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Brant Bjork — Mankind Woman

9

Brant Bjork
Mankind Woman

Heavy Psych Sounds Records / 2018

Artista(s)

Brant Bjork

Brant Bjork suena al clásico rugido del desierto.

Ha casi 30 años de la separación de la mítica banda Kyuss, el baterista y fundador Brant Bjork nos presenta su treceavo material de larga duración como solista, mismo del que por primera vez, hace mancuerna de un coproductor y amigo Bubba Dupree para componer y grabar. El álbum fue grabado en el árido valle Zainaland, propiedad de Zaina Alwan –esposa de Brant–, donde la reclusión creativa de estos talentos errantes dio origen a 11 nuevos tracks que se pegan a los oídos desde el primer acercamiento, con riffs envolventes de hard rock moderno. Mankind Woman, título con el que fue bautizado esta obra, cuenta con diversos colaboradores especiales como el chico malo de Nick Oliveri y Armand Secco Sabal –los dos ex integrantes de Kyuss–. Otro invitado especial es el vocalista Sean Wheeler.

El sonido del disco evoca las grabaciones hechas en los 60 y 70, con ese filtro sepia y cálido que sabe delicioso cuando se trata de guitarras con fuzz y distorsión y que, por cierto, se hacen presentes en la variedad de pedales creados y usados por el ingeniero Yosef Sanborn en la producción. En palabras de Brant la finalidad no fue mimetizar el sonido retro, sino hacerle tributo y retomarlo de una forma contemporánea. Desde el primer track “Chocolatize” podemos atisbar melodías fluidas y frescas, distintas a lo que se nos había presentado en los dos discos anteriores y, es en el segundo track Lazy Wizards, donde escuchamos ese ambiente chill que se mantiene presente en el resto de la obra.

En “Charlie Gin” y “Mankind Woman” encontraremos temas de corte psicodélico con beats que incitarían a cualquiera al headbanging con los ojos entre cerrados. Los ritmos de batería son agradables y con tintes de jazz en ocasiones, mismos que llevan a una sensualidad hipnótica como la que podemos escuchar en Swagger & Sway. El bajo se hace presente con un sonido suave y redondo, latente en el fondo pero indispensable en su forma. En las canciones “Somebody” y “Pretty Hairy” hay crescendos ya clásicos de Brant Bjork que se agradecen en remembranza de discos como el Tao Of The Devil.

Como lo dice el track nueve, estos son los nuevos viejos tiempos del rock, donde recordamos una vez más cómo con los ingredientes y gramajes correctos de jazz, blues y funk, nos pueden transportar inmediatamente a los asientos de un Firebird 68 a toda velocidad en una desolada carretera bajo el sol de California con la magia y la música encendida.

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