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A 15 años del debut de Vampire Weekend

A 15 años del debut de Vampire Weekend

Fiel a sí mismo.

Se cumplen 15 años del disco debut de Vampire Weekend, y pocas veces como ésta, el uso del homónimo es tan adecuado. Una carta de presentación autorreferencial de un universo desconocido, pero con el que muchos podíamos identificarnos. Desde la portada del disco, el nombre de la banda, las letras, los ritmos y la imagen que decidieron proyectar, era una declaración, un rompimiento estético con todo aquello que se estaba produciendo en su momento, que podríamos decir, era más un intento por mantener vivo el movimiento musical de la ciudad de Nueva York de inicios de la década. Vampire Weekend se puede describir como un disco vibrante, rico (una palabra utilizada con toda intención) y pulcro.

Musicalmente hablando, distaba mucho del garage rock y el post-punk revival que dominaba esos años, con una combinación de pop, ritmos africanos e instrumentales clásicos guiados por Rostam Batmanglij en la producción, encontraban a la música del mundo con el indie rock, esto último, gracias a que los Chris (Thomson y Baio) mantenían las melodías y los tiempos de este lado de occidente. Sí, el álbum no estuvo fuera de polémicas, incluso en nuestros tiempos no se librarían de ser acusados de apropiación cultural, o de ser señalados como un grupo de chichos blancos privilegiados, aun cuando ninguno de ellos cabe en esa definición. Claro que las letras de Ezra Koening no ayudaban mucho, ya que eran viñetas costumbristas acerca de la vida estudiantil, pero ubicadas en una de las prestigiosas y costosas universidades de la Ivy League.

Se sabían ajenos a ese mundo, pero lo enfrentaban sin prejuicios y mucho menos complejos, siendo conscientes de dónde vienen y permitiéndoles manejarse con soltura en un ambiente extraño. Siempre con sus camisas de lino bien fajadas y el cuello apenas asomándose por encima del suéter tejido, zapatos limpios, por eso de la pulcritud. Fueron lanzados cuatro sencillos, el primero, “Mansard Roof” canción que estuvo rotando por internet y en un CD-R independiente, causando expectativa acerca de lo que podría ser el primer LP de la banda. Luego salió “A-Punk” que los catapultó al mainstream, utilizada en; videojuegos, películas, series de televisión, posicionándose dentro de los charts radiales y en MTV.

Después, “Oxford Comma”. que se convirtió en uno de los himnos indie de la década, y que muestra todas las capas que tiene el disco, mucho menos impactante que la anterior, pero con mayor vigencia. Por último, se presentó “Cape Cod Kwassa Kwassa”, que confirmaba uno de los mejores materiales de ese año, y que sería los cimientos sobre los cuales se construyó la carrera de los últimos íconos del indie neoyorkino, el suspiro final de la escena que inició en los albores del nuevo milenio. Aún con sus altibajos, Vampire Weekend, es un disco redondo, un clásico moderno y con un mensaje claro sobre mantenerse autentico, para qué mentir sobre cuanto carbón tienes ¿Por qué mentirías en algo tan tonto como eso?