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Tempesst — Must Be a Dream

9

Tempesst
Must Be a Dream

Pony Recordings / 2020

Artista(s)

Tempesst

Old sounds y la maestría de la complejidad musical.

Sin necesidad de salir a la calle, el arte nos permite dar un recorrido por distintos lugares, décadas y momentos en especifico. Quien comprende a la perfección esta idea es Tempesst, la agrupación australiana con sede en Londres que finalmente está entrando al radar de la industria musical con su álbum debut, Must Be a Dream, el cual comparte a través de su propio sello discográfico, Pony Recordings.

Desde el 2015, los gemelos Toma y Andy Banjanin, en compañía de Kane Reynolds (tecladista), Blake Misipeka (bajista) y Eric Weber (guitarrista), han compartido un poco de su interesante propuesta musical inclinada hacia el rock psicodélico. Fue en 2017 cuando la banda presentó su primer EP Adult Wonderland. Posteriormente publicaron Doomsday (2018); material que inmediatamente puso al público alerta.

Tempesst_2020

No fue hasta el año pasado cuando la agrupación decidió emprender su primer gran proyecto musical en compañía del productor discográfico Elliot Heinrich y Claudius Mittendorfer, conocido por su trabajo con Parquet Courts. Los siete miembros del equipo se reunieron en los estudios de Pony Recordings; lugar donde Tempesst encontró el refugio y la química necesaria para la creación de su LP.

“Better Than The Devil”, da inicio a este viaje por el tiempo con un breve discurso, aunque posteriormente la canción explota bajo el sonido de las guitarras y los seductores violines. Un inicio brutal que nos cuestiona sobre el paso del tiempo, y de cómo aprovechamos las oportunidades. Así también, hace una mención directa sobre lo mucho que Hollywood te carcome el cerebro con sus historias de ensueño. El sonido tan particular que presentan es semejante al que podremos encontrar en The Last Shadow Puppets; ambos proyectos dramáticos y llenos de inquietud.

“Must Be a Dream” conmueve con su suave inicio que particularmente evoca a “In The Air Tonight” de Phil Collins, aunque más tarde un solo desgarrador de guitarra toma posesión hasta que termina erizándote la piel, como cuando aceptas que tu persona especial es lo mejor que te pudo pasar.

 

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Aunque el álbum no es conceptual, si es una producción compleja. Todos los elementos que la componen son intencionales y deliberados. Tempesst explicó en un momento que con Must Be a Dream buscaban desafiarse a sí mismos hasta crear algo que reflejara un progreso lírico y sonoro para la agrupación. Un claro ejemplo de esto es “High on My Own”, que a diferencia de las pistas anteriores es mucho más enérgica, pero no a tal grado de describirla como divertida, sino más bien como liberadora. Un track en el que gracias a la rapidez con la que se desenvuelven el sonido de la guitarra y la batería puedes alcanzar la cima. El single tiene un momento en que cae en un coro lento que refleja los diferentes matices que puede llegar a experimentar la banda en una sola pista; los cuales amparan el mensaje que cuestiona la vida social acelerada en la que puedes quedarte atrapado.

Como una sugerencia de complemento está “Mushroom Cloud”. La banda comparte parte de su destreza en una canción seductora en la que el piano y el saxofón son los elementos principales ¡Transforma al despecho, en un performance! Durante los años que pasaron sin coincidir, los miembros aprendieron a realizar y perfeccionar diversas actividades como parte del bricolaje, por ello es que también se encargan de la parte visual de su proyecto, el cual está fuertemente influenciado en el trabajo del cineasta estadounidense David Lynch.

Una banda nueva que suena vieja.

Al momento de realizar esta larga duración, Tempesst tomó como referencia a muchos artistas como Leonard Cohen, The Walker Brothers, Laurel Canyon y a Wings, especialmente tomando como referencia Venus and Mars (1975). La influencia de este material es evidente sobre todo en los siguientes temas como “Walk on the Water”, donde la combinación de lo acústico con los arreglos de los sintetizadores te hacen sentirte en una galaxia brillante ¡Prepárate para viajar a la década de los setenta!

“On the Run” y “Age of the Bored” son dos temas que funcionan bien en conjunto por la crudeza de sus sonidos en la que ambos destaca la particularidad con la que la guitarra eléctrica hace su trabajo, regalando unos solos deslumbrantes y apasionados. Aunque los integrantes de la banda se consideran una familia en la que todos contribuyen, Toma Banjanin es quien lidera el proyecto y quien escribe la mayoría de las letras, mismas que hacen relación a anécdotas que buscan simpatizar con el público.

¿Recuerdas a tu primer amor?

Dicen que el primer amor nunca se olvida. Supongo que está bien recordarlo de vez en cuando y más con la frescura y soltura que maneja “With a Woman”; un delicado tema que habla de la pureza del amor. En la misma linea se encuentra “Is This All That There Is?”, en el que la agrupación enfatiza este sentimiento tan profundo con una metáfora del paso del tiempo, en delicados sonidos que te transportan a la década de los sesenta en un escenario muy particular: un atardecer en la playa junto a tu persona especial.

La habilidad con la que Tempesst te hace viajar en el tiempo, te plantea distintos escenarios a través de sonidos retro y modernos, es como se logra concebir Must Be a Dream. El paseo se culmina con “Voices in My Head”, una canción que se asemeja a lo que presentó la banda en su primer EP, Adult Wonderland (2017), no obstante, es mucho más renovada y cargada de sentimentalismo. El tema te acoge con delicadeza en un lugar desconocido al que ellos denominan “lo más cercano al firmamento”. No te resignes y suplica con fuerza que todas las voces salgan de tu cabeza.