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Entrevista con Japanese Breakfast

Entrevista con Japanese Breakfast

"No todos podemos ser Olivia Rodrigo, adolescentes poderosos".

Durante un momento, unos cuantos minutos yo creo, sí, estoy seguro que debieron ser unos minutos cuando mucho, solo que ocurrió en dos ocasiones, un sentimiento se adhirió fuertemente de los asistentes, con una intensidad tal que quizá se hubiera necesitado de varios individuos para separarlos. A decir verdad, tengo una duda, ¿la emoción abrazó a las personas o fue al revés? La primera ocasión fue cuando Japanese Breakfast interpretó "Glider". En esos casi tres minutos que dura el tema, la inauguración de House Of Vans se convirtió en una sesión de hipnosis. Con el vaivén de los sintetizadores, el público bailaba lentamente, más que baile era un ligero movimiento de izquierda a derecha, las luces amarillas iban y venían, arriba y abajo… era una satisfacción plena, por unos minutos no había dolor, no había remordimiento, no había pena alguna, la música sanaba los cuerpos, curaba las heridas. Era parecido a lo que dice la letra de la canción:

Se siente como si todo se estuviera moviendo a mi alrededor, se siente como si se estuviera moviendo en tiempo, el planeador atrapó la brisa, se siente como volar, cada partícula en sincronía, ven y guíame…”.

El segundo momento fue cuando la banda de Pensilvania…creo que casi al final de su primer show en México… sí, sí, fue antes del encore, interpretó “Dreams”, cover a The Cranberries. El sentimiento, llámenle nostalgia, alegría, plenitud o goce, apretó durísimo. Las guitarras se acompañan por ahí del minuto tres y segundos, House Of Vans estaba a reventar de emociones, como si de una parvada de aves encerrada se tratara, había mucha agitación. Michelle Zauner, la artífice de que Japanese Breakfast exista, narra a Indie Rocks! el origen de este cover.

“Esta canción ha sido importante toda mi vida, mi primera asociación con esta canción fue cuando tenía 13 años, bueno, era 'Zombie' que salía en el programa My So-Called Life, ese era el soundtrack de mi adolescencia, pintándome el cabello en el baño y escuchándola. Recuerdo a mi mejor amiga de la adolescencia, pero también pienso en uno de mis filmes favoritos Chungking Express, que tiene una versión en mandarín de 'Dreams'. Todos conocen esa canción, todos pueden cantar, eso te hace sentir a tope, comenzamos a tocarla en esta última gira porque extrañaba ese sentimiento con la audiencia”.

Japanese Breakfast presentó en México su más reciente creación, Jubilee, un colorido y brillante compendio de canciones que representan un salto dentro de su carrera abarcando el reconocimiento de la industria, la crítica y el público. Vestida de zapatos negros, jeans casi blancos, un top negro y una sobrecamisa del mismo color, Michelle Zauner, platica cuál es la idea detrás de este álbum. “Sentía que mucho de mi trabajo durante los últimos cuatro o cinco años había estado concentrado en la muerte de mi mamá, el dolor y la pérdida; ya había dicho lo que tenía que decir, era tiempo de moverme de temática y escribir algo completamente diferente y una experiencia completamente diferente de eso es la alegría, pero realmente sentirla, porque por ejemplo en Soft Sounds from Another Planet, se trataba de una disociación y un alejamiento de sentir algo, miedo de sentir”.

Esos sonidos más “alegres” se escucharon imponentemente sobre los pisos ondulados del edificio en Rubens número seis, ya fuera el gong en “Paprika”, cuyo tema también se relaciona con otro filme; o bien, el punteo rítmico de la guitarra de “Be Sweet”. Como dice Michelle Zauner, “el tema de la alegría es bastante amplio”, por eso Jubilee tiene esa característica de las obras importantes, una complejidad tanto musical como temática. “Comencé a escribir este disco después de haber trabajado en el libro y eso fue un proceso insular muy difícil, tanto que regresar a escribir un álbum fue muy natural, más fácil en comparación, bueno, espera, no es totalmente cierto, porque hubo unas partes en que lloré al hacer este disco, sentía que era muy importante que fuera grande, perseguir eso fue difícil en algún momento, pero no fue más difícil de otras cosas que he hecho”.

