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Los conciertos que no fueron 2/2

Los conciertos que no fueron 2/2

25/Jun/2020

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Decía que pensar en lo que “hubiera” ocurrido de no ser por la pandemia del SARS-CoV-2 era traumatizante, además de ocioso, y que mirar mucho tiempo el pasado, el futuro y el pasado interrumpido puede esclavizar indefinidamente, aprisionado en una cueva tortuosa, oscura o demasiado iluminada. Después de mirar el agujero en la calle seguí caminando y me extrañó que no me sorprendiera lo que en otra circunstancia hubiera sido señal inequívoca del fin del mundo, humanos con cubrebocas, caretas y trajes biológicos. Seguí imaginando, eso es también posible, luchar en mente contra una realidad por momentos angustiante. Imaginé cómo hubieran sido esos conciertos para los que tengo boletos, recuerdos de eventos que no sucedieron, souvenirs de lugares que no visité. 

Ceremonia hubiera sucedido por primera vez desde que se instaló en el Foro Pegaso en otra ubicación, Campo Marte. La aventura para muchos martirizante, para otros como yo divertida, de viajar hacia otro destino y salir de la Ciudad de México se terminó. El frío que suele acometer durante la noche en el festival se cambió por una tarde calurosa y el cansancio del viaje durante la madrugada se convirtió en un regreso más breve y seguro, aunque aburrido. Uno de los encantos de Ceremonia era el destino, el trayecto, el estar fuera de la zona con un único objetivo: la música en vivo. 

El 25 de abril hubiéramos presenciado algunos de los actos en vivo más interesantes de la actualidad, y no hablo de The Chemical Brothers que ya había traído su No Geography al Pepsi Center WTC y que bajo su espectacularidad de visuales, robots y el rave sonoro es un acto sorprendente… Lo sobresaliente fue Thom Yorke que con su más reciente álbum, Anima, dejó caer su IDM y Art Rock sobre los fans de la parte más experimental de Radiohead. La vibración en las fibras corpóreas transformó en el interior. Mutamos. Transitamos hacia otro punto de nuestro ser. 

Y aunque no es la primera vez que Yves Tumor se presenta en el país, era del debut de un álbum sobresaliente en el sentido más clásico de su propio sonido. Heaven To a Tortured Mind muestra al artista ya como una banda de ensamble de jazz, soul y rock psicodélico. El afincado en Italia mostró su lado bestial. Un demonio ardiente y herido que expulsó a través del caos su dolor. Con su figura enigmática y ecléctica condujo una orquesta de ruido a la que los asistentes vestidos de forma extravagante seguían fervientemente. Todo era ataque, ataque, ataque, con Tumor no hay tranquilidad, no espacio para el descanso.

Ahí están los boletos impresos. Tienen una fecha y una hora. Tienen el nombre del evento. Pero no fui. No fuimos. Esta vez nadie fue. Nadie pudo. No había forma. Hubiera sido muy bonito, estoy seguro que sí.

No es una revista, es un movimiento.