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Leto, una película de Kirill Serebrennikov

Leto, una película de Kirill Serebrennikov

15/Jul/2019

Una historia sobre la escena del rock anti soviético narrada en blanco y negro.

El recurso de los colores blanco y negro en el cine siempre ha dejado una impresión de nostalgia y elegancia. El director ruso Kirill Serebrennikov lo emplea con destreza y nos permite asomarnos al pasado de Rusia en el período de la Unión Soviética en su más reciente filme: Leto.

Para todos los amantes del cine biográfico de artistas de las diferentes épocas del rock, éste es un imperdible. Leto, palabra que significa verano en ruso, nos lleva a conocer la escena underground del rock ruso de 1980, a través de los pasos que va dando Viktor Tsoï, guitarrista y vocalista que fundó Kinó, una agrupación de rock anti soviético formada en Leningrado (échenle una oreja o dos).

La magia de esta película se encuentra en los detalles sonoros que le imprimen a la historia. Mike es líder de la banda que se presenta en el Club de rock de Leningrado, donde observamos que la audiencia no tiene permitido estar de pie, aunque no estén en un teatro, sino en una sala de conciertos. Natacha, novia de Mike, lleva una vida paralela a la de su amado, sin embargo no brilla como él en la escena del rock. Ambos conocen a Víktor en un encuentro fortuito; surgiendo así una amistad que se ve trastornada por las ambiciones de cada uno, desatando un triángulo amoroso, el cual atraviesa muchas pruebas y dificultades.

Los sueños de todo aspirante a rockstar se van desmenuzando poco a poco y se muestran al rojo vivo las emociones contrastantes de todo ser humano. En esta historia de ficción, el amor a la música reinará sobre todas las situaciones sociales y políticas. El mensaje que les pedían a los músicos tenía que provocar algo bueno en la humanidad, así que retrata cómo operaba la escena underground de las bandas rusas de rock anti soviéticas, presentándose con poco éxito en lugares privados.

El mundo de la fama se transmite en secuencias que nos hacen recordar Control, película de Anton Corbijn que, aunque no nos muestre a un Ian Curtis, nos deja con un sabor de boca similar, de cuando el ego domina al talento o transfigura todo a su alrededor.

Existe otra gran razón para aplaudirle a Leto. Su seducción musical empieza por temas de los mismísimos Kinó y Zveri, que nos hacen transportarnos a la Rusia de hace dos décadas. Continúa con sorprendentes covers a hits como “Psycho Killer” de Talking Heads, “Ashes to Ashes” de David Bowie y “I’m Waiting for the Man” de The Velvet Underground, entre otros que no hacen más que enfatizar sobre la influencia musical que tenían las agrupaciones de rock y new wave de la ex Rusia.

Leto nos enseña esa fantasía que tiene todo músico de convertirse en su propio ídolo y de las vueltas que da la vida en el mundo de la fama o cómo la escena underground siempre ha querido mirarse en el mismo espejo de la comercial. Además del drama encubierto por el rock, la película tiene unas escenas alucinantes que no pueden perderse, donde interviene la ilustración animada de alto calibre, la cual le imprime un toque más ilusorio y te envuelve en una dimensión alterna.

El largometraje participó en la selección de Cannes de 2018, además de haber sido acreedor a premios Nika como Mejor Director, Descubrimiento del año, Mejor Edición y Mejor Sonido. Vayan a disfrutarla y rockeen en su sala de cine de preferencia.

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