Al libro iremos más adelante. Antes le pregunto si la temática en “Be Sweet” y en “Slide Tackle” es similar, puesto que ambas contienen frases parecidas, una petición de bondad de una persona a otra. “Estoy hablando de dos experiencias totalmente diferentes, pero es gracioso que el sentimiento en ambas es 'sé agradable conmigo', para mí 'Be Sweet' es como una fantasía de romance, de alguien que es descuidado o intencionalmente hiriente con otra persona, y 'Slide Tacker' es más hacia mi cerebro o alguien que está predispuesto a pensamientos oscuros, luchando con tu cerebro, rindiéndote para ser amable contigo mismo”.

Jubilee se aleja del “lo-fi” de sus primeros trabajos, de ese sonido texturizado, con efectos, y que además sonaba distante. Eso incluye a la voz. Durante su show, algunas chicas se cubrían los oídos en dos momentos particularmente. Sí, recuerdo que fue en dos momentos, cuando ella cantaba y hacía unos coros muy agudos y cuando la guitarra se levantaba por encima de los otros instrumentos. Yo simplemente dejaba que ese sonido vibrante se introdujera en mi cuerpo y se hundiera dentro de él. El sonido es tema de las cuestiones técnicas, pero es peculiar que haya sido la voz en los momentos donde la canción encontraba una colina abajo para aumentar su potencia. Zauner reconoce que la voz en este álbum es diferente.

“Nunca canté en un coro y no tomé clases de vocalización, era muy insegura con mi canto, pero siempre me identifiqué como cantautor, era más fácil ser mi propio cantante. Después de hacer giras por cinco años profesionalmente y cantar diario, algo a lo que no estaba acostumbrada, me volví más segura y no quería que la inseguridad fuera cubierta por muchos efectos de sonido. Por el tipo de canciones que estaba escribiendo, necesitaba más nitidez en las vocales y confiar más en la ejecución”.

 

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Crying in H Mart: A Memoir es el libro que publicó Michelle Zauner este año, el relato que primero fue ensayo y se convirtió en 256 páginas sobre el dolor que representó la pérdida de su mamá y que la llevó a cuestionarse sus orígenes asiáticos. H Mart es la cadena de supermercados estadounidense que se especializa en comida asiática, cada que ella entraba lloraba por el recuerdo. El libro, después del éxito conseguido, se convertirá en una película que producirá Orion Pictures, que ella adaptará y supervisara musicalmente.

El éxito de Japanese Breakfast no sólo se mide sobre el escenario. Frente a la audiencia, la banda se siente sólida, con personalidad, sí, ya sé que todas las bandas se perciben así, pero no, no creo eso, cuando quienes están en la tarima llegan de golpe y te arrebatan la atención estamos hablando de otro nivel. Cuando volvieron para interpreta el encore y unieron el estruendoso final de “Posing For Cars” con “Divine Woman” nos sorprendieron a todos. Gritos, gritos y más gritos. El peculiar sonido del sintetizador entrando despacio sobre la explosión de la guitarra y la batería. Decía que su éxito la ha llevado a otros destinos, como conseguir dos nominaciones en la próxima edición de los Grammy, “Best New Artist” y “Best Alternative Album”.

Estoy muy feliz de que me hayan aceptado en esa categoría (Best New Artist), nunca pretendía ser el tipo de artista que saque un disco y haga un boom, hay muchos artistas a los que les toma tiempo crecer, nada ha venido rápido o fácil para mí, ha sido un crecimiento lento, es muy importante reconocer el nivel en el que estamos. Nos tomó mucho tiempo alcanzarlo. No todos podemos ser como Olivia Rodrigo, adolescentes poderosos”.

“Se sentía como volar, cada partícula en sincronía”, cada átomo moviéndose adecuadamente, cada objeto en su lugar, sin dolor, libertad, pura libertad, paz y armonía, una templanza inaudito… nos quedamos con esos fragmentos de un instante, los atesoraremos un tiempo considerable, como un objeto valioso al que volveremos cada que necesitemos esa calma.