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Los Punsetes: Nos gusta que nos peguen

Los Punsetes: Nos gusta que nos peguen

Recién escuchamos lo nuevo de Los Punsetes y ya queremos verlos, tanto o más que ellos tenemos ganas de que regresen.

En voz de Manu del otro lado del océano atlántico vía Skype, “besos y ostias”, como la vida misma, es lo que reciben Los Punsetes de parte de sus fans y detractores, aunque ellos prefieren seguir creando música.

LPIV es lo más fresco de sus torcidas mentes que se relajan creando. La fuga perfecta, la música como catarsis para desligarse de las responsabilidades laborales, vivir para trabajar y trabajar para sobrevivir.

"Sí, todos tenemos trabajos formales y después de ellos ensayamos todos los lunes y martes de 9 a 11 de la noche", porque en España, como en México, también es difícil vivir de la música. Pero en esos lapsos y desde sus inicios es donde ha surgido la magia, entre improvisaciones y composiciones, practicando las viejas canciones y maquilando nuevas ideas.

"Para poner algo en una canción debes estar muy convencido de lo que estás diciendo". Es por eso que la lírica de la banda se ocupa en situaciones bizarras, desmadre, mirar los accidentes, venganza e ironía más allá de mensajes políticos, aunque respetan a las agrupaciones con ímpetu punk que lo hacen, sobretodo en España, donde las corruptelas políticas han hecho eco tanto en los civiles como en nuestros lares: "la clase política no tiene clase", en palabras de Manu.

En el caso de Los Punsetes, las letras llevan a la música. "Si no tengo una frase que me gusta, no tengo una canción", mencionó el principal creador de esta banda que se caracteriza por sus geniales presentaciones en vivo y por algo que pone nerviosos a algunos: que su vocalista permanezca inmóvil, sin expresar sentimiento o emoción alguna. "La gente le ha tirado monedas e incluso han subido al escenario a moverla", contó Manu, "una vez 2 tíos subieron a darme besos", remató Ariadna, uniéndose a la conversación.

Mucha gente vivió esta experiencia en el Festival Vive Latino 2013, con la banda ejecutando sus notas y Ariadna mirando al horizonte. Una patada en las bolas para los escépticos y un corte limpio para los fans que tanto los habían esperado de vuelta. "Fuimos un viernes y volvimos un domingo. La respuesta de la gente fue muy positiva aunque tal vez no nos conocían", compartieron ambos integrantes sobre su viaje relámpago a nuestro país.

Manu mencionó que Violeta Vil es una de las bandas que más le entusiasma en estos días e incluso pertenece a su pequeño sello discográfico, además de que así como Juventud Juché, roba la atención de Ariadna. "Siempre hay cosas chulas que nos gustan", dijeron acerca de la nueva música en España, que como en todos lados busca abrirse caminos, mayormente en línea.

"Son más justos que YouTube. El control de contenidos y respeto por el artista no existen en dicha plataforma", opinó Manu como usuario de los nuevos sistemas de streaming como Deezer o Spotify.

"A México podríamos regresar mañana porque nos encanta", dijo con entusiasmo Ariadna ante nuestra pregunta sobre una próxima visita. "Es un placer y una diversión vernos en directo, pues aunque nunca nos he visto, tengo la sensación de que está muy bien", agregó la voz femenina entre risas porque cree que suena como si hablara su madre.

"Hostia, qué mal rollo", fue lo que pensó Manu la primera vez que se vio en un video tocando en vivo, esperando que se pierdan para siempre esos recuerdos y que siga la creatividad y las largas jornadas de viaje para presentarse cada vez más lejos con esa honesta brutalidad que los caracteriza.

Es al momento de escucharlos cuando queda de manifiesto la psicología inversa: a nosotros es a los que nos gusta que nos peguen, que nos sorprendan, que nos tiren a un pozo y luego nos rescaten, y ahí estarán Los Punsetes para hacerlo.

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