51146
Los Canallas: entre lo confuso y lo grotesco

Los Canallas: entre lo confuso y lo grotesco

03/Jul/2014

Les Salauds

Claire Denis

Vincent Lindon, Chiara Mastroianni, Julie Bataille

Francia / Alemania, 2013

Alcatraz Film, Wild Bunch, arte France Cinéma

La polémica directora francesa Claire Denis estrena en México Los Canallas, traducción un tanto blanda del francés ‘les salauds’: los cabrones.

Su trayectoria habla por sí sola: aunque lleva activa desde finales de los ochenta, en 1999 estrenó Beau Travail y desde entonces la crítica no sabe ya cómo elogiarla. Trouble Every Day nos ofreció una escena de canibalismo sexual entre Vincent Gallo y Béatrice Dalle difícil de olvidar y en 2004 dirigió El Intruso, aclamada cinta sobre los viajes de un hombre recién operado del corazón.

Antes del filme que nos ocupa, Denis dirigió 35 rhums, su particular visión de la vida suburbana parisina, y White Material, una despiadada película sobre el colonialismo en África, donde ella misma pasó gran parte de su vida, dándole a Isabelle Huppert, de paso, uno de los mejores papeles de su carrera.

Cuatro años después llega ésta, su última película, que gira en torno a un suicidio: un padre de familia se quita la vida y deja a su esposa e hija una empresa llena de deudas. Ante la situación, la mujer decide acudir a su hermano, capitán de barco que se encuentra en alta mar. Cuando él regresa a París, decide tomar cartas en el asunto y resolver los problemas que atormentan a su hermana y sobrina. Ante esta premisa, la directora nos va adentrando poco a poco en un mundo sórdido de engaños y perversiones.

Rodada en un bello digital y una fotografía pretendidamente oscura, pero con un buen puñado de imágenes poderosas, la película posee una atmósfera bien construida de silencios, música ambiental electrónica (chéquense la banda Tindersticks) y planos sensoriales que nos muestran una sensualidad y deseo palpitantes. Todas las piezas del filme nos meten, casi sin darnos cuenta, en lo grotesco.

Pese a todo, existe un oscurantismo narrativo destinado claramente a confundir y que no forma parte, según un cronista, de ninguna justificación dramática, ni siquiera estética. Esa opacidad deliberada acaba por desgastar un tanto la personalidad en un principio subyugante de la cinta. Eso y ciertos elementos un tanto fuera de lugar, como mostrar el escote de Mastroianni para degustación masculina o algún que otro desliz (y más si pensamos en Denis como una intelectual feminista en la línea de la mejor Agnès Varda).

No es una revista, es un movimiento.