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Sereias — O País a Arder

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Sereias
O País a Arder

Produções em Braga / 2019

Artista(s)

Sereias

11/Dic/2019

Sereias existem!

(…) Tenemos fantasmas bien educados
Que dormimos en su hombro
Sueños vacíos, despoblados
De personajes de asombro (…)
Nos dan un clavel preso en la cabeza
Y una cabeza presa en la cintura
Para que el cuerpo no se amolde
A la forma del alma que lo cuida (…) 

Del poema Queixa das almas jovens censuradas (Queja de las almas jóvenes censuradas) de Natália Correia.

Durante la madrugada del 25 de abril de 1974, las emisiones de Rádio Renascença recitaron lo que el viento calló por poco más de cinco décadas. “Hay música transformadora y necesaria”, exclama Leandro Donozo en su Manifiesto por una Musicología Punk (2013). Y en medio del caos entre hemisferios, una propuesta bajo el nombre de Sereias se balancea en la suavidad del jazz y la voracidad del punk para retratar las esquinas de un país que -si bien (aparentemente) retoma las palabras de Luisa Padrão- se desplaza con libertad entre las insistencias de reinventar la pólvora. 

(***)

A partir de sus presentaciones en el Convento de Francos y Maus Hábitos-Espaço de Intervenção Cultural, António Pedro Ribeiro (vocalista y letrista), João Pires (baterista), Julius Gabriel (saxofón), Nils Meisel (sintetizadores), Sérgio Rocha (letrista) y Tommy Luther (bajo) dejaron claro cuál sería la ruta a seguir en su álbum debut: La urgencia de ser una respuesta a los tiempos actuales. 

O País a Arder (2019) es un decálogo que puede leer y sentirse a manera de un manifiesto acompañado por una mezcla de sonidos experimentales y tintes que remiten a los esenciales del new wave. 

Sempre pontuais.

Posted by Sereias on Friday, June 22, 2018

La improvisación y desorden musical en temas como “Introdução”, “Anjo em Chamas”, “Contradição” y “Resolução” materializan elementos que posicionaron a la banda como uno de los actos referentes de la primera edición del ESTALEIRO y, a su vez, encarnan los compromisos del No Noise. 

Además de ser una agrupación que da cuenta del valor cultural de eventos emergentes (por ejemplo el Zigur Fest) y de las nuevas promesas musicales de Portugal (entre ellas Cosmic Moss, HRNS y Dr. Truna), en los cinco minutos de “Loucura”, Sereias exalta la influencia de bandas como Idles, Low LifeCabbage, Drahla y Fontaines D.C., pues desechan las normas de la poesía, y le apuestan a delirios críticos ("Doutor, onde ela está?…Violência, violência, violência") y a la denuncia de las estructuras económicas y políticas de los regímenes capitalistas. 

A pesar del debate Tackling misinformation to defend democracy

Tras el ascenso presidencial de Jair Bolsonaro en Brasil, el escándalo por el supuesto reloj de de Catarina Martins y la firma del Brexit, miembros del parlamento portugués se reunieron en marzo de 2019 para discutir alternativas ante las fake news y la violencia en línea. Sin embargo, tal y como lo declara la narrativa en la que se apoya O País a Arder: La cotidianidad es un lugar y momento propicio para dar cuenta de que a nivel global se vive en un efecto de verdad ilusoria. El tránsito y la nula percepción de una ‘democracia placebo’ escribiría Will Gald.

Para los integrantes de Sereias plasmar su identidad (tanto política como musical) es lo que rige los 56 minutos del álbum. Anexo al artwork -este a cargo de Pam y Francisco Larangeira- el contenido de O País a Arder recoge la posición althusseriana (y hasta cierto punto fatalista) de António Pedro Ribeiro respecto a los medios de comunicación. Temas (con títulos misóginos) como “Putas da TV” y “Puta de Deus” estuvieron inspirados en las noticias matutinas y en la cobertura mediática de las elecciones legislativas. “Nos tratan como retrasados mentales”, aclara. 

Sereias da continuidad a la crítica (y hartazgo) institucional y -a través de un lenguaje que podría ser el acompañamiento sonoro de Goya- en “Primeiro Ministro” recoge lo que resonó por las calles de Porto, Lisboa y Braga durante las protestas del Movimiento Chalecos Amarillos Portugal: “Sí hay resultados perceptibles en el país, pero a momentos António Costa llega a ser soberbio”.

¡Que el país arda!

Durante la salida de os coletes amarelos en la Plaza Marquês de Pombal, Luisa Padrão declaró que “no se iba a quemar y romper nada”. No obstante, la escena musical de Porto tiene en ascenso una agrupación que -de poco en poco- hará esparcir la pólvora.

Sereias cierra O País a Arder con un estruendo de 11 minutos que resquebraja los tréboles de la poesía de Manuel Alegre y corre la tinta de las páginas de los diarios portugueses mediante el recordatorio de las palabras de Ribeiro en Facebook.

No entiendo a la mayoría de las personas. Viven como si nada en esta sociedad del control y la explotación. De forma permanente y desde su nacimiento son vigiladas y controladas por la familia, la escuela, los medios, el Internet, el trabajo, el mercado, los políticos y el capitalismo. 

No reaccionan. Parecen felices. Sus relaciones tienen muy poco amor y libertad. En la mayoría de los casos son falsas, hipócritas e interesadas. Impera la lucha por la supervivencia. Impera la muerte y el aburrimiento”.

En su poema Programação, Ruy Cinatti dejó por escrito que “Después del 25 de abril nada cambio porque los hombres no cambian de un día para otro”. Hace siete meses se cumplieron 45 años de la Revolución de los Claveles y desde entonces, el fotoperiodista Alfredo Cunha exclama que “En Portugal no hay extrema derecha porque saben qué es el fascismo y no lo olvidan”. 

“Hay música transformadora y necesaria” recita Donozo. A la par de la poesía, la música reaviva la memoria; lo hace a través del canto y reconocimiento colectivo de piezas como “Grândola, Vila Morena”, “E depois do adeus” y “Avante camarada”. Dentro de su repertorio, Sereias tiene un track titulado “Fp25”. Si bien la lírica y huella cultural (aún) no es comparable con la de Jose Alfonso y Paulo Cavalho, el número 25 (nos) recuerda que en abril de 1974 Portugal dijo basta a los gatillos.

Que el país arda porque:

En México los jueces dejan libres a los hombres que nos violentan en todas las formas posibles.

Los militares en Chile privan de la libertad (y palabra) a la ciudadanía.

En Brasil, el caso de Marielle Franco -al igual que el de los 327 transfeminicidios- sigue impune.

Jovenel Moïse da patadas de ahogado en las olas del PetroCaribe Challenge.

A pesar de los gritos en el Capitolio del Congreso, las protestas indígenas siguen siendo criminalizadas a lo largo y ancho de Ecuador.

Juan Orlando Hernández se muestra indiferente al señalamiento de Honduras como el segundo país en el mundo con el mayor índice de homicidios.

No es una revista, es un movimiento.