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Sleep — The Sciences

10

Sleep
The Sciences

Third Man Records / 2018

Artista(s)

Sleep

The Sciences: un viaje psicoactivo hacia la Ionosfera.

Houston tenemos un problema, la cuenta regresiva previa al despegue se ha convertido en un extraño feedback de amplificadores al nivel 10, parece que los cables están haciendo corto circuito, los niveles de bajo están viciados, un falso contacto juega con los pedales de distorsión, se escuchan golpes en la corteza de aleaciones de la nave, los medidores se desfiguran, los transistores parecen derretirse, las pastillas de la guitarra están muy cerca de la bocina. Y ante un ambiente sintetizado que da pie al sonido del bong en ebullición, The Sciences descubre su intención: mandarnos al espacio, tan arriba como una larga bocanada del mejor kush al que podemos disponer.

Ajusten bien sus cinturones que el viaje ha comenzado, “Marijuanaut Theme” cual “Also sprach Zarathustra” de Strauss al comienzo de 2001: A Space Odyssey de Kubrick da inicio a nuestra travesía hidropónica-espacial, el cosmos regido por el tritono del diablo, las estrellas a lo lejos como nuestros sueños muertos, qué remedio, un golpe más, el humo sanador emanando de nuestra boca que tantas cosas se calla: “Through Ionosphere chutes deployed capsule splashdown on the TH sea. To raft - row the hash oil leagues to shoreline", claras referencias a los padres de la asociación con la hierba y la maldad, Black Sabbath como alta causa y efecto, los censores del universo, la verdad absoluta que comenzó con “Sweet Leaf” y que nunca terminará, la infinita adoración, el camino supremo.

“Sonic Titan”, el hombre en la luna no puede ayudarnos a observar más allá de lo evidente, pero sí nos hace pensar que la música es el aliciente perfecto para desconectarnos de lo que no queremos ver. Ejercicio de apreciación ante los riffs malditos, el bajo lento y portentoso, la batería girando cual rueca de un complejo telar de influencias. Aquellos que han tenido a bien crear piezas majestuosas para Om, High on Fire y Neurosis, se re agrupan y funden en Sleep para crear una amalgama ideal para la muela rota de un dragón que pretende hacer el mundo arder.

“Antarcticans Thawed”, Al Cisneros y su bajo Rickenbacker cual filosa espada de acero valyrio nos envía a la batalla contra los White Walkers (si son fans de Game of Thrones entenderán la referencia), cual Night Watcher retumba nuestro juramento al compás de la instrumentación: “Soy el vigilante del muro, soy el fuego que arde contra el frío, la luz que trae el amanecer, el cuerno que despierta a los durmientes, el escudo que defiende los reinos de los hombres”. Un solo dramático de guitarra en honor a los caídos, la sed de venganza que se encumbra en cada sádico golpe a las cuerdas de la guitarra.

“Giza Butler” en honor al gran Geezer, con referencias a su alteza Tony Iommi, porque cada 24 H. son un Sabbath Day, porque cada trago de humo rasposo es la inspiración perfecta: “Marijuana is his light and his salvation”, y este disco en su total conjunto es un testimonio de creatividad más que pasividad, gloria antes que fama efímera, tantos años de espera que valieron la pena, tres apóstoles que han vuelto de su retiro espiritual para predicar su absoluta verdad. Y mientras “The Botanist” se cierne ante nuestros oídos absortos, Sleep ofrece a casi la mitad del 2018 una magnífica obra que sin duda aparecerá en cuadros de honor al finalizar el año. Stoner, rock, doom, la etiqueta de tu preferencia, como sea es pesadumbre, maldad, épico y necesario.