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A 40 años del ‘In the Flat Field’ de Bauhaus

A 40 años del ‘In the Flat Field’ de Bauhaus

03/Nov/2020

Sonidos oscuros y tétricos que se niegan a envejecer como los vampiros.

 Cuando la noche cae la oscuridad se apodera del firmamento. Todo se reduce a sombras que deambulan al ritmo de la Luna mientras los grillos recitan una serenata. También es el momento preciso en el que los vampiros salen de sus féretros en búsqueda de víctimas para alimentarse. Las persiguen a través de callejones sin salida hasta acorralarlas y conseguir el líquido vital que les permita alcanzar la eterna juventud. Mientras que lejos de la escena, dentro de una pequeña habitación, unas bocinas escupen unos sonidos tétricos y tenebrosos que pronto alcanzaría el estatus de culto.

Aunque hoy el rock gótico tiene elementos visuales y sonoros bastante definidos, no siempre fue así. Se requirió de un paulatino proceso para delinear las características de una de las culturas musicales más distintivas que existen. Precisamente una de las bandas fundamental para que eso ocurriera fue Bauhaus. Un lustro fue suficiente para dejar una profunda huella y cada cierto tiempo sus integrantes originales regresan de las tinieblas para continuar con su legado.

Fue en 1978 cuando cuatro jóvenes del Reino Unido tuvieron la idea de crear un grupo musical. Todos habían estado en proyectos de punk sin consecuencias mayores. A diferencia de lo hecho con antelación, ahora buscaron un sonido lúgubre y decadente que fuera el reflejo de su época. Cada vez existía más desempleo, desesperanza y violencia a su alrededor. El gobierno de Margaret Thatcher iniciaría un año después tan solo para empeorar el ambiente.

El inicio de una fugaz carrera

De esta forma, Peter Murphy (voz), Daniel Ash (guitarra, saxofón), Kevin Haskins (batería) y David J (bajo) se reunieron para ensayar y lograron algo muy pocas veces visto en la música. Apenas unas semanas después del nacimiento oficial del conjunto, su primera composición fue "Bela Lugosi's Dead", considerada hoy como una de las mejores canciones de la historia y publicada como un sencillo de 12”. A la fecha son los nueve minutos más escalofriantes de la música.

De manera inmediata los cuatro continuaron con su proceso creativo hasta tener listas otras nueve piezas que fueron encapsuladas en su primer álbum, lanzado el 3 de noviembre de 1980 por el también debutante sello 4AD. Al instante captó la atención de los medios alternativos por mostrar un estilo novedoso pero que marcaría el rumbo a seguir dentro del mainstream durante los ochenta. Por una parte, hay una influencia directa de agrupaciones como New York Dolls y cantantes del nivel de Iggy Pop y David Bowie, aunque en ninguno de los casos suena a una copia.

El material arranca con “Dark Entries", una pieza frenética que se instala dentro del punk gracias a su filosa guitarra que corta la respiración y una batería robótica que nunca pierde el ritmo. Mientras que al igual que Joy Division, una de las virtudes del cuarteto originario de Northampton fue tener al frente a un cantante con una voz potente y distintiva. En este caso, su barítono se convirtió en el referente de una generación.

Los padrinos del rock gótico

Por otra parte, Bauhaus también se daría a conocer por sus profundas letras inspiradas por la literatura y no necesariamente por la música. Al respecto, “A God in an Alcove” contiene la misma elegancia que las composiciones de Lou Reed y Leonard Cohen. Son pequeños poemas disfrazados de canciones.

En ese sentido, las canciones asemejan el estilo de Geezer Butler con Black Sabbath, quien utilizó su fanatismo por el ocultismo para crear universos musicales.

Aunque el álbum no fue un éxito en ventas, logró cosechar buenas reseñas entre los medios subterráneos para crear una fiel base de fanáticos. A la fecha es considerado como uno de los trabajos fundamentales dentro del rock gótico y post-punk. El nombramiento se ha reforzado gracias a los subsecuentes reencuentros del cuarteto, siendo el primero en 1998 cuando aterrizó por primera vez en la Ciudad de México (las reseñas de la época afirman que hubo portazo y hasta un trompo de pastor entre el público).

Aunque Bauhaus no fue la primera banda en hacer referencia al personaje del vampiro dentro de su música, sí ha sido la que lo ha hecho con mayor elegancia. Pasan los años y parece que su consumo de sangre ha surtido efecto porque su trabajo debut se niega a envejecer y se escucha con la misma frescura que cuando fue publicado por primera vez.