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La adolescencia sonora de Bleeding Rainbow

La adolescencia sonora de Bleeding Rainbow
La adolescencia sonora de Bleeding Rainbow

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Artista(s)

11/Mar/2014

Bleeding Rainbow

Interrupt

Kanine Records

2014

¿Cuántas personas quedaron perdidamente enamoradas del shoegaze?, ¿cuántos grupos reinterpretan el género o cargan parte de él en su sonido? Muchos, y  parece ser que Bleeding Rainbow es uno de esos. Originarios de Filadelfia ytras una serie de cambios en su corta historia, incluso de nombre (antes Reading Rainbow) la banda presenta su segunda placa en un lapso de dos años: Interrupt.

Este nuevo material está lleno de guitarras con distorsión y ritmos de batería muy amigables. Son 10 pistas con una personalidad un tanto inocente, está lleno de letras viscerales que remiten a la adolescencia, al desamor, al rechazo y al placer. Los paisajes sonoros son grises, como una tarde nublada en la que tus planes se arruinan por la lluvia y encuentras una rara resignación.

Como obra completa, Interrupt presenta algunas mesetas, sin embargo, tiene temas rescatables que se acercan a lo que podría ser el verdadero sello de la banda. El disco no es oscuro, incluso da la sensación de ser romántico, aunque no termina de definirse.

En comparación con su primer material, Yeah Right, cuyo promedio de canciones está cerca de los cinco minutos y la banda se empeña más en la creación de atmósferas, Interrupt es más directo y dinámico; sólo dos canciones rebasan los 4 minutos. En realidad, si logras entrar en el estado de ánimo adecuado, el disco se va muy rápido. Se trata de un LP en el que parece que Bleeding Rainbow sintió más y pensó menos, una actitud que siempre se agradece.

El disco empieza con “Time and Place”, excelente forma de darle la bienvenida a tus oídos; un track que resume lo que vas a encontrar más adelante. También sobresalen “So You know”, “Images”, “Monochrome” y  “Cut up”, que motivan a mover la cabeza o, mínimo, a seguirle el ritmo con el pie.

Referencias puede haber muchas, el sonido de My bloody Valentine, de Sonic Youth e incluso The Distillers caben en el rompecabezas que Bleeding Rainbow debe de terminar de armar para lograr algo más contundente. La voz de Sarah Everton es una de las cualidades de la banda y en este disco se ve apoyada de manera atinada por la del guitarrista Rob García.

Al parecer el cuarteto ha tomado un camino más atinado, un sonido rápido y sin complicaciones, nostálgico y “adolescente” que podría ser, sin ningún problema, la banda sonora de quien recorre el pasillo de su escuela preparatoria.

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