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19/Jun/2026
Cuando Rush anunció que regresaría a México después de 24 años de ausencia, personas de todas las edades inundaron las redes sociales con mensajes de amor hacia la banda. Este regreso significaba que Alex Lifeson y Geddy Lee se reunirían de nuevo con el público mexicano, pero esta vez sin la presencia del legendario baterista Neil Peart, quien falleció en 2015.
En esta ocasión, Rush visitó nuestro país con Fifty Something Tour, una histórica gira que la banda canadiense comenzó el pasado 7 de junio en Kia Forum en Los Ángeles con cuatro fechas agotadas y que tocará diferentes partes del mundo incluyendo Argentina, Chile y Brasil.
Al ser la primera gira de la banda después de 11 años e integrando a la baterista alemana Anika Nilles para ocupar y conmemorar el lugar que El Profesor dejó, en el público había mucha expectativa.
Cuando comenzó el concierto, después de la introducción característica proyectada en la pantalla, Rush apareció en el escenario en lo que parecía ser una caja gigante de humo que los consumía de manera poética. Visualmente era impresionante el stage. Escuchar los primeros riffs de guitarra que se mezclaban con los silbidos ahogados y desesperados de miles de personas, es una experiencia que te enchina la piel.
“Xanadu” fue la canción que arrancó gritos de emoción, era real: Rush estaba ahí tocando para todos los presentes. Al terminar la emblemática canción, el idioma español de Geddy Lee se hizo presente para saludar a su público, compuesto predominantemente por amigos y familias enteras. Era común incluso ver entre las caras a algunos niños y niñas acompañados de sus padres, llenos de felicidad.
Cada canción presentaba visuales diferentes acompañados de un juego de luces que intensificaban cada nota interpretada por los brillantes músicos. El escenario simulaba el techo de un edificio: decoración de antenas, tuberías que sacaban humo y tragaluces. Mientras más avanzaba el show, más sorprendían los efectos visuales que simulaban un 3D.
Con “La Villa Strangiato” era incontenible la euforia de cada persona. Además, la historia presentada en pantalla era una obra de tres actos en donde un circo se distorsionaba al ritmo de la canción. De las más grandes inspiraciones de Les Claypool para después crear todas las maravillas musicales que ha lanzado.
La oscuridad, tras una canción y otra, se terminó con un video homenaje a Neil Peart y entonces comenzó “Bravado”, el momento que unió a todo el recinto en llanto y luces blancas que el público dirigió como ritual en memoria del gran baterista.
El primer set terminó con “The Spirit of Radio”, y una pausa de 25 minutos fue abruptamente interrumpida por la presentación absoluta y total, completa y poderosa, del trascendente Moving Pictures, uno de los discos más influyentes en el rock de todos los tiempos.
Con el encore se completaron 24 canciones en vivo, más de dos horas de concierto y un mensaje conmovedor que Rush compartió para México y que quedará en los corazones de todos los presentes.