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Un Pasado Imborrable: lagrimas domingueras

Un Pasado Imborrable: lagrimas domingueras

08/Jul/2014

The Railway Man

Jonathan Teplitzky

Colin Firth, Nicole Kidman, Stellan Skarsgard

Australia / Inglaterra / Suiza, 2013

Archer Street Productions, Latitude Media, Lionsgate

Un Pasado Imborrable (The Railway Man, 2013) de Jonathan Teplitzky es otro relato surgido desde las entrañas históricas de la Segunda Guerra Mundial, aunque desde una perspectiva, por suerte, un poco menos quemada del flanco de combate entre Inglaterra y Japón. Aún así, como suele suceder, el trailer es mejor que la película en conjunto.

La cinta, metafóricamente, funciona como una vía que traza los rememorativos fragmentos de un evento traumático en la vida del ex soldado británico Eric Lomax (Colin Firth), un hombre con una existencia apacible, excepto por el funesto recuerdo de torturas orientales a manos del enloquecido japonés Takeshi Nagase (Hiroyuki Sanada), durante los años de la gran guerra.

Nicole Kidman en el personaje de Patti, muy lejos de sus días de Eyes Wide Shut (1999), es una aparición pasajera en un tren de clásica secuencia hollywoodense; ella será el ancla que mantendrá al protagonista mediantemente estable entre el tormento rememorativo y la venganza añorada.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Patti fue enfermera y él un oficial británico fanático de los ferrocarriles. A lo largo de la primera mitad de este filme, la mujer, con ese afán maternal de algunas heroínas, intentará encontrar el dolor existencial de su amado. Entre los subibajas del típico thriller dramático pseudo-misterioso, tendremos que descubrir a la par de la heroína qué es lo que aqueja al azotado esposo, lo cual se revelará cuando éste encuentre la localización de su antiguo atormentador.

La película tiene, al menos para mí, una dura antecesora difícil de borrar de las mentes de los cinéfilos de fuerte voluntad: Merry Christmas Mr. Lawrence (1983), épico precedente dirigido por el maestro Nagisa Ôshima; un drama que también narra algunos conflictos de guerra en el flanco de Inglaterra y Japón.

Tal como se presenta en Un pasado imborrable, vemos en la pieza de Ôshima a un grupo de prisioneros ingleses bajo las órdenes de unos tiránicos captores japoneses, pero, como era de esperarse, con un tratamiento narrativos de potentes giros dramáticos.

Resalta en esta cinta la presencia de un David Bowie en todo su esplendor, del lado de los buenos, mientras que del lado de los malos un joven y fiero Takeshi Kitano en aras de construir esa dura expresión por la que le conocemos todos.

Muchos menos heráldica que Merry Christmas Mr. Lawrence y poco memorable, la predecible cinta del director de Better Than Sex (2000), juguetea con un guión también previsible, para llegar a esa sustancia emotiva cursilona que tanto seduce a los cinéfilos ‘facilotes’.

En resumen, estamos frente a una película para echar lagrimita cursi en un domingo sin nada que hacer; altamente recomendable para señoras gusten de tejer la chambrita para el niño mientras miran un filme apasionante.

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