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LA Priest — GENE

7

LA Priest
GENE

Domino Records / 2020

Artista(s)

Después de estar en diferentes bandas Sam Dust, decidió seguir como solista bajo el nombre LA Priest.

GENE es el segundo álbum que comparte al mundo bajo este nombre. A diferencia de su primer disco Inji, Dust guió su música electrónica a un camino en donde se crea un ambiente distinto, revelando su lado oscuro, donde se demuestra la capacidad creativa de LA Priest

Pasó dos años aislado creando su propia batería desde cero. Dust, decidió incorporar a la mayoría de las canciones del proyecto, el sonido único de esta batería, la cual se volvió protagonista durante las 11 piezas de este disco.

Al no ser una batería común y corriente, ya que se configuró con 150 sonidos, logra crear un conjunto de canciones que no estamos acostumbrados a escuchar. 

“Beginning” es la pieza con la cual nos adentramos a este viaje auditivo. Es una canción llena de ganchos melódicos y loops los cuales nos atrapan. Es una gran forma de empezar. Un hilo de letras que a pesar de ser complementadas con frases bastante sencillas, encontramos ideas interesantes.

Como por ejemplo: “What Moves”, en donde la voz de LA Priest, modificada con un poco de Auto-Tune, nos canta “And I know where I came from but I don't know where I'm gonna go”.

Creo que esos dos años aislado, fueron una fuente de inspiración para la creación de este disco. Ojalá eso nos pasara a algunos con todo lo que estamos viviendo. Toda esa inspiración, se refleja en lo bien que congenian cada uno de los sonidos creados, que se pueden apreciar mientras vamos recorriendo el álbum.  

La batería de fondo que guía  “What Moves”, se extiende hasta “Peace Lily”. La cual se convierte en un puente musical que al cruzarlo, llegamos a un mood distinto, un poco sombrío.

Como en “Open My Eyes” la guitarra quien le roba el protagonismo a la batería, le da un tono misterioso. Aunque se perciba el cambio, nos intriga a querer escuchar más. 

Seguimos con la misma línea electrónica pero es aquí donde nosotros como oyentes, experimentamos diferentes sensaciones. A comparación con la primera canción, entramos en melodías menos alegres, sentimos un ritmo pesado. No considero que sea algo malo, al contrario, creo que con esto podemos conocer todas las facetas de LA Priest.

Este giro también podemos oírlo en “Monochrome” una rola difícil de describir. Escuchamos un gran conjunto de armonías creadas a través de un sintetizador y no podemos distinguirlas todas. Pero hay otras los cuales reconocemos inmediatamente como las gotas de lluvia. De igual forma todos estos sonidos congenian entre sí y crean algo que destaca en comparación a las otras canciones. Podríamos decir que cada canción tiene un filtro distinto. 

Una de mis favoritas es “Kissing of the Weeds” , esta canción combina lo acústico con lo electrónico con un balance perfecto. Es más tranquila, se acerca el final y este es el suspiro perfecto para llegar a él. 

Cada canción tiene una textura particular. Como en “Black Smoke” donde se siente la vibra del jazz. Subrayo mucho esta parte, porque creo que es lo que el artista quería lograr. Poder crear música que no se pudiera comparar con algo más. Lo logró no solo en una canción, sino en un álbum completo. Gracias a la batería, escuchamos sonidos indescriptibles. Estos nos ayudan simplemente a escuchar y no tratar de deducir el por qué. Eso es lo más bonito de este álbum. No entenderlo del todo pero aun así poder disfrutarlo. Es tan versátil, que deberíamos de aplaudir. Es muy difícil que un músico encuentre la originalidad, algo que lo distinga y LA Priest la encontró. Es momento de que escuchemos cosas que nos hagan sentir diferente.

No es una revista, es un movimiento.