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A 15 años del 'Frengers' de Mew

A 15 años del 'Frengers' de Mew

07/Abr/2018

Celestiales y difusas voces del pasado.

Back when we were kids, we would always know when to stop
And now all the good kids are messing up
Nobody has gained or accomplished anything, "Comforting Sounds".

Farah, ahora que estás aquí, explícame la causa y efecto esa voz tan angelical que transfigura y que me hizo cuestionarme lo mismo que cuando escuché a JJ72: ¿cómo es que hay extraños tenores que hacen dudar la veracidad de tu oído?, pero la música, siempre la música sale avante ante las letras subliminales, y ese acaramelado pop que te hace pensar por qué Dinamarca tiene las bandas de black metal menos célebres de aquel territorio: Mew es una dulce demencia, y lo entiendes desde la primera canción de Frengers (Not Quite Friends But Not Quite Strangers).

"156" y su misterioso mensaje, queriendo descifrar el significado, teorías vagas que encuentras en Google mientras tienes que aclararle al motor de búsqueda que necesitas información de Mew, la banda, no el Pokemón, y a 15 años de distancia aquellos 3 números siguen siendo un acertijo para un fan promedio, y tal vez una utopía para aquellos que atesoran cada tema de este disco, quizá, el más representativo de su obra. Un candor entre el ambiente glaciar que nos evoca una tierra lejana a la que quizá nunca llegaremos, frases que retumba hasta la actualidad: “In a Big Big Way, I am Really Small”.

Ecos de una voz infantil que nos resulta hasta cierto punto angelical, Jonas Bjerre y sus dotes celestiales y de drama, canciones de cuna para aquellos que un día se encontraron y que pensaron que podrían permanecer en simetría toda la vida, ni siquiera la banda se mantuvo unida, los rompimientos son cosa de todos los días y en diversas circunstancias. Y en busca de redefinir conceptos un día te pierdes en el limbo de una pila de discos que te seguirán enseñando el significado de la vida, nuevos temas que dedicar, pasados para enterrar, y cuando emerge algún recuerdo gracias a una canción como “She Came Home From Christmas” y te das cuenta de que estabas equivocado, no te queda más remedio que sonreír discretamente, alegrarte de que te libraste de algo en verdad muy malo, pero que la música se quedó contigo para hacerte saber que estarás bien.

Mucho tiempo atrás, Metro Portales, esperando a quien no debías, escuchando con demasiada atención en los audífonos el inicio y final instrumentales de “Comforting Sounds” en una era en la que el post rock dominaba tu psique y tu ansiedad por aprender, en algunas circunstancias no necesitabas letras porque la música te lo decía todo. Y así el requiem de este disco te transportaba a un lugar mejor, tal vez al futuro soñado o a un lugar donde no estuviera lloviendo y tuvieras que esperar tanto a alguien que eventualmente se iría. Pero volvemos al rumbo, al tremor por las notas, a la voz melancólica, al recuerdo de ese preciso momento y a la distancia darte cuenta de que sobreviviste a demasiadas caídas y cometiste muchos más errores.

La redefinición de un concepto como Frengers, que en su nombre y su mística enarbolan el misterio, una verdad quizá absoluta, un mantra que se repite cíclicamente: al final nunca quedarás como amigo, y hubiera sido mejor permanecer con extraños.