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17/Sep/2026
La pregunta que reorientó Metamorfosis, el disco con el que Nnux explora lo femenino en distintas mitologías.
Nnux es el proyecto de Ana López Reyes, artista multidisciplinaria, compositora y productora nacida en la CDMX y radicada actualmente en Berlín. Su trabajo se mueve entre la música electrónica, la acústica, el performance y el arte digital, siempre al servicio de una historia
Nos jalamos a la presentación de Metamorfosis, su nuevo disco, que llevó al escenario junto a AVAJI (coro polifónico georgiano). Es un álbum que explora la feminidad en diferentes mitologías: mitos, diosas, arquetipos, figuras que cambian de forma, todo construido y contado con capas de voz y electrónica vanguardista. Pero lo más interesante es que el disco se transformó mientras se hacía: lo que empezó como una exploración de lo femenino y la opresión terminó preguntándose qué pasa cuando el poder cambia de manos. De esto, de los retos de un proyecto tan ambicioso, de lo que aprendió en el camino y de lo que viene, nos platicó antes de salir a tocar.

Fotografía de Cesar Torres
Indie Rocks!: Ana, haces composición, producción, cantas, tocas sintes, arte multidisciplinario. Para alguien que te está descubriendo hoy, ¿te podrías presentar?
Nnux: ¡Claro! Soy Ana, el nombre de mi proyecto es Nnux y me dedico a la música: principalmente composición y producción de música electrónica. También canto, toco sintes, y he hecho cosas de arte digital y multidisciplinario.
IR!: Sé que has trabajado en diferentes obras conceptuales. Por ejemplo Ausencias, que explora esta parte del duelo, nuestra relación con la muerte, con los ausentes; y ahora Metamorfosis, que explora lo femenino en diferentes mitologías. Algo común en estos dos trabajos es que te apoyas mucho de la electrónica para comunicarte. Me gustaría preguntarte si encuentras algo en ese lenguaje (en la electrónica) que te facilite abordar este tipo de temas tan complicados.
N: Si, Un buen... pues creo que son muchísimas cosas, pero en general es la posibilidad de moldear el sonido, de agarrar sonidos que ya tienen referencias y significados, y poder hacer ese trabajo como de plastilina con ellos. En el proyecto de Ausencias, por ejemplo, mi idea era hacer como un altar sonoro: agarrar sonidos de gente que ya no está presente y, a través de esa memoria, poder trabajar con ese material. La electrónica te permite hacer eso, agarrar estos cachitos de sonido y modificarlos, estirarlos, cortarlos, repitchearlos, todo esto.
En Metamorfosis, por ejemplo, hay una rola que es "Tormentas", que la idea era representar una tormenta eléctrica. Los sintetizadores análogos funcionan con la electricidad directa, entonces era esa idea de capturar la electricidad y moldearla. Es toda esa flexibilidad la que creo que permite expandir muchísimo el lenguaje.
IR!: Lo veo totalmente. Creo que es una herramienta muy útil para expresar cosas abstractas y complicadas. Justamente Metamorfosis, tu nuevo disco que vas a presentar hoy, es un disco enormemente ambicioso: no solo en términos conceptuales y en toda la investigación que hay detrás, sino también en la ejecución —todos los coros, las capas de voces y más—. De todo lo que implicó, ¿cuál crees que fue el mayor reto?
N: Creo que la constancia de todo, porque es un proyecto muy grandote y comprometerse a terminarlo es bastante difícil. Sí tuve apoyo durante algunas etapas —mi beca de Jóvenes Creadores del FONCA fue para este proyecto, y eso me ayudó muchísimo a comprometerme a terminarlo, a hacer toda la investigación—. Pero después la disciplina de hacerlo yo, mezclarlo, estar grabando las voces, y realmente llevarlo a su término... Es bastante difícil, porque es un proyecto tan grande que te puedes abrumar y puedes tirar la toalla a la mitad. Eso fue lo más difícil.
IR!: También sé que es el primer disco que mezclaste tú sola. Me gustaría saber qué te llevó a tomar esa decisión y cómo fue la experiencia de hacerlo.
N: Pues en realidad yo fui con un ingeniero de mezcla amigo mío, un ingeniero muy chido que se llama Zubin Hensler. Fui a su estudio y le dije: "oye, quiero que mezcles mi disco". Juntos revisamos mis sesiones y me dijo: "este disco son tantas capas, tantas voces, que sólo tú lo vas a poder hacer la mezcla a un nivel con el que tú te sientas contenta. Si yo lo hiciera serían muchísimas horas. ¿Por qué no más bien lo haces tú, y yo te doy asesorías, de si va bien, si hay algún corte de frecuencias que tengas que hacer?". Y estuvo muy chido: me dio algunas asesorías, me explicó algunos truquillos de mezcla que yo no tenía bien bajados.
El proceso estuvo súper interesante y empoderador. Fue mucho, mucho más tardado, pero estuvo muy bien. Y sí tiene sentido lo que me dijo, porque ahora lo escucho y digo: claro, todas las decisiones están ahí porque yo las quise, yo las tomé. Entonces valió la pena.

