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Entrevista con Ólafur Arnalds

Entrevista con Ólafur Arnalds

Mientras haya paz.

Es innegable que la situación actual de confinamiento y pánico creadas por la creciente presencia del COVID-19 no solo ha marcado para siempre la manera en la que se rige el mundo en todas sus vertientes, incluyendo el entretenimiento. Ha sido también una constante lucha para todos nosotros por conservar día a día el orden y la sanidad mental para no querer tirarlo por la borda. Aún cuando en países tan remotos como Islandia las cosas parecen pintar de manera más positiva, Ólafur Arnalds siente el peso de la situación.

Aunque parezca una instancia de timing fortuito por parte de los dioses musicales, Arnalds lanzó el año pasado some kind of peace, su quinto material de larga duración. Una serie de expresiones catárticas con fuerte emotividad que pueden ir de lo tenue a lo dramático que combinan las preciosas melodías lacónicas y experimentos en las estructuras a las que Arnalds ya nos tiene acostumbrados con una inusitada honestidad que lo convierten, por su propia admisión, en su disco más personal a la fecha. Con motivo de su salida y qué es lo que puede significar musicalmente en estos tiempos inciertos, tuvimos una breve charla virtual con Arnalds.

Empecé a componer el disco en la segunda mitad de 2019, los temas y la estructura básica del material. En vez de crear conceptos muy abstractos o extravagantes, quise hacer algo más personal y dejar que la música tuviera que ir hacia donde mejor fluyera naturalmente, sin esconderse detrás de nada. Luego vino la pandemia y decidí componer el resto del disco con un enfoque mucho más fuerte en lo personal. Al final del día, lo que importa más ahora somos nosotros mismos, nuestros seres queridos, nuestra comunidad y permanecer juntos. Y eso solidificó la composición final del disco,” afirmó Arnalds.

A la par de su composición, el multiinstrumentista estaba a la mitad de un viaje entre Indonesia e Islandia, como parte de las expediciones creativas que suele realizar para inspirarse. También estaba supervisando los últimos toques en su nuevo estudio de grabación, el cual estuvo planeado y construido de acuerdo a sus dos principios fundamentales para la composición musical: el tiempo y el espacio.

“[some kind of peace] estuvo inspirado en sus inicios por estos dos mundos y dos vidas simultáneas. Intenté canalizar estas energías y la yuxtaposición de ambas mientras pensaba en ambos países. Estos momentos de retrospectiva de tiempo y espacio te obligan a preguntarte quién eres con mayor fuerza, explicó Arnalds.

“Todo se trata del tiempo y su expansión. No se trata de irse a casa después de trabajar como si fuese un trabajo. Y tampoco es como que me siente frente al piano todo el día. A veces solo estoy sentado sin hacer nada hasta que llega la inspiración. También es muy importante el espacio. Apenas terminé de construir mi estudio a finales del año pasado y para mí era muy importante saber en qué punto podía estar a cierta distancia del teclado, de la consola o de la salida. Cómo me podía desenvolver en cada rincón. Todo eso se volvió aún más indispensable al crear,” detalló Arnalds.

Las canciones mismas se alejan de los métodos ortodoxos (al menos para Arnalds) de composición, pero intentan mantener una pureza. Por ejemplo: “Spiral” tiene una estructura cíclica que empieza incorporando violines hasta introducir elementos más atípicos, como un cilindro de fonógrafo, cada uno tocando la misma melodía hasta que se convierte más en una experiencia nostálgica que en mera repetición. Como deducción, ¿se podría afirmar entonces que el lado personal de Arnalds es más juguetón y experimental?

[Risas] es un punto justo e interesante. Como comentas, 'Spiral' está hecha para ser escuchada y vivida como una memoria. Así que sigue siendo minimalista, pero dentro de sí misma cambia periódicamente su significado. Al final es otra cosa totalmente diferente para cada escucha. Hay piezas importantes de mí y de todo mi bagaje en el disco. Otro ejemplo es ‘We Contain Multitudes’ basada en una cita de un poema de Walt Whitman, que me fascina. Cuando escuchen esa canción, lo que quiero es que el escucha capte la esencia de Whitman que yo capto, y así sucesivamente con todas las canciones del disco,” compartió Arnalds.

A diferencia de otros músicos que han aprovechado o se han condicionado por el tiempo y circunstancias limitadas para expresar su arte sin promoverlo en espacios públicos, como conciertos o exhibiciones, para Arnalds ha representado una sucesión natural de la creación de su disco, sobre todo por cómo ha encontrado acercarlo al público sin una gira o festivales.

“Yo personalmente no he tenido tanto tiempo libre como otros músicos o artistas en estos días [risas]. Definitivamente han sido retos interesantes para saber cómo transmitir música a la gente sin shows en vivo. Creo que los shows por livestream, aunque son atractivos, son limitados y efímeros. Para crear algo más duradero, estuve haciendo un cortometraje. Se llama “When We Are Born” y es un acompañamiento visual del disco. Esa ha sido mi respuesta a cómo presentar mi música con todos los elementos que son esenciales para mí al tocar en vivo, pero que desafortunadamente no puedo tener en estos momentos,” concluyó Arnalds.

No es una revista, es un movimiento.