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35 años de 'From Her to Eternity' de Nick Cave

35 años de 'From Her to Eternity' de Nick Cave

Sonidos cacofónicos y la imperfección siendo perfecta. Las cenizas de donde nació la leyenda del gótico: 35 años del debut de Nick Cave & The Bad Seeds.

You who wish to conquer pain,
You must learn what makes me kind,
“Avalanche” de Leonard Cohen.

Mencionar a Nick Cave es hablar de un monumento. De aquel hombre que ha corrompido el rock, haciéndolo elegante. Desenvolviendo su alma representada en esa tétrica voz, ha conquistado el mundo entero. La rabia, su pasión por la muerte y la oscuridad, crearon un culto al hombre que siempre viste de negro. Nunca dudamos de la existencia de los vampiros, seguro hay más de uno en Warracknabeal. 

Pero todos nacen desde las penumbras. Y Nick lo quería hacer con un enojo descontrolado y escupiéndole al público. El desastre llamado The Birthday Party, arrojaba post punk de alto calibre. Salvaje y temible, jóvenes enojados que dibujaban paisajes perturbadores repletos de violencia que se instalaron en la fría ciudad de Londres, encontrando su desenlace en 1983 cuando se mudaron a Berlín. Una agrupación fugaz, pero que dejó las bases de donde surgiría el poder del vampiro.  

En dicho año, el género caía en picada con la desintegración de Bauhaus, la extinción de Magazine un par de años atrás y la partida del poderoso Ian Curtis iniciando la década. La idea de Cave, fue mutar, como siempre lo ha hecho. Encontrar el punto de anclaje entre la oscuridad y la elegancia. La muerte conjuntándose con un blues irreverente. No habría reglas, no serían cuatro instrumentos tocando riffs pegajosos. El rock era predecible, el músico australiano lo diseccionaría y lo haría añicos para encontrar una manera atípica de reinventar el caos. Nacería The Bad Seeds. 

La nueva banda, fundada por su ex compañero de The Birthday PartyMick Harvey, reclutaría al increíble y miembro fundamental Blixa Bargeld en la guitarra, Hugo Race en la guitarra y al ex integrante de MagazineBarry Adamson, detrás del piano, el bajo y una guitarra de acompañamiento. Dicha alineación sería temporal, pero dejaría los cimientos de la legendaria banda que hoy conocemos. Cave y Harvey encontrarían el camino que buscaban cuando su antigua agrupación colapsaba. Nacía una escuela del gótico. 

Y con esta pequeña introducción, que no le hace justicia a lo que fue, es y será Nick Cave & The Bad Seeds, llegamos a su debut que celebra su 35 aniversario: From Her to Eternity. El registro es algo totalmente único de la banda. Aún tenía ese enojo impregnado. Pero Blixa Bargeld les daba respiros de tétricas atmósferas que nunca rompían, sino simplemente te envolvían. No querían destrozar tus dientes a golpes, te invitaban a una ceremonia. Una lúgubre ceremonia. Las mutaciones de Nick y tener músicos experimentados a su alrededor que querían algo más que romper cráneos, le daban la oportunidad de crear más. Quería alejarse lo más posible del punk y enrollarse en la teatralidad. Pensar en letras profundas y explorar a fondo en su ser.

“Avalanche muestra el amor y respeto del cantante al maestro Leonard Cohen. Debutar con un cover es audaz. Hacerlo con uno tan magistral, es soberbio. Cabin Fever!” tiene los rezagos de The Birthday Party. La banda entiende que puede continuar haciendo ese ruido siniestro y rábico, pero con súbitas explosiones. No toman la fórmula de destruir, simplemente la confeccionan de una forma mucha más emocionante. From Her to Eternity se constituye en capas. Nick y sus discípulos parecen no tener una estructura en el sonido. Pero escuchar las canciones en forma de relatos, las cuerdas aletargadas y el blues ejecutado de una forma macabra, dejaría la escuela para lo que vendría. Well of Misery es fundamental en ello. 

La canción que el da nombre al disco es visceral. Emocionante y apocalíptica. Sientes a Cave desgarrarse y en momentos te hace sentir temor. Gruñendo y siendo esclavo de la locura, el cantante australiano dejaba entrever en máxima exposición de qué era capaz. De los alcances artísticos que podría alcanzar, y de cómo existía una conexión entre alguien y la música en pocas ocasiones vista. El amor de Anita Lane y su colaboración en la letra, crearían una de las obras maestras de la banda. El lado dos del álbum estaría constituido por tres canciones: “Saint Huck, Wings Off Flies y la sepulcral “A Box for Black Paul”, todas con rezagos de jazz. Con profundas letras que nos hacen sumergir en la miseria.  

1984 fue el año donde Nick Cave explotaba su talento. La leyenda nacía de la catástrofe del punk. Abría su interior, nos regalaba sus emociones y nos hacía participes de un funeral. Mencionar a Nick y no hacerlo con HarveyBargeld sería una completa injusticia. Ellos de igual forma le darían el alma a la banda. 1984 era el inicio de un culto y un amor hacia lo gótico. A aquellos relatos de soledad. La destrucción poética que colocaría a una agrupación en la eternidad. 35 años de la majestuosa pieza de Nick Cave & The Bad Seeds. El fuego los quemaba y encontraron la forma perfecta de representarlo. No hay más que escucharlo las veces que sean necesarias. ¿Hay un número para eso? 

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