Fotografía de Cesar Torres
IR!: Sin duda. Si se lo hubieras dado a alguien más para que quedara como tú querías, eran muchas horas, muchas sesiones de correcciones. Ya en cuanto a la parte conceptual del disco, exploras cómo se aborda lo femenino en diferentes culturas. Leí que en el proceso de investigación armaste una tabla donde cruzabas los mitos de distintas culturas y buscabas semejanzas. Me gustaría saber cómo saltaste de la tabla al primer sonido: ¿cuándo dejó de ser investigación y se convirtió en música?
N: Creo que fue pasando más o menos a la par. O sea, yo iba leyendo, investigando y completando la tabla. Tenía algunas ideas iniciales, más o menos una línea trazada, pero conforme fui leyendo más le fui añadiendo cosas, y fue cambiando mucho la dirección del proyecto. Yo tenía mucho la idea de explorar arquetipos femeninos en distintas culturas, distintas mitologías, distintas regiones, distintos espacios en el tiempo, y de hablar un poco de la opresión a las figuras femeninas en distintas culturas.
Pero conforme fui investigando más y aprendiendo más, mi pregunta se fue haciendo más bien: "bueno, ¿qué pasa cuando ya te liberas de esa opresión? ¿Qué haces con el poder cuando lo ganas?". Y ahí fue cuando empezó más la cosa de transformarlo, para no replicar los mismos temas de opresión. Fue como un viaje sobre eso, que fue surgiendo de ir investigando a la par de estar componiendo la música.
IR!: Es fascinante toda esa parte. Y me lleva a preguntarte cómo se siente terminar un disco —sobre todo, cómo se siente terminar un disco que precisamente habla sobre cambiar de forma—. ¿Dirías que el proceso te cambió?
N: Muchísimo. ¡Sí!
IR!: ¿A qué nivel?
N: Pues justo a ese nivel que comentaba. Yo había estado pensando mucho en la opresión que una misma sufre — sobre todo como mujeres— pero este proceso me ayudó a pensar en nuestra capacidad de asumir distintas posiciones, distintos roles respecto al poder y la opresión. Y también a darme ese clavado a mis propias partes feas, frágiles o violentas, y habitarlas un ratito.
Para eso, simbólica y corporalmente, trabajé mucho con la voz. Era como: "a ver, mi parte más ruda, más violenta, ¿cómo se escucha?" —y estaba en el estudio gritando—. O mi parte más frágil, más temerosa, ¿cómo se escucha? —y estaba respirando de ciertas maneras—. Y así habité todas estas formas en el proceso, fui pasando por todos estos personajes, estas formas, yo misma. Salí de ahí como wow, ¿qué acaba de pasar?.
Ha sido un proceso muy chido. Una de mis obsesiones en la vida es la idea del poder y nuestros roles cambiantes respecto a él: en distintos contextos vas a tener distintos roles —a veces oprimido, a veces opresor— y quedarse fijo puede ser muy peligroso. Habitar eso y estar cuestionando todo el tiempo es un aprendizaje que ya me llevo de por vida después de hacer este disco.
IR!: Leí en una entrevista que definiste a Nnux como una mezcla entre lo intelectual y lo emocional, que me parece bastante acertado. En Metamorfosis definitivamente esta presente, pero ¿en qué canción o en qué capítulo sientes que esa mezcla es más fuerte?
N: En "Incendios". Creo que esa fue la exploración de la parte más violenta —son muchas texturas, noise, gritos—. Fue una parte emocional muy visceral, pero al mismo tiempo es un track súper nerd musicalmente: tiene unas cosas de armonía muy nerds, de conservatorio, que siento que fueron un poco más cerebrales. Está ahí todo eso mezclado.
IR!: Ahora estás por presentar tu disco en vivo. Vi un video tuyo donde mencionas que, desde que empezaste a hacer este tipo de música, siempre la imaginaste presentándola en vivo, ¿crees que hay algo en Metamorfosis que sólo existe de verdad en el formato en vivo, que en la grabación no alcanza a transmitir?
N: Sí —sobre todo con AVAJI en vivo—. AVAJI es el coro con el que estoy colaborando; cantan muy bien y se han metido a clavarse en las rolas. Escuchar voces en vivo no tiene comparación, siempre es una experiencia muy única. Creo que apela a algo muy humano: siempre que escuchas coros, voces, gente cantando junta, te jala. Eso es muy poderoso en vivo, no se puede replicar de ninguna otra forma.
IR!: Y ya, la última. Sé que estás estudiando una maestría en arte Sonoro en Berlin, me interesa saber de qué manera crees que esta experiencia va a nutrir tu proyecto. Y no sólo por la parte académica, sino toda la experiencia de estar viviendo en otro país.
N: Siento que ya se están plantando semillas de cosas pero todavía no lo veo muy claro. Ha sido interesante convivir más con la gente de arte sonoro. Yo vengo del contexto de música —siempre estuve en escuelas de música, piano, composición— y el arte sonoro es otra cosa. No siempre es música, sino formas de pensar el sonido que me parecen interesantes y que van a ir sembrando ideas. La gente de arte sonoro piensa muchísimo en el espacio, en cómo piensas espacialmente, que es algo que yo tal vez no había pensado tanto.