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Tabú: historias de la urbe y la colonia

Tabú: historias de la urbe y la colonia

28/Jun/2013

El filme Tabúcuyo título es un guiño a la última película de Murnau, dirigido por el portugués Miguel Gomes, está dividido en dos partes: «Paraíso perdido» y «Paraíso», más un prólogo que narra una vieja leyenda colonial acerca de un explorador portugués que, echando de menos a su difunta mujer, se suicida tirándose a un río y dejándose devorar por un cocodrilo. Después, los locales aseguran ver al cocodrilo siempre junto al fantasma de una mujer europea.

La primera parte, «Paraíso perdido», nos sitúa en la Lisboa contemporánea, donde Aurora, una vieja ludópata, pasa sus últimos días en los casinos, mientras huye de los bruscos cuidados de su sirvienta caboverdiana. Pilar, su vecina, una mujer solitaria entregada a trabajos sociales, intenta ayudarla mientras, inmersa en su soledad, un amigo íntimo le confiesa su amor hacia ella. Poco después, la anciana muere en un hospital, no sin antes delirar y hablar de un misterioso señor Ventura. Ante esto, Pilar busca, según indicaciones de Aurora, al tal Ventura, a quien encuentra finalmente en un asilo; pero Aurora ya ha muerto y nunca llegan a verse. Después, Ventura les cuenta, a Pilar y a la sirvienta, la historia que los une.

En «Paraíso» no existen diálogos, tan sólo el sonido ambiente y la voz en off de Ventura, que nos conduce a los orígenes de un amor imposible en el África colonial portuguesa (se rodó en Mozambique, aunque nunca se proporciona el dato): Aurora, una chica huérfana criada en África a lomos del monte Tabú, se casa con un hombre con negocios en el país, para poco después conocer a Ventura, un italiano mujeriego que vive casi a salto de mata de un lugar para otro, enamorándose perdidamente el uno del otro, dando pie al conflicto y al volcán de emociones consecuente, todo ribeteado por un humor delicado y recorrido por una bella y melancólica cinematografía en blanco y negro.

Hay un misterioso elemento que une la historia de Pilar con la de Aurora: el tema "Be my baby" de The Ronettes en una versión cantada en español. Es la canción que suena en la película que va a ver Pilar con su amigo, y que la emociona hasta las lágrimas, y es la canción que interpretaba la banda en la cual Ventura era baterista, proporcionando de este modo un interesante juego de espejos.

El director luso, que ya dirigiera la aclamada Aquele querido mês de agosto en 2008, nos ofrece con Tabú, otra «rara avis». Rarísima, de hecho. Primero, porque representa un clasicismo tan pulcro y bellamente delineado, tan puro y sencillo, que pareciera impostado, sino fuera porque la carne de la emoción de un autor tan personal como honesto crepitara en el horno palpablemente.

Segundo, porque dentro de ese clasicismo, esencialmente formal, se permite además ofrecernos algo sorprendente: otorgar a la narración de un lenguaje inaudito.

Dentro de estas premisas, el filme se extiende de las más diversas maneras: es un drama urbano en la ciudad de Lisboa, un hermosísimo y trágico romance entre un hombre y una mujer y una aventura colonial en la Mozambique portuguesa.

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