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Roosevelt — Young Romance

9

Roosevelt
Young Romance

City Slang / 2018

Artista(s)

Roosevelt

Hits de verano para el otoño, invierno y más allá.

Roosevelt sería hoy por hoy, algo así como el artista mainstream más indie. Y lo digo porque con su álbum debut de 2016, se convirtió en una revelación en las plataformas de internet, consiguiendo millones de reproducciones y muchos adeptos incluso en Latinoamérica. Sin embargo, sigue manteniendo ese bajo perfil a pesar que el proyecto de Marius Lauber (el sujeto detrás de este nombre), igual fue requerido en cientos de festivales tanto de la índole indie-alternativa como de la electrónica-dance. Y es que no hay que ir más allá para describir o analizar su estilo; Roosevelt tiene fuertes conexiones con esa oleada que actualmente abunda en la escena de México y Latinoamérica, ese chillwave, synthwave (otros dicen que hasta vaporwave) pero que no es más que indie-dance donde predomina fuertemente la electrónica pasado por un filtro retro. La ventaja es que Lauber suma a esta combinación el toque sofisticado europeo influenciado sin duda por el eurodance, la música disco mediterránea y el balearic beat, de una forma casi intangible, pero que le da en el todo, un toco bastante distintivo.

Y no es todo, porque también quedó claro desde su autotitulado debut, que el joven tiene un tino y un don para hacer hits, que al menos en este género es primordial. En su corta carrera ya ha cosechado un puñado, cada uno parecido pero a la vez con diferente enfoque y esto hizo que las expectativas crecieran para lo que sería su nuevo trabajo de estudio, el cual no ha demorado demasiado en dar a luz. Así que hacia Young Romance sorprende que Roosevelt vaya a lo suyo, sin prisa; continuando en una disquera local de Alemania (City Slang) y sin irse de lleno hacia los hits que prácticamente le den el reconocimiento mundial. Cierto que por momentos en la apertura con “Take Me Back” con las voces procesadas y la secuencia brillante ascendente parece que apuntala hacia el estrellato, así como el estribillo de “Under The Sun” perfora con una linea electrónica que si se le va la mano se estaría metiendo al EDM, por suerte Lauber sabe cómo hacer contrapeso de manera sutil metiendo sus guitarras funk sedosas, las baterías difuminadas y ese ambiente con temperatura cálida que van más por hacer la estampa de una tarde a gusto en la playa, que de un festival con miles de personas bebiendo y bailando sin control.

Fuera de lo anterior, el chico sigue sabiendo dónde está su marca y también la revalúa, da su mejor pop llevado a la pista de baile en uno de los singles llamado “Shadows”. Le inyecta una explosión de color y efectos en la artificiosa (dicho de buena manera) “Illusions”. O en el extremo final se pone muy retro y experimental con los efectos al ritmo en “Getaway”. Y como ya lo había mencionado, el recorrido es dentro de estos perímetros porque difícilmente se sale del guión, pero sabe bien qué hacer en cada canción, sabe decantarse bien si hay que hacer un tema enteramente para la pista de baile como “Yr Love”, marcando la sincopa con un golpe de madera que le da un toque hasta caribeño, o yendo de menos a más en “Losing Touch”, pero terminando en una imagen panorámica en comparación a su comienzo.

Donde se queda un poco perdido y no se le oye con la misma habilidad es cuando baja un tanto la velocidad, “Pangea” tarda mucho en despertar y donde se recupera es al final, que lo ve regresando a su ritmo habitual. Y al parecer Roosevelt lo sabe, tanto que para irse de nuevo hacia estos lares reposados y más “sublimados” del chillwave, se acompaña de Washed Out en “Forgive”. Irónicamente, cuando frena en totalidad y se queda bajo el calor del sol, hay nuevos efectos que se aprecian en “Better Days”, quedando entre lo terrenal y la fantasía, calmada de tanto ánimo, con un solemne toque de acordes que se diluyen lentamente en el ambiente etéreo.

Sin duda se trata de un crecimiento en el que Marius Lauber aún no se decide a dar el salto ni de fama ni calidad, quizá la decisión más correcta ya que podría ser perjudicial irse de lleno al mercado mainstream y quizá no ser la sensación esperada, vamos, que el chico sabe hacer más que pararse detrás de una tornamesa a apretar botones, por lo que el crecimiento gradual y palpable se agradece; de nuevo haciendo hits de bajo perfil para el verano, para la juventud enamorada, pero que desde aquí, se puede decir que tienen una vigencia muy larga.

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