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Weezer — Van Weezer

7

Weezer
Van Weezer

Atlantic / Crush Music / 2021

Artista(s)

Weezer

17/May/2021

Sonidos de antaño para sacudir la melena en 2021 con Weezer.

Ser seguidor de Weezer a lo largo de los años es una especie de reto pues nunca sabes qué giro van a tomar en el siguiente disco. Simplemente en lo que va del 2021 la banda californiana encabezada por el nerd favorito del rock, Rivers Cuomo, ha lanzado dos discos muy diferentes entre sí.

El más reciente material de Weezer requiere un poco de contexto, se trata de un tributo a los héroes de la guitarra de Cuomo y a la vez es una colección de canciones que tenían la intención de debutar en medio de su gira colectiva al lado de Green Day y de Fall Out Boy, pero la pandemia terminó cambiando sus planes y en lugar de sacar Van Weezer el año pasado como estaba previsto, decidieron posponer su salida y enfocarse en lanzar y promocionar un álbum menos rockero y más enfocado en el pop barroco que resultó en OK Human, el cual salió a la luz en enero.

El álbum Van Weezer fue producido por Suzy Shinn (Fall Out Boy, Panic! At the Disco) y, como su título lo sugiere, el sonido toma influencia de bandas de hard rock ochentero como Van Halen, no es la primera vez que Weezer toma la ruta de los guitarrazos estruendosos pues Maladroit de 2002 fue la primera declaración de las inclinaciones metaleras de la banda.

“The End of the Game” fue la primera probada que tuvimos y, fiel a su promesa de sacudir melenas, arranca con un sonido de tapping de guitarra (método popularizado por el recientemente difunto Eddie Van Halen a quien apropiadamente fue dedicado el disco), así como también un pesado riff reminiscente al clásico “Panama”. Siguiendo en la línea de los tributos, quizás el segundo más evidente lo encontramos en el tema “Blue Dream”, el cual toma como base “Crazy Train” de Ozzy Osbourne con la icónica guitarra de Randy Rhoads.

A pesar de aprovechar la oportunidad para enfatizar el virtuosismo guitarrístico de Cuomo junto con el lado más feroz de la sección rítmica a cargo de Brian Bell, Patrick Wilson y Scott Shriner, los típicos trucos de Weezer siguen ahí: las canciones sobre ser un inadaptado o las canciones sobre chicas. Se suman esta vez a la ecuación múltiples odas al rock and roll con referencias aquí y allá a sus estrellas de antaño que los rockeros de hueso colorado identificarán. Todo sin dejar de lado los ganchos pegajosos que nunca faltan en un disco suyo.

“Hero” es un tema destacado aquí, muy ad hoc a la época en la que vivimos, se trata de una invitación a abrazar tu individualidad y ser tu propio héroe. También resulta una llamada a la esperanza en medio de la pandemia pues en el video musical -donde hicieron partícipes a sus fans- encontramos una emotiva dedicatoria al personal médico, de salubridad y a todos los que hicieron posible sobrellevar y superar la contingencia por la pandemia de COVID-19.

Más adelante, “Beginning of the End” nos sacude en medio de un escenario apocalíptico (probablemente porque fue hecha para la banda sonora de Bill and Ted Face the Music). En “1 More Hit” las cosas se ponen un poco más oscuras con algunos de los riffs más “malvados” que han hecho, esta vez para presentar una imagen de la adicción y de la autodestrucción que conlleva.

Las dos últimas canciones del álbum apuntan en una dirección más positiva, en “She Needs Me” el frontman canta sobre el amor de su vida y la forma en que se complementan mutuamente. En un giro inesperado, “Precious Metal Girl” cierra el disco a manera de un dulce tema acústico donde describe a una chica que representa todos los clichés de la época de las melenas ochenteras con exceso de spray fijador y también de las chaquetas de cuero con parches.

No describiría Van Weezer precisamente como un disco de heavy metal, más bien entra dentro de la categoría de power pop. La agrupación estadounidense nos ha dado a lo largo de quince discos una amplia paleta sonora, esto no siempre equivale a una buena recepción por parte de la crítica y de los fans, pero habla de versatilidad y deseos de salir de la zona de confort, digamos que Weezer nunca hace el mismo disco dos veces.

Este quizás no será uno de los discos esenciales de la banda y tampoco un momento estelar en la lírica de Cuomo, pero es una entrada bienvenida en su discografía. Treinta minutos de riffs potentes, shredding, energía, diversión y nostalgia que seguro sonarán explosivos en vivo.

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