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Dengue Dengue Dengue — Semillero

8

Dengue Dengue Dengue
Semillero

Enchufada / 2018

Artista(s)

Dengue Dengue Dengue

Marco
Yirel Ruiz

04/Oct/2018

Semillero: La noche del fuego nuevo.

Los caminos trazados le dieron la razón. El despertar del gigante continental fue audazmente visualizado por el arquetipo de Chavela Vargas décadas atrás. El tiempo fue el encargado de corroborar el acierto que pronunciara “La chamana” y después fuera citado por el mismo Café Tacvba, donde planteaba que si los volcanes estaban despertando, entonces, ¿por qué los americanos –Llámese Latinoamericanos, sudamericanos o de cualquier parte del continente– no habrían de despertar? Parte de la respuesta a esa hipótesis la encontrarás en esta reseña.

Abro estas líneas al estilo de los viejos cánones preguntándole a usted, querido lector de Indie Rocks!: ¿Qué opina? Eso es lo más importante.

Por muchos años, los proyectos que surgen de este lado del continente han sufrido de falta de credibilidad, discriminación o simplemente el consumidor de música decide aplicar la malinchista por el hecho de que “no es un proyecto que valga la pena porque no está hecho en Europa, o en cualquier otro lugar donde se hable castellano, por lo tanto carece de calidad”. No nos vayamos tan atrás, recordemos que cuando el rock aterrizó en nuestro país era casi una mentada de madre cantar en español, ya que el verdadero rocanrol “se predicaba en ingles”.

Sin embargo, así como el tiempo le dio la razón a Chavela Vargas con hechos concretos, estamos en una actualidad donde ahora el público europeo voltea a ver nuestra música, se interesa por nuestras culturas y decide aprender e influenciarse de ellas; y lo que es mejor, los carteles de los festivales europeos cada vez se ven más poblados por músicos provenientes de nuestro lado del planeta. Para prueba de ello se encuentra Dengue Dengue Dengue, magníficos generadores de atmósferas provenientes de Perú.

Semillero, la más reciente placa del dúo originario de Lima, como su nombre lo adelanta, es un trabajo que se centra más en la herencia ancestral y los rituales de purificación. Se genera un punto y aparte respecto a sus dos primeros LPs, donde la cumbia futurista era la amplia dominante.

Seis tracks son los que conforman esta maqueta que va de lo místico a lo enigmático. Sonidos ancestrales cual sacados de rituales, mezclado con elementos del indigenismo, haciendo una clara conexión al etno rock que fue sembrado en la década de los ochenta en nuestro país por íconos del genero como Luís Pérez y Antonio Zepeda, fruto de la adición orgánica de los sonidos puramente étnicos compaginados en las bases electrónicas.

Ejemplo de ello lo encontramos en “Pua”, una tétrica suerte de danza ancestral, por momentos amazónica y por otros prehispánica. Teniendo como invitados al cuarteto de percusiones Penya, la generación de una atmósfera altamente ceremonial es apenas el principio de un álbum sumamente variado en estilos, pasando por varias culturas que al final se entrelazan en un híbrido repleto de misterios.

Con elementos más apegados a la naturaleza, “Eye Acucho” evoca a un amplio caudal, que envuelve con sonidos de fauna y remata con detalles provenientes de un arpa. Un buen agasajo para la oreja habida.

De regreso al misterio, “Habu Raminibu” es una ecléctica adoración en lengua donde las percusiones juegan un papel primordial en el desarrollo de la canción, caso parecido a “Semillero”, teniendo como única diferencia ciertos tintes de austeridad, al evocar un canto más del tipo de las antiguas tribus mesoamericanas. He aquí el valor de este trabajo, siendo cada canción un mundo diferente en cada corte, y forjando a su vez pertenencia con las expresiones culturales de nuestros antepasados.

Como antesala del fin de una ceremonia, “Dileke” pareciera ser de las rolas más “flojitas” del álbum, pero su valor recae de nuevo en las percusiones que incitan al baile. Lento, pero seguro.

Cuando parece que la noche se va disolviendo poco a poco en la luz, y los sonidos que acompañan las primeras resolanas del horizonte van despertando en tonos amarillos, las notas que posiblemente sonarían en ese momento serian las de “Haarp”, un dulce conjunto de sonidos con olor a pasto mojado, una delicia sonora de esas que cuesta trabajo encontrar.

Con este despilfarre de sensaciones se cierra una producción de uno de los mejores proyectos de electrónica latinoamericana actualmente. Un disco que suena a nuestras raíces indígenas, y también a las de nuestro vecinos del norte y del sur, que enaltece las tradiciones y en base a esto Dengue Dengue Dengue genera un estilo innovador, interesante y con bastante tela de donde cortar por un buen tiempo.

Ahora dígame: ¿Usted que opina? Con esto y con lo que ha escuchado, ¿Ya estaremos al nivel de nuestros hermanos europeos? Dejemos que los volcanes sigan despertando.

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