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Entrevista con X

Entrevista con X

20/May/2020

Han pasado los años pero el espíritu de X sigue vivo.

El punk es más que un subgénero musical más, es una actitud y un estilo de vida, generalmente pertenece en el subterráneo, en aquellos lugares apestosos entre baños de alcohol, orines y demás sustancias ilegales, al menos así era originalmente, antes de que la angustia adolescente se apoderara de él y le diera entrada al mainstream. Detrás de cada clásico como Sex Pistols, The Clash, The Ramones y The Stooges hay un sinnúmero de exponentes de estas canciones a base de power chords, mucha energía y que no llegan a los tres minutos de duración. Entre ellas, la banda angelina X figura como una de aquellas que nunca alcanzó la atención y el reconocimiento de muchos de sus contemporáneos, pero que sí se hizo de una especie de culto dentro del punk, para platicarnos un poco sobre su primer disco en 27 años, el baterista D.J. Bonebrake tomó mi llamada desde Florida.

El octavo álbum de X, titulado Alphabetland, recién salió en abril pasado en medio de una pandemia mundial que detuvo al mundo. D.J. me comentó que fue un proceso fácil una vez que se las arreglaron para juntarse todos en el estudio y solo tiene elogios para las habilidades compositivas de John Doe y Exene Cervenka.

Hey Zeus!, el anterior álbum de estudio de X, salió allá por el lejano 1993. El músico describe su motivación para reunirse con la banda en el estudio como una anotación dentro de una lista de quehaceres que simplemente tenía que tachar. Alphabetland se mantiene fiel a las raíces punk con una amplia influencia de rockabilly, las cuales convirtieron a sus primeros dos discos, Los Angeles y Wild Gift, en clásicos del género.

Vivir por el punk y mantenerlo vivo

Este 2020 cumplió 40 años el disco debut de X, Los Angeles, y me interesó saber la perspectiva de D.J. respecto a esta longevidad y qué podría decirle a un músico o a una banda joven que aspira a mantenerse para largo en la escena.

“No puedes detener a alguien que tiene la espina de ser un artista, cuando eres joven tienes el empuje y la actitud contestataria ante quieres te dicen que no puedes ganarte la vida [de la música]. Por ello uno debe perseverar, si crees en lo que haces, al principio quizás no llames la atención, pero si eres bueno lo harás eventualmente. El negocio de la música cambia constantemente y no comprendo muy bien cómo funciona hoy en día, pero [siempre] es importante rodearte de personas que valoran el arte”.

En cuanto a los shows punk en vivo, me comentó que actualmente siguen siendo enérgicos en espíritu, pero que eran más alocados en los 80, más erráticos y muchas veces los integrantes de la banda estaban demasiado ebrios para tocar.

Siempre dimos el 100%, pero éramos jóvenes, viajábamos y era algo nuevo para nosotros, creo que con el paso del tiempo hicimos nuestros shows más profesionales. Hoy en día es mucho más variada nuestra audiencia en cuanto a edades porque es más aceptado [el punk], en los ochenta había más temor de que quemáramos el lugar o rompiéramos cosas”.

Agregó que está muy emocionado por llevar estas nuevas canciones a los setlists de X junto con sus clásicos de siempre, incluso desempolvar algunas que no han tocado en mucho tiempo como “Come Back To Me” y tocar el vibráfono en uno que otro tema. Es una lástima que esos planes tendrán que esperar como prácticamente todas las giras y festivales agendados para 2020 a raíz del COVID19.

Sonidos atemporales para la era de lo efímero

A pesar de tener un sonido con influencias muy marcadas en el rock más tradicional de los años 50, D.J. Bonebrake aún no puede definir con certeza el sonido de X. “Tenemos personalidades fuertes y somos tercos, tocamos nuestra visión musical conjunta, es algo así como jazz libre pero lo arreglamos de una manera que nos funciona, Billy [Zoom] tiene una idea muy definitiva de cómo tocar, además de que John y Exene tienen una forma única de cantar y armonizar juntos”.

A pesar de que no tienen una fórmula establecida, su sonido sigue resonando en la gente hasta el día de hoy, “todavía lo disfrutan y todos en la banda somos serios cuando se trata de música, aun cuando nos peleamos en el camerino lo damos todo en el escenario, tocamos desde el corazón y realmente queremos comunicar lo que hacemos con la audiencia y recibir de vuelta”.

Cuatro décadas de carrera y las canciones de X no suenan anticuadas, me describe sus canciones como atemporales y con una cualidad universal que espera se traduzca a este nuevo disco.

Recuerdos imborrables

Antes de que terminara la llamada quise saber un poco sobre los mejores recuerdos que tiene de aquella vez que X visitó México hace casi una década como banda telonera de Pearl Jam. Como es respuesta común con artistas extranjeros sobre Latinoamérica, me dijo que la audiencia de aquí fue mucho más entusiasta que en su país y en Europa.

También rememoró que aquel día en el Foro Sol ocurrió un terremoto y que no sabía si era Pearl Jam lo que lo causaba. A raíz de aquella gira por Latinoamérica ambas bandas establecieron una relación de camaradería y una amistad e incluso Eddie Vedder salió a cantar una canción con ellos.

Una agrupación como X no acostumbra tocar en estadios como en esa ocasión, “no hay nada como tocar frente a 60,000 personas, es algo aterrador cuánto poder tiene la música”. D.J. aprendió una gran lección de ver a la banda de Seattle en el escenario, especialmente al observar al baterista Matt Cameron y la forma en que movía y hacía aplaudir a las masas al ritmo de su kit.

D.J. Bonebrake ha sido uno de los entrevistados más parlanchines que me ha tocado, amable, gustoso de contar anécdotas y disculpándose constantemente por alargar las respuestas. Se mostró entusiasta por el prospecto de regresar con X a México algún día, vaya que hay recintos de sobra que serían propicios para una buena dosis de mosh y guitarrazos, solo queda esperar que las condiciones sean propicias para ello.

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