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A 40 años del ‘Psychedelic Jungle’ de The Cramps

A 40 años del ‘Psychedelic Jungle’ de The Cramps

Rock & roll desnudo con las tripas de fuera para quienes buscan luz en la oscuridad.

El rock & roll es un animal que puede adoptar todo tipo de formas. Aunque mientras algunos buscan la complejidad y añadir la mayor cantidad de elementos, otros opinan lo contrario. En este segundo rubro están los que en lugar de sumar se enfocan en restar elementos. Mientras más sencillo y primitivo sea, es mejor. Así es como pensaban los integrantes de The Cramps y por eso su música es desnuda como un recién nacido, aunque con las tripas de fuera. Es un cadáver putrefacto que no destaca por su perfección sino por su congruencia y actitud. El futuro está en el pasado y al escuchar cualquiera de sus composiciones queda claro.

Existen pocos casos de matrimonios eternos en la música y uno de ellos es el de Lux Interior y Poison Ivy. No hubo conflictos, luchas de egos ni groupies que los pudieran separar. Cuando se prometieron amor eterno realmente lo cumplieron y la única que se interpuso fue la muerte. Pero antes de que eso ocurriera dejaron un legado que permanece activo hasta nuestros días.

Compromiso total con la música

Desde las primeras presentaciones del cuarteto a finales de los setenta en el CBGB de Nueva York, era claro que eran distinto al resto. En este caso, la misma vestimenta que tenían sobre el escenario la usaban en su vida cotidiana. Su compromiso con la música era de tiempo completo. Eso derivó en un estilo de vida que se dividía entre presentarse alrededor del mundo y entrar a los estudios de grabación para dejar constancia de su trabajo. No había más alternativas.

Después de un álbum debut que llegó durante la explosión del punk, The Cramps de inmediato tuvo listo su siguiente artefacto. No había mucho que pensar o ensayar porque como dicen los integrantes de AC/DC: “cuando algo funciona no hay necesidad de cambiarlo”. Madurar es algo natural en las frutas pero no necesariamente lo deben acatar todos los músicos.

Con esto en mente, el 27 de marzo de 1981 fue lanzado el segundo trabajo del combo y desde la parte visual llama la atención. En la portada se observa una fotografía del entonces novato Anton Corbijn, quien después se encargaría de videos para Depeche Mode, Nick Cave, Danzig y Metallica. Inclusive incursionó en el cine al dirigir la película biográfica Control sobre Ian Curtis de Joy Division.

Revivir el sonido del pasado pero con un estilo propio

Pero aquí lo más importante es la música y el trabajo muestra un balance entre composiciones propias y versiones de canciones antiguas que jamás alcanzaron la fama. El título anticipa una Jungla Psicodélica y lo cumple desde el primer segundo cuando suenan los riffs hipnóticos de "Green Fuz". La pieza es original de 1969 y después de quitarle algunas telarañas fue presentada para las nuevas generaciones. 

Por su parte, dentro de las canciones originales destaca “Voodoo Idol” por el estilo oscuro y tenebroso que hace pensar que todos los días es halloween. No por nada fue seleccionada para aparecer en el filme de horror Texas Chainsaw Massacre 2 de 1987. En esta etapa el cuarteto fue completado por Kid Congo Powers en la segunda guitarra y Nick Knox en la batería. No hay bajista porque no se necesita. 

Mientras que un ejemplo claro de cómo The Cramps logró apropiarse el trabajo de otros es “Goo Goo Muck”. A la fecha muchos piensan que es un tema compuesto por este combo de muertos vivientes aunque en realidad es de Ronnie Cook & The Gaylads. Sí hay diferencias claras entre ambas, la original proyecta la inocencia característica de los baby boomers, mientras que esta interpretación es sombría y más cercana al garage tenebroso.

Algo similar ocurre con “The Crusher”, un protopunk compuesto por The Novas en 1964. En esta nueva versión destaca la cuadrada batería que pudo ser ejecutada por un cavernícola junto a las sucias guitarras que replican el aleteo de una mosca. Mientras que en encima de todos los elementos está la voz imponente de Lux, quien mucho antes que RuPaul ya usaba tacones en público sin remordimiento.

En total son 40 minutos de sonidos psicotrópicos que te dejan en estado zombi y con ansias de más. La música no es perfecta y esa es su principal virtud. Pasan los años y el álbum se mantiene como un imprescindible entre quienes buscan luz en la oscuridad. No hay fórmulas secretas ni milagros porque simplemente se trata de rock & roll. 

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