edison y Nikola Tesla a finales del siglo 19. Aunque lo que sí se puede afirmar es que se trata de uno de los primeros ejemplos exitosos de llevar el sonido robótico a las masas.

La conformación de la maquinaria perfecta

Un par de años después de su fundación llegó un cambio trascendental en la historia de Kraftwerk. Al descubrir instrumentos como el minimoog y el vocoder los incorporaron en su sonido. Eran tan novedosos que no estaban al alcance de cualquiera por su elevado costo. Aunque eso nunca fue impedimento para el cuarteto. A la pareja fundadora se sumaría Karl Bartos y Wolfgang Flür para confeccionar la formación clásica de la banda.

El primer LP con los cuatro integrantes mencionados, aunque quinto en su discografía, fue Radio-Activity, lanzado en octubre de 1975. También marca un precedente porque es en el que dejaron de lado instrumentos convencionales como las guitarras y el bajo para inclinarse por completo en las opciones electrónicas.

De igual forma, refirmó la importancia que tiene el estudio de grabación como un instrumento más dentro de la música. Así como antes mostraron The Beatles, The Beach Boys y Frank Zappa, los germanos fundaron Kling Klang, su propio espacio de trabajo.

De manera similar a su disco previo, Autobahn (1974), se trata de un álbum conceptual. En este caso fue compuesto en torno a la radioactividad y la comunicación por ondas de radio. La canción homónima inclusive menciona a Madame Curie, la primera mujer en obtener el Premio Nobel, aunque sus investigaciones serían el motivo de su muerte por la radiación a la que estuvo expuesta por años.

En términos generales se trata de uno de los trabajos más fríos del grupo. Prevalecen los ritmos pausados e introspectivos que servirían de inspiración a Joy Division y Bauhaus pero al mismo tiempo se inclina por la perfección de una maquinaria. Los sonidos emanados de las mentes de los cuatro miembros han sido tan adelantados a su tiempo que inclusive hoy parecen haber sido creados en el futuro.

En “Antenna” destaca el ambiente robótico y espacial que inclusive hace pensar que sí hay vida en otros planetas. Mientras que “Transistor” es una melodía que irradia tranquilidad y felicidad en sus poco más de dos minutos. Finalmente, el material concluye con “Ohm Sweet Ohm”, tema que varias décadas después sería sampleado por The Chemical Brothers.

Pasan los años y el legado de Kraftwerk parece no tener final. Sus admiradores van desde David Bowie y Depeche Mode hasta Afrika Bambaataa, además de prácticamente todas las bandas de música electrónica. No son Marty McFly ni el Dr. Emmett Brown pero los integrantes del combo alemán fueron los primeros que de verdad pudieron viajar en el tiempo.